Sábado 29 Noviembre de 2014
 
MORELIA
La independencia de las colonias inglesas en América
Ariosto Aguilar Mandujano
Sábado 5 de Abril de 2008 • Enviar nota    • Imprimir

Los primeros cuarenta años del siglo XVII fueron testigos de años apacibles de la transformación más grande: la iniciación de la expansión permanente de la

raza inglesa más allá de los mares. La feliz fundación de las colonias de Virginia, Nueva Inglaterra y las islas occidentales o Antillas, y el establecimiento de las primeras factorías comerciales en la costa del Indostán constituyeron los acontecimientos más grandes del reinado de Jacobo I y los primeros años del rey Carlos.

El gobierno mantenía las condiciones bajo las cuales era posible la colonización, pero la empresa privada aportaba la iniciativa, el dinero y los hombres.

Compañías londinenses financiaron y organizaron la emigración que no hubiera sido posible sin ese respaldo: sacando buen dividendo en sus inversiones inmediatas y en crear un mercado permanente para los géneros ingleses a cambio de los productos del Nuevo Mundo, como el tabaco de Virginia.

Muchos de los que suministraban los fondos, los buques y los pertrechos para la empresa, se inspiraban en motivos tanto patrióticos como religiosos. La mayoría emigraba por el hambre de tierras. Muchos caballeros aventureros se dejaban llevar por el señuelo de lo desconocido y de lo maravilloso, y por las historias de las fabulosas riquezas que podrían ganarse.

Era fuerte en América el instinto del «aislamiento» de los asuntos en Europa. Pasando algunos años, la historia social de América dejó de formar parte de la de Inglaterra, y la nueva sociedad comenzó a elaborar sus propias características.

Los primeros invasores anglosajones habían sido gente bárbara, acostumbrada a la vida salvaje, mientras que los colonos americanos eran hombres de inteligencia avanzada y algunos de ellos superiormente educados. En Massachusetts, uno de los primeros actos consistió en la fundación de una Universidad, una Cambridge en el nuevo territorio.

Pronto asumieron las recientes fundadas colonias un amplio grado de independencia. Eligieron asambleas para la totalidad de las colonias y convirtieron a cada poblado en una entidad autónoma. La congregación religiosa fortaleció sus lazos en la Nueva Inglaterra y dominó la política de los centros urbanos. El instinto de rechazar la autoridad de la metrópoli, ejercida por el rey o por las compañías, se evidenciaba ya en los primeros establecimientos coloniales, sobre todo en Massachusetts, aunque no llegó a adquirir proporciones coloniales hasta Jorge Washington.

La actitud autonómica de los establecimientos ingleses se debió en gran parte a las circunstancias de sus orígenes, debían su fundación a la iniciativa privada, llevando en sus corazones el espíritu de la rebeldía, tratando de sustraerse del gobierno eclesiástico de Inglaterra.

Las causas del escepticismo del siglo XVII fueron las reacciones que se produjeron en contra de la fe impuesta y obsesiva, terrible, del siglo XVI y del XVII. Ninguna imposición mental puede durar eternamente. El siglo XVII es el siglo de las rebeliones; pero las del siglo XVIII tuvieron realmente alcances mundiales y largamente perdurables.

El siglo XVIII fue el siglo de las luces, de una cultura intensa que subió a las cortes y bajó a los pueblos. Esta cultura que linda en lo increíble se denomina iluminismo. Una institución que proclamaba y ejercía los derechos humanos en este siglo fue la masonería, que apareció en la Gran Bretaña y los Países Bajos.

En 1730, Daniel Coxe era el Gran Maestre Provincial en las colonias inglesas de América, según Carta Constitutiva otorgada por el Gran Maestre de Inglaterra, el duque de Norfolk, para Nueva York, Nueva Jersey y Pennsilvania.

Las logias establecidas en Boston, Monserrat, Filadelfia, Savanah, Charleston, Portsmounth, Nueva York, etcétera, siguieron el ejemplo cismático de la metrópoli, dividiéndose en «antiguas», porque en las logias de los «modernos» los gobernadores eran nombrados por el rey y ahí se agruparon los «conservadores» que no deseaban romper con Inglaterra.

Entre los «antiguos», cuyo número era mayor, se encontraban principalmente los defensores de la independencia, comerciantes, artesanos, etcétera, en las filas de los «antiguos» nació y tomó fuerza y forma concreta la idea de los Estados Unidos.

La mayoría de los masones intelectuales se encontraban en el campo de la independencia. Casi todos los hombres de aquella época prestaron servicios a su patria y se ha llegado a calcular que eran masones 53 de los 56 firmantes de la declaración de independencia, se citan: George Washington, Benjamín Franklin, James Otis, Samuel Adams, Alexander Hamilton, Patric Henry, John Marshall, James Madison, etcétera.

El 14 de octubre de 1774 se reunió un congreso que representaba a las doce colonias, donde se votó una declaración de derechos y se afirmaron los derechos inmutables de los habitantes de estas latitudes. Dos años después (1776) se hizo la Declaración de Derechos de Virginia.

Algunos países europeos, en particular Francia, recibieron con entusiasmo las noticias para independizarse de la corona inglesa, por lo que Francia decidió proporcionar a los angloamericanos un decidido apoyo para el logro de sus propósitos. El apoyo de Francia, obedecía a la pugna política que había entre Inglaterra y Francia. También España contribuyó tomando en consideración al Pacto de Familia.

Francia había enviado a América en 1780, unos siete mil quinientos soldados franceses al mando del Conde de Rochembeau para auxiliar a los sublevados americanos en su liberación, que a la vez, fue de gran trascendencia en la programación de la Revolución Liberal.

La acción de las tropas del Conde De Rochembeau y de las escuadras francesas y española determinó el triunfo de los insurrectos angloamericanos, lo que originó la capitulación del general Cornwallis en Yorktown el día 19 de octubre de 1781. La independencia de los Estados Unidos fue reconocida en el año de 1783 por el Tratado de Versalles, habiéndose firmado en París, el día 3 de septiembre de 1783, la paz entre Inglaterra y sus trece colonias.

El impacto de la independencia de los Estados Unidos fue de fuerte importancia para el liberalismo, ya que se consideraba como un fruto para la Declaración de Derechos de Virginia y de la Declaración de Independencia en Filadelfia el día 4 de julio 1776.

El acontecimiento provocó en los espíritus de los hispanoamericanos una psicosis por la independencia, entre criollos y mestizos, pero fundamentalmente entre los agitadores del superestado internacional revolucionario, (de Inglaterra, Francia y Estados Unidos) porque era favorable la desvinculación espiritual primero, y material después, de las colonias hispanoamericanas en relación con España.

Tu opinión es importante:

blog comments powered by Disqus




© Copyright 2014 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados