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Como parte del programa del V Festival Internacional de Cine de Morelia, que como cada año se está realizando en octubre con el fin de «establecer un foro en el cual promover a los nuevos talentos del cine mexicano, presentar su trabajo en el marco de una amplia gama de propuestas cinematográficas internacionales, así como difundir la enorme riqueza del estado de Michoacán», según menciona la página del festival (www.moreliafilmfest.com), la tarde de ayer se presentó el Programa 2 de cortometrajes mexicanos en competencia.
En él se pudieron apreciar siete trabajos cinematográficos de jóvenes de diferentes partes de la República. Primera comunión, Niebla, Sin Diego, Pescador, Sobrecamas, Algesia y Burrito de aguamiel fueron los trabajos presentados, que llevaron al público desde la experiencia de ver un filme de animación, pasando por aquel cine realista y surrealista, hasta llegar al documental.
Cada trabajo tuvo un sello bien marcado de cada director. Entre los cortos que más aplausos recibieron, o por lo menos así parecía escucharse, está Sobrecamas, de David de la Garza, el cual nos cuenta la historia de tres jóvenes que cada quien a su manera, sufren o viven lo que es el amor, ofreciéndonos durante los doce minutos que dura el corto, un plano de picada, que obligadamente, te hace ver todo «desde arriba».
Asimismo, Sin Diego, por ejemplo, fue un documental que parecía sacar al público ese sentimiento de dolor, cuando alguien cercano muere. Y fielmente nos retrata la culpa, el dolor, el hubiera y el resquebrajamiento de una familia, cuando uno de sus miembros decide quitarse la vida, que finalmente es la historia de vida de la directora, Belén Lizardo, quien nos dejó ver el sufrimiento de haber perdido a su hermano.
Otro documental presentado, pero que más bien dejó sacar carcajadas de los ahí presentes, fue Burrito de aguamiel, del joven zacatecano Edin Alain Martínez. El director mostró la vida de un burro encargado de acompañar a su patrón a vender la materia básica con la que se hace el pulque, sin dejar de recalcar que el burro actualmente es un animal en peligro de extinción, al menos en Zacatecas donde, mencionó en el corto, sólo quedan aproximadamente 50 en los alrededores.
En cuanto a animación pudimos ver Niebla, una producción de Emilio Ramos, que a través de la fantasía nos cuenta una historia que deja llevar a volar la imaginación.
Por otro lado, Primera comunión, de Daniel Carrera nos lleva a recordar esas épocas de la infancia, pero con un lado un poco más sombrío al poder ver a pequeños «haciendo cosas de grandes», como lo puede ser el matar.
Y en cuanto a lo surrealista, Algesia, de Catalina Reyes, y Pescador, de Daniela Scheineider, hacen que uno esté al filo de la butaca para no perder ningún detalle del cortometraje, y así tratar de verdaderamente observar y encontrar el mensaje, o simplemente de dar cada quien la interpretación que crea necesaria.
El Programa 2 de los cortometrajes mexicanos en competencia fue una muestra de que en México sí hay creatividad, y que los jóvenes cada día están alzando la voz para ser escuchados o realizando trabajos como estos para ser vistos. |