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Si alguien, después de que fuera proyectada la Sección Michoacana en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), aún duda que Michoacán es un estado que produce más documentales que ficción, debe tirar cualquier incertidumbre al bote de la basura porque esto quedó demostrado ayer.
Dividida en dos programas, la Sección Michoacana presentó nueve trabajos, de los cuales seis fueron documentales en corto y mediometraje, dos cintas de ficción y un trabajo que podría calificarse como videoarte.
De ellos, hubo dos que destacaron de entre los demás: Los días sin Joyce (un diario imaginario), de Anna Soler Cepriá y Agustín Oso Tapia y Coyotito, de Juan Pablo Arroyo.
El primero, un mediometraje documental, realizado con una interesante, pero sobre todo bella combinación entre la ficción y la realidad. En Los días sin Joyce, Soler Cepriá y Oso Tapia, ficcionan sobre los últimos días de Bill, luego de la muerte de su mujer, Joyce.
La historia, basada en un archivo fílmico y fotográfico de la historia de la pareja inglesa que se avecindó en Angangueo, Michoacán, y que dejó en dicho pueblo, está condimentada con una fotografía impecable, movimientos suaves de cámara, una sutil música y una también suave y bella narración en off que hacen Héctor Gómez y Ofelia Medina, como si de las voces de Bill y Joyce se tratara.
En el otro, Coyotito, Juan Pablo Arroyo retrata algunos momentos de la vida de siete artesanos de Tzintzuntzan, quienes hablan sobre el presente y el futuro de su oficio.
Jugando con todas las posibilidades que permite realizar un cámara, Arroyo saca un pie del esquema tradicional de presentar un documental y entonces, a veces, cuando a él le place, desenfoca o hace encuadres cerrados para inmediatamente después mostrar un plano abierto o colocar la cámara donde regularmente no se haría durante una entrevista.
Los otros cuatro documentales, Axuni atari, Cuestión de fe, La muerte niña y El tercer círculo del general abordan tradiciones michoacanas, donde las entrevistas van intercaladas con imágenes de lo que se cuenta o con fotografías.
Las cintas de ficción fueron Voces y Ramiro, ambas del programa 1, cortometrajes que por momentos trastabillan y que sin embargo se pueden destacar la historia del primero y algunos fotogramas del segundo.
Por último, también dentro del programa 1, se presentó Loop, un videoarte que buscó «hablar de una animación donde elementos como los tatuajes indicaran una permanencia en el cuerpo y en el tiempo».
En corto 4El programa 1 lo podrá ver el martes a las 20:00 horas, en la Cerrada de San Agustín; el jueves a la misma hora en la Casa Natal de Morelos, y el viernes a las 18:00 horas en el Teatro Emperador, en Pátzcuáro.
4 El programa 2 lo podrá ver el martes a las 22:00 horas, en la Cerrada de San Agustín; el miércoles a las 20:00 horas en la Casa Natal de Morelos, y el viernes a las 20:30 horas en el Teatro Emperador, en Pátzcuáro. |