Viernes 22 Agosto de 2014
 
MORELIA
La evolución de los primeros seres vivos
Ariosto Aguilar Mandujano
Sábado 26 de Mayo de 2007 • Enviar nota    • Imprimir

En los primeros eubiontes, los ácidos nucleicos primitivos seguramente se encontraban dispersos en el interior celular o formaban pequeños agregados,
como los que se encuentran en algunos organismos unicelulares primitivos que existen hoy en día. Cuando algunos de los eubiontes desaparecían, su contenido se dispersaba libremente en el medio ambiente líquido en que se encontraban; al ser absorbidos por otros eubiontes se reactivaban. Pudieron tener un significado adicional por los eubiontes receptores. La adquisición de material genético proveniente de otras células podría influir en su evolución posterior.
Los primeros seres vivos que aparecieron en la tierra eran seguramente muy similares a las bacterias y a las algas verdes-azules. Con seguridad eran heterótrofos, es decir, no fabricaban sus propios alimentos, sino que los tomaban ya elaborados de la gran cantidad de materia orgánica disuelta en los mares primitivos.
Estas sustancias, incorporadas al interior de las primeras células, eran utilizadas para obtener energía aprovechable biológicamente por medio de la transformación anaerobia. Por un proceso de evolución biológica, hubo bacterias que eran capaces de incorporar el dióxido de carbono presente en la atmósfera a compuestos reducidos, utilizando el ácido sulfhídrico mediante procesos fotosintéticos primitivos. Aparecieron después bacterias que utilizaban las moléculas de sulfatos, mucho más energéticas, liberando el ácido sulfhídrico como un producto secundario.
Estos primeros organismos, al vivir en un medio en que no existía el oxígeno libre, desarrollaron vías metabólicas en las que la incorporación de estos elementos les hubiera causado daños irreparables. La ausencia de oxígeno libre en la atmósfera provocaba a su vez que la radiación ultravioleta de origen solar penetrase libremente en la tierra, dañando seriamente a muchos organismos y causando alteraciones en sus primitivos códigos genéticos.
Se desarrollaron así diversos tipos de organismos, en los cuales existían mecanismos capaces de reparar los daños que podría sufrir el Ácido Desoxirribonucleico (ADN) debido a la presencia de radiación ionizante. Otros más pudieron utilizar el nitrógeno atmosférico para la síntesis de aminoácidos y sus compuestos orgánicos nitrogenados.
En el curso de la evolución biológica aparecieron bacterias que sinterizaban porfirinas que iban acumulando en su interior, que tienen la propiedad fundamental de absorber la luz visible, lo cual condujo a la aparición de bacterias fotosintéticas capaces de producir, mediante procesos fotoquímicos, compuestos orgánicos reducidos a partir de dióxido de carbono.
Estos primeros organismos fotosintéticos probablemente utilizaban para reducir el bióxido de carbono el hidrógeno del ácido sulfhídrico, o de compuestos orgánicos presentes en la atmósfera reductora.
El siguiente paso importante en la evolución biológica fue el desarrollo del proceso de respiración que produce la molécula de Adenosintrifosfato (ATP). En los organismos apareció la fosforilización, por la luz, con la capacidad de producir compuestos como el ATP, en los que la luz jugaba un papel importante.
La presencia del ATP así formado, pudo haber permitido la transformación de los compuestos orgánicos simples disueltos en los mares primitivos en otros más complejos. Por ejemplo, se pudo haber formado la glucosa en un proceso en el cual se utilizaría la energía de la molécula de ATP.
Todos los procesos fotosintéticos que se llevan a cabo en los diferentes organismos tienen en común la producción de la molécula de ATP utilizando la energía luminosa, pero varían respecto a las sustancias que utilizan como donadoras de hidrógeno. A partir de los primeros organismos fotosintéticos que habían aparecido, pronto evolucionaron formas más complejas que utilizaban la molécula de agua como donadora de hidrógeno, que implica la liberación de oxígeno.
El proceso de liberación de oxígeno que requiere igualmente de la energía solar, al aparecer en la tierra habría de provocar cambios profundos en los organismos y en la atmósfera misma del planeta. Como resultado de los procesos fotosintéticos que ocurrían en los organismos que contenían clorofila, hace unos tres mil millones de años se empezó a acumular lentamente el oxígeno libre en la atmósfera, transformándose de reductora a oxidante.
La presencia de oxígeno libre en la atmósfera de la tierra habría de ser de gran importancia para la evolución de los organismos. Al acumularse el oxígeno se formó una capa de ozono cada vez más densa y que posee la capacidad de absorber la radiación ultravioleta de longitud de onda más corta.
Al formarse la capa de ozono en la tierra primitiva y disminuir el flujo de radiación ultravioleta, los organismos heterótrofos existentes se encontraron con una fuerte presión de selección que seguramente provocó la desaparición de todos aquellos que no habían desarrollado la capacidad de nutrirse a partir de los autótrofos. Pero por otra parte, los organismos anaerobios que no fueron capaces de adaptarse a la atmósfera oxidante. Aunque algunos de los organismos anaerobios se quedaron en microambientes donde el oxígeno existe en pequeñas cantidades, como algunos lodos, en donde hasta la fecha podemos encontrar a sus descendientes.
En el curso de la evolución biológica fueron apareciendo sustancias cada vez más complejas y específicas, cuya presencia en un organismo implicaba un metabolismo más eficiente que podían ser transmitidas a los descendientes, que eran entonces más competentes que otros en las poblaciones primitivas para sintetizar proteínas. En otras palabras, que como resultado de un cambio en la información genética de un organismo, aparecían mutaciones con ventajas selectivas que eran transmitidas a sus descendientes, de manera que las generaciones sucesivas tendrían una frecuencia cada vez mayor de la nueva capacidad metabólica.
A pesar de que en la actualidad existe una gran variedad de organismos, se puede encontrar algún nivel de metabolismo anaerobio en todas las células, o al menos algunas de las enzimas asociadas a éste, lo cual parece confirmar la suposición de que los primeros organismos eran anaeróbicos. Es el caso de la glucólisis, un sistema que ocurre en el cual los carbohidratos se degradan a compuestos moleculares más sencillo.

Tu opinión es importante:

blog comments powered by Disqus




© Copyright 2014 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados