Sábado 20 Diciembre de 2014
 
MORELIA
La evolución de los homínidos
Ariosto Aguilar Mandujano
Sábado 9 de Junio de 2007 • Enviar nota    • Imprimir

Hoy se toma por seguro que el Homo sapiens es el único homínido altamente desarrollado en la Tierra. Se estima que al menos durante cuatro millones
de años compartieron el planeta muchas especies de homínidos.
Cuatro clases de homínidos, que vivieron aproximadamente hace unos 1.8 millones de años, compartieron una pradera en lo que es una parte noroeste de Kensa. Aunque los paleoantropólogos no tienen idea cómo estas especies diferentes interactuaron, saben que las especies Paranthropus boisei, Homo rudolfensis, Homo habilis y Homo ergaster se alimentaron en la misma área cercana al Lago Turkana.
El éxodo de homínidos de África, presumiblemente en la forma de Homo ergaster, abrió una vasta prospectiva para una posterior diversificación. No hay explicación el porqué de su movimiento. Se supone que al crecer sus grupos se extendieron, en la procuración de su alimentación, siguiendo el margen de los lagos y siguiendo el curso del Río Nilo.
Hace aproximadamente unos 600 mil años, en África, se empieza a tener evidencia del Homo heidelbergensis, una especie también vista en sitios de Europa y posiblemente en China, entre 500 mil 200 mil años. De esta especie, en Europa emergió un grupo cuyo representante mejor conocido era el Homo neardenthalesis, que floreció hace 200 mil a 30 mil años. El árbol familiar especulativo de los homínidos Australopithecus anamensis (cuatro millones de años), al Homo habilis (1.5 millones de años), luego Homo heilderbergensis (500 mil años) sugiere que la emergencia del Homo sapiens no fue una transformación lineal y simple de una especie, sino una evolución multifacética.
Otra gran pregunta, aún no debidamente satisfecha, es cuál haya sido la conducción del lenguaje. Las estrías y los orificios descubiertos en los cráneos de los fósiles pueden revelar cuándo nuestros ancestros empezaron a hablar.
Esas habilidades hacen al Homo sapiens un mamífero exitoso, poderoso y peligroso. El lenguaje nos ha permitido adquirir un vasto número de actividades al trabajar juntos, construir y comunicar las fantasías de la literatura y las fábulas profundas del mito; colocar nuestro conocimiento, sueños y memorias en las mentes de los jóvenes; introduce aspectos poderosos en nuestras mentes para apropiarlas y hacer muchos de nuestros pensamientos, hablando silenciosamente a nosotros mismos. Sin el lenguaje seguramente tendríamos una apariencia de chimpancé superior con pies graciosos y manos diestras.
¡Con el lenguaje somos los maestros autoposeedores del planeta!
Las preguntas más importantes con las que nos enfrentamos al estudiar la evolución humana; por ejemplo ¿Cómo apareció la maravillosa adaptación?, y si es tan maravillosa ¿Por qué otras especies no adquirieron algo similar?
Podemos considerar, razonablemente, que alrededor de 30 mil años la gente ya hablaba, producía grabados, pintura en las rocas y pedrería, así como tumbas ceremoniales que contenían varios objetos. Estas muestras de arte y de religión son formas de alto nivel de conducta simbólica e implican que la maquinaría del manejo simbólico diario del lenguaje humano debió estar entonces bien establecido.
Los paleontólogos han estudiado cuidadosamente los huesos fósiles de nuestros parientes antepasados en busca de evidencia de las habilidades para hablar. En la consideración de que el órgano más crucial para el lenguaje es el cerebro sobre las superficies internas por las partes del cerebro, llamadas áreas del lenguaje, ya que los daños ocasionados a ellas pueden perjudicar la habilidad de la persona para hablar o entender el lenguaje.
Al enfrentarse con estos obstáculos, los investigadores han cambiado a otros órganos que se utilizan en el lenguaje, tal como la garganta y la lengua. Han tratado de reconstruir la forma de los tractos vocales, y luego aplicar las leyes de la acústica para ver si ellos pudieron haber sido capaces de producir el lenguaje.
Todos los mamíferos producen sus ruidos vocales al contraer los músculos que comprimen la caja torácica. El aire se expele de los pulmones a través de la tráquea a la laringe, mientras fluye entre las cuerdas vocales. Estas estructuras vibran en la agitación, produciendo un sonido zumbante que constituye la voz. En la gente, la laringe descansa bien abajo, atrás de la lengua, y en gran medida el aire sale de la boca cuando se habla. Formamos solamente unos cuantos sonidos al exhalar a través de la nariz, por ejemplo las consonantes nasales como la «m» o la «n», o las vocales nasales en las palabras «bon» y «vin». Pero muchos mamíferos, incluyendo a los monos, la laringe pega cerca y atrás de la lengua, detrás de la nariz, y la mayor parte del aire exhalado pasa a través de las ventanas nasales. Como resultado de ello los mamíferos no humanos producen sonidos nasales.
En algunos puntos de la evolución humana la laringe debió haber descendido de su posición alta previa, y este cambio tuvo algunas desventajas serias, fundamentalmente en el trayecto del aliento que desciende.
Los movimientos de la lengua están controlados principalmente por un nervio denominado hipogloso. En su curso del cerebro a la lengua, este nervio pasa a través de un orificio, que los investigadores Matt Cartmill, Richard Kay y Michelle Balow encontraron que este canal óseo es relativamente grande en los humanos modernos, cerca de dos veces tan grande en la sección transversal, que la del chimpacé. Nuestro canal más grande presumiblemente refleja un nervio hipogloso más grande, dándonos el control preciso sobre los movimientos de la lengua que necesitamos para hablar.
Se considera que el primer Homo de gran cerebro que desarrolló el lenguaje haya sido alrededor de hace 500 mil años.

Tu opinión es importante:

blog comments powered by Disqus




© Copyright 2014 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados