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Morelia ya no puede crecer más, se ha convertido en una gran plancha de concreto, sin áreas verdes y las pocas que quedan se intentan rematar para dar prioridad a desarrollos habitacionales burgueses, como es el caso de La Loma de Santa María coincidieron en señalar Patricia Ávila, investigadora de la UNAM campus Morelia, y el ecologista, Carlos Padilla.
Durante el foro realizado sobre la Loma de Santa María y los motivos para conservarla, la investigadora Patricia Ávila destacó lo absurdo de pretender realizar una obra por un área protegida por cuatro decretos gubernamentales, en referencia al polémico proyecto del megatúnel.
Destacó que desafortunadamente Morelia sólo cuenta con reducidos espacios de áreas verdes (el Bosque Cuauhtémoc, el Bosque Lázaro Cárdenas y La Loma de Santa María), ya que otras áreas de la misma han sido devastadas para desarrollos habitacionales e instituciones privadas, tales como el Instituto Tecnológico de Monterrey campus Morelia.
Dijo que inicialmente la obra del megatúnel, la iba a realizar el gobierno del estado para favorecer no sólo el Desarrollo Habitacional Monarca sino el complejo turístico comercial de gran élite proyectado en la parte alta de Santa María, pero finalmente el Ayuntamiento moreliano fue el que dio la cara, dado el «amasiato que tienen las dos autoridades».
Con gráficas, Ávila mostró la manera «mañosa o de pura coincidencia», de cómo el proyecto del túnel de 1.3 kilómetros de largo y con cuatro carriles da una vuelta en «U», para que justamente terminar casi en el acceso principal del Desarrollo Habitacional Monarca, propiedad de Francisco Medina.
La académica criticó que el gobierno del estado pretenda destinar al túnel más dinero del presupuesto del que gasta anualmente en la Atención a los Pueblos Indígenas, Pesca y Protección al Bosque.
Para Manuel Tripp, ex director de Análisis Parlamentarios del Congreso de la Unión y asesor legal del grupo opositor al megatúnel, el problema de obras mal planeadas, sin proyecto ejecutivo y al aventón, se han presentado en todos los gobiernos, «no es cosa de partidos», dijo y puso ejemplos.
Hace tres años, el priísta y ex alcalde Fausto Vallejo presentó un Plan de Desarrollo Urbano, hecho al vapor, aprobó cambiar el uso del suelo a una zona de recarga de mantos acuíferos para construir un panteón privado y el año pasado el gobierno estatal perredista, intentó realizar un megapuente hacia Santa María por la colonia Ocolusen que finalmente se descartó.
Actualmente, Salvador López Orduña hace hasta lo imposible por realizar un túnel en una zona protegida y con decretos de ley.
«Lo cierto es que a las autoridades les valen madre las leyes, nos roban y hacen obras con dinero del erario público para favorecer a sus cuates».
Finalmente, Carlos Padilla dijo que es preocupante la actitud de las personas que gobiernan, ya que en ocasiones no se sabe si hacen las cosas mal por ignorancia o por perversión, lo anterior al referirse a la terquedad del alcalde moreliano por realizar el túnel, y a otros funcionarios.
Destacó que Morelia ya no puede crecer hacia ningún lado, ya que de acuerdo a estudios de desarrollo sustentable carece de servicios, áreas verdes y vialidades, asimismo, es recomendable que las ciudades que tienen más de un millón de habitantes, no deben desarrollarse más en cuanto a población.
Dijo que hace 18 años, cuando se amplió la Avenida Camelinas, no existía el problema de congestionamiento vial que se tiene ahora y a la fecha no se resuelve el conflicto.
Aseguró que construir el túnel congestionará Camelinas y formará un cuello de botella en toda esa arteria, por los miles que ya viven en Santa María se pretende fincar nueve mil viviendas más. |