«La situación nacional es una catástrofe; la economía ha sido abandonada al vaivén de las tormentas del mercado internacional; la seguridad social es un montón de escombros en venta; la educación pública es un pobre remedo de los cursos de superación personal y empresarial; la política cultural es una sección arrinconada muchas veces en la página de sociales; (…) Nada de lo que fue la columna vertebral del Estado nacional queda en pie».
Subcomandante I. Marcos
El pasado miércoles 30 de mayo, Morelia vivió el lamentable enfrentamiento entre habitantes de las casas de estudiantes agrupadas en la CUL (Coordi-nadora de Universitarios en Lucha), que ese día tomaron Ciudad Universitaria y otros planteles de la UMSNH, y un grupo de aparentes estudiantes de diversos planteles. Por fortuna no hubo consecuencias graves que lamentar.
Este hecho viene a sumarse a la larga cadena de sucesos que enturbian el clima en el país. Es innegable que las constantes «tomas» que realiza la CUL bajo cualquier pretexto, suscitan el disgusto de buena parte de la comunidad universitaria; pero también lo es que la desmedida reacción del grupo de «estudiantes» que intentaron recuperar el campus no pareció algo espontáneo sino una peligrosa provocación preparada con antelación.
Sería difícil intentar la defensa de la CUL pues es bien sabido que al interior de las casas de estudiantes existen irregularidades que sería deseable que sus propios habitantes corrigieran. Por otro lado, sus métodos de lucha los han alejado de la sociedad que no entiende las razones de sus actos porque ellos mismos no se ocupan de explicárselas.
Pero hay que señalar que existen intereses ajenos que se disputan el control de las casas. Algunos actos de la CUL les han generado la enemistad de grupos de poder, como es el caso de los transportistas que se sintieron ofendidos por las movilizaciones que desarrollaron en contra del incremento a la tarifa del transporte colectivo de cuatro a cinco pesos. Recordemos que luego de dichas movilizaciones, la ciudad de Morelia, y principalmente la barda que rodea a Ciudad Universitaria, aparecieron repletas de carteles apócrifos que buscaban desacreditar a las casas de estudiantes acusándolas de absorber un alto presupuesto de la Universidad. El costo de esos panfletos no debe haber sido poco, solamente los propios transportistas pudieron financiarlos.
Del mismo modo, al interior de la Universidad se mueven intereses de diversa índole, y no me refiero a la pluralidad de pensamientos que por su propia naturaleza la Universidad debe no sólo tolerar sino propiciar; sino a que muchos personajes la toman como trampolín político y los partidos políticos como botín. Más aún en estos tiempos preelectorales.
Esto sin contar con el hecho de que la derecha en el poder y la clase empresarial que representa acarician la idea de privatizar la educación superior que representa un jugoso negocio. Para el neoliberalismo, las universidades públicas son un peligro, pues a pesar de la alienación y la mediatización de que es objeto la sociedad en general y la juventud en particular, es en ellas donde se genera el pensamiento inteligente, consciente y crítico.
Desde diversos frentes se ha venido atacando a las universidades públicas del país. Desde el Estado se le golpea escatimando el presupuesto para educación superior. Recordemos que Felipe Calderón hizo un importante recorte de más de mil millones de pesos al presupuesto para educación superior para este año 2007 en relación al del 2006. Desde los medios de comunicación se sataniza a los estudiantes acusándolos de violentos e intolerantes. En Morelia, Televisa y TV Azteca repitieron hasta el cansancio las imágenes de los violentos enfrentamientos ocurridos en Ciudad Universitaria para magnificar la irracionalidad de los estudiantes.
En el Distrito Federal, estudiantes del CCH Vallejo que mantienen una radio comunitaria llamada Regeneración Radio, también han sufrido una campaña de hostigamiento encabezada por la directora del plantel, Laura Lucía Muñoz, quien amenazó a sus integrantes con «meterlos» a la cárcel por apoyar la toma de un cubículo. En el fondo, la campaña contra Regeneración Radio se debe al origen de este proyecto que nació en 1999 con el nombre de Radio Pacheco y fue un importante bastión durante la huelga que estalló en la UNAM ese mismo año para impedir el incremento de cuotas.
Radio Pacheco se convirtió en un espacio de comunicación y vinculación entre la comunidad universitaria y la defensa de la educación superior gratuita, con el paso de los años, este modesto colectivo ha llevado sus micrófonos y grabadoras a diversos movimientos sociales de todo México, a la vez que ha dado seguimiento a las actividades de La otra campaña, de la cual forman parte. De ahí el encono con el que la directora y algunos profesores del plantel intentan terminar con el trabajo de Regeneración Radio, arrebatarles el cubículo estudiantil y desmantelar la cabina construida por ellos mismos en la explanada del plantel.
Es innegable que los hechos ocurridos el 30 de mayo en nuestra Universidad no tienen justificación, sin embargo, hay que señalar que hay razón al exigir que se abran otras posibilidades para obtener fichas para nuevo ingreso. No se puede dejar de lado el hecho de que buena parte de la población estudiantil de Morelia proviene del interior del estado en donde no siempre existe la posibilidad de acceder a Internet. Se pretende implementar métodos de primer mundo cuando nos encontramos en una provincia de un país que contra todo lo que se pretenda, sigue siendo tercermundista.
En nuestro país, solamente el trece por ciento de la población tiene acceso a los estudios superiores. Es necesario hacer una defensa de las universidades públicas pues vemos cómo poco a poco van ganando espacios las políticas neoliberales que pretenden evaluarlas mediante criterios empresariales que nada tiene que ver con los parámetros de calidad con los que se debe medir el conocimiento. Calidad y no cantidad. No podemos permitir que se atente contra el carácter humanista de la Universidad.
Por otro lado, las casas de estudiantes han hecho posible que muchos jóvenes de escasos recursos puedan realizar estudios superiores. Su permanencia no está en cuestión. En todo caso, es necesario que retomen el espíritu que les dio origen para sanearlas y evitar que sigan siendo objeto de los intereses oscuros de politiqueros.
A profesores, estudiantes, directivos y trabajadores universitarios, nos corresponde por igual velar por el fortalecimiento de la educación superior pública, gratuita y laica. Velar porque nuestro recinto de trabajo deje de ser botín de políticos corruptos y que la ética sea una constante en la labor de cada uno de nosotros.
Los invitamos a asistir a los martes culturales que ofrece el Café Utopía, ubicado en la Plaza de la Soterraña (esquina de Guerrero y Rayón). Este martes 5 a las 18:00 horas tendremos la presentación de la película El violín. Los esperamos ¡No falten!
¡La otra campaña Morelia invita!
El lunes 11 de junio a las 18.00 horas en el Centro Cultural Universitario, se realizará la mesa redonda «Ética y política», con la participación del subcomandante I. Marcos. Al día siguiente, martes 12, a la misma hora, se presentará en el Aula Mater del Colegio de San Nicolás, el libro Noches de fuego y desvelo, de la autoría del subcomandante Marcos. |