Miércoles 22 Octubre de 2014
 
Alberga Club Rotario a 37 indigentes en Morelia
Humberto Castillo
Miércoles 8 de Abril de 2009 • Enviar nota    • Imprimir

En condiciones de hacinamiento, en un espacio reducido y al pleno sol, rodeados de mallas ciclónicas, algunos desnudos y completamente trastornados, subsisten 37 indigentes en una propiedad del Club Rotario Morelia en la Avenida Quinceo sin número.

Están ahí porque alguna vez deambularon por las calles de alguna ciudad, ya sea de la capital michoacana o al interior del estado. Pidieron limosna, comida o fueron lanzados a la calle por sus propios familiares.

Viven en ese albergue en las inmediaciones del Cerro del Quinceo porque no hay otro sitio para ellos. En Morelia y en general para Michoacán no existen políticas públicas que se encarguen de su atención, manutención y atención psiquiátrica. Es el albergue para indigentes con trastorno mental del Quinceo.

Hace cuatro años la situación era igual, indigentes con demencia caminaban desnudos en el patio sin piso, a la intemperie, sin mayor atención que las que puede otorgar el personal que ahí trabaja, quince enfermeras que dan lo mejor de sí, pero que no es suficiente para las necesidades de enfermos con trastorno mental.

Varios de ellos consumen su propio excremento, otros defecan y orinan en sus ropas y algunos en las camas donde duermen.

Lo peor es que los que ahí viven nunca saldrán, pues su padecimiento es irreversible y llegaron al sitio para evitar que en las calles generen destrozos, se desnuden, den mala imagen o en algunos casos sus propios familiares los llevan cansados de atenderlos.

En otros casos más graves sus familiares cercanos dejan en la calle a los enfermos, los cuales se convierten en indigentes. Y las patrullas de policías, las ambulancias de Protección Civil o las autoridades municipales, o del DIF los aseguran, les dan de comer uno o dos días, pero al no contar con un espacio dónde atenderlos son llevados al citado albergue, en donde no siempre son recibidos porque nadie se quiere hacer responsable de ellos y menos pagar la cuota mensual.

El día que Cambio de Michoacán visitó el albergue, ubicado en la Avenida Quinceo frente a una estación de gas casero, nadie vigilaba la entrada principal y un portón que conduce al patio donde se encuentran los indigentes estaba semiabierto.

Una enfermera se aproximó para tratar de impedir que se tomaran fotos del interior del albergue y sus internos.

Sin embargo algunas gráficas ya habían sido captadas. La empleada pide que no se tomen más fotos y así se hace, debido a que argumenta que podrá tener problemas con los directivos.

Desde la entrada se observaba a lo lejos cuerpos obesos desnudos, alguno terminándose de bañar, unos más caminaban en el patio bajo los intensos rayos solares de las 2:00 de la tarde.

Otros permanecían sentados con la mirada clavada en el suelo, unos hablan entre sí, sonríen, gritan y hablan incoherencias.

Tras las rejas aparece una mujer de unos 55 años que camina descalza hacia la malla ciclónica, habla sola mientras se termina de vestir luego de salir de un refrescante baño, ubicado justamente al fondo del espacio, pero exactamente frente al portón de la entrada.

La mujer dice llamarse Elena, aunque la directora del lugar asegura que ahí no hay ninguna Elena.

Elena o como se llame, momentos antes estaba desnuda, nadie la cubrió y parecía que nadie se percataba que estaba siendo observada desde la calle por gente ajena al albergue.

Otros hombres y mujeres también salieron y entraron a la regadera sin ropa, quizá el calor les generaba ansia por bañarse.

«No me gustan los monos como ese, no, no, yo no quiero ese mono, a mí me molesta el polvo», decía Elena mientras veía al reportero.

Luego miraba las bardas del albergue y repetía que estaban muy altas. «Muy altas», decía.

Esa tarde la directora del albergue no se encontraba, sólo un médico pasante, a quien se le presta un local para que atienda a los habitantes de esa colonia.

El pasante de medicina no supo dar detalles sobre los 37 indigentes del albergue, debido a que su función es atender a los colonos de la zona, mas no a los internos del albergue, al menos que se trate de una emergencia.

Les niegan atención en el Hospital Psiquiátrico

La directora del albergue, Claudia Ivón Sid del Prado, pide no se maneje una información «amarillista» del lugar, pero reconoce que las instalaciones del recinto no son del todo adecuadas para que ahí vivan los indigentes con trastorno.

El albergue opera bajo la tutela del Patronato del Club Rotario, a cargo de Carlos Poncio Cruz, no tiene un presupuesto de ninguna instancia gubernamental, ya que únicamente reciben despensas del DIF, y algunas de las familias de los internos pagan mil pesos mensuales.

Los sueldos del personal los paga el patronato, el cual subsiste a través de aportaciones y subsidios.

Claudia Ivón dice que el trabajo con los indigentes dementes es complicado, muchos de ellos están totalmente trastornados, son sucios, agresivos, no saben comer, no quieren bañarse o algunos están en cama y se resisten a tomar sus medicamentos.

No hay un médico de planta, sólo quince enfermeras que los cuidan en varios turnos para que nunca se queden solos, incluyendo la noche.

Existe carencia de medicinas y actualmente el Hospital Psiquiátrico de Morelia les ha negado la atención a los 37 internos, como se hacía anteriormente. En el Hospital Civil se les pretende cobrar por atenderlos y en su mayoría también se les niega el servicio, dice la directora.

Pese a algunas carencias, los indigentes comen cinco veces al día, es decir, las tres comidas de rutina y una «colación».

El albergue depende y es supervisado por la Dirección de Asistencia Privada del gobierno del estado, pero aún así es poco el apoyo oficial que reciben.

La titular del lugar dice que existen personas que pretenden desacreditar el albergue, a fin de que se cambie la administración y la operatividad del albergue, que hasta la fecha, según, Claudia Ivón Sid ha operado de manera aceptable.



Tu opinión es importante:

blog comments powered by Disqus


En Morelia y en general para Michoacán no existen políticas públicas que se encarguen de su atención, manutención y atención psiquiátrica. Es el albergue para indigentes con trastorno mental del Quinceo.
En Morelia y en general para Michoacán no existen políticas públicas que se encarguen de su atención, manutención y atención psiquiátrica. Es el albergue para indigentes con trastorno mental del Quinceo. (2009-04-08)


© Copyright 2014 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados