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El libro en el 2019 |
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El libro, entendido como el objeto en papel impreso, encuadernado y con una cubierta y un título atractivo no será el único soporte en el que se leerá en el futuro. Las obras en papel deberán convivir con los libros electrónicos y digitales que podrán ser descargados en aparatos portátiles desde una página de internet.
Aunque pocos se arriesgan a pronosticar, porque en el mundo de la edición no hay palabra de honor, Pedro Huerta, director general de Random House Mondadori, asegura que para "el año 2019, el 20% de los libros de interés general serán consumidos de forma digital y electrónica y se leerán en aparatos portátiles, no en la computadora".
Por el contrario, en la lectura académica, es decir, manuales jurídicos, de ingeniería o contaduría, diccionarios y enciclopedias será al revés, señala Huerta: "80% de las consultas van a ser digitales y 20% en papel".
Además de la coexistencia del libro en diferentes soportes, en papel, digital o electrónico, en los próximos diez años habrá una guerra de contenidos: las editoriales pelearán no por presentar sus obras en aparatos electrónicos más "sofisticados", sino por contar con una mayor calidad y cantidad de contenidos que puedan ser impresos o descargados.
El hecho es que la apertura inminente de nuevos soportes no significa que el libro digital vaya a reemplazar al libro en papel. Lo que se originará, según Pedro Huerta, es "una canibalización que calculamos entre el 5% y el 8%; lo cierto es que esas ventas digitales van a ser adicionales a las ventas en papel".
Marisol Schultz, editora de Alfaguara México, afirma que los soportes digitales ya están supliendo cierto tipo de libros, pues cada día es más habitual que las personas consulten diccionarios o enciclopedias en la red. "No es que sean insustituibles los diccionarios de papel, pero cada día la lectura de información se hace a través de la red. Lo que es seguro es que el e-book o los formatos digitales están en este momento modificando la lectura en las áreas de investigación y recopilación de datos".
En la industria editorial aplica el dicho popular: "Para todos hay en la viña del Señor". Los lectores acostumbrados a leer en impreso, a tener una sensación táctil con la celulosa y a marcar los pasajes que más le entusiasman consumirán los libros en papel; los lectores habituados a lo electrónico descargarán las obras de su interés o leerán en su computadora.
Los llamados "nativos digitales", que son todos aquellos muchachos que han nacido a partir de 1990, no conocen el correo postal ni la agenda en papel, no buscarán las obras impresas porque ellos están acostumbrados a hacer sus lecturas en formatos digitales.
Son gente que ha nacido, crecido y se ha desarrollado en entornos digitales y son ellos los que van a dar el cambio. Los otros, los nacidos antes de 1990, que ya son considerados por la sociología digital como "inmigrantes digitales" y se ven obligados a cambiar su vida en el territorio análogo por el digital, seguirán leyendo en papel.
De la misma opinión es Sealtiel Alatriste, director de Difusión Cultural de la UNAM. "Me parece que lo que tiene mucho futuro es la lectura, y que el libro tal como lo conocemos tendrá un futuro donde convivirá con otros soportes".
El editor y escritor asegura que el libro en papel tiene enorme cantidad de ventajas sobre el libro electrónico. Por ejemplo, no necesita conectarse, se puede llevar a cualquier lado y dura muchísimo tiempo. Pero acepta que los nuevos formatos como el libro electrónico, el Kindle y todos esos soportes que están saliendo, funcionarán en el sentido de que "permitirá no necesariamente vender libros sino vender lectura".
Todos coinciden en que el reto no estará en los soportes electrónicos sino en los contenidos. Una editorial no es más que una casa gestora de contenidos y el formato en el que el consumidor quiera absorberlo puede ser en papel o electrónico, tomará el que le convenga. "Nosotros estamos experimentando crecimientos electrónicos muy fuertes pero no en detrimentos de las ventas en papel", señala Pedro Huerta.
Los editores afirman que lo destacable con el futuro del libro será el buen contenido, no con los formatos que siempre es algo accesorio, pero no es sencillo porque nadie sabe cómo consume el lector. "Cada consumidor decide lo que quiere. En los libros y en el entretenimiento va a pasar lo mismo", señala Pedro Huerta, quien reconoce que los nuevos formatos generarán una oferta más diversa e impulsarán las ventas.
Sealtiel Alatriste también es optimista y dice que los nuevos soportes alentarán la lectura más que la venta de libros. "Todo esto crea mucho más opciones para la lectura, que es el verdadero problema de nuestro país; nos preocupa la falta de lectores, no la falta de venta de libro. Cuando haya más lectores se venderán más libros, sin importar el soporte en el que estén". |
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Aún existirá la versión impresa, pero “convivirá” con e-books y audiolibros. Los “nativos digitales” (nacidos después de los 90) los leerán en formatos electrónicos. Y subirán las ventas: editores (2009-04-23)
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