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El periodismo está de luto
Solo, a los 74 años , falleció Valdemar Narez Martínez; quien hace más de un año habló platicó con Cambio
Grecia Ponce
Miércoles 25 de Abril de 2007 • Enviar nota    • Imprimir

La madrugada de ayer, la edición se cerró por última vez para el maestro periodista Valdemar Narez Martínez, quien falleció a consecuencia de un paro cardiaco a la edad de 74 años. Cofundador de Diario de Michoacán y sobreviviente de la época bronca del periodismo, maestro de reporteros, vivió sus últimos días, como fue toda su vida, en la humildad y con el deseo de seguir escribiendo.

Valdemar Narez, cofundador de Diario de Michoacán, autor de la columna Termometro Político y escritor en los semanarios Exprés del Cupatitzio y Vanidad, por primera vez en sus cuatro décadas de ejercicio periodístico fue homenajeado, el 3 de mayo del 2006, durante la conmemoración en Uruapan del Día Internacional de la Libertad de Prensa.

Fue protagonista del libro Cuando esta tierra se parecía a Macondo, por ser uno de los personajes que, como otros hijos adoptivos de Uruapan, le dieron belleza y sabiduría a esta ciudad.

A Valdemar se le fueron cerrando las puertas. Estaba jubilado y trataba de sostener a su esposa Consuelo con la magra pensión que recibía del Seguro Social, pero intentaba conseguir ingresos extras escribiendo.

La revista Vanidad, donde colaboró durante años, se cerró tras la muerte de su directora y creadora Marthalina Barreto, y en la revista Exprés del Cupatitzio, sus servicios dejaron de ser necesarios.

Completaba sus ingresos realizando labores de jefe de Redacción en su casa el Diario de Michoacán.

Ayer falleció a las 5:30 horas, solo. En el Seguro Social no permiten que a los hombres ahí internados los acompañen mujeres y sólo eran féminas sus seres queridos. El periodismo está de luto.

Generoso como siempre, Valdemar copartió hace más de un año sus conocimientos con esta corresponsal y habló de su vida, lo que quedó registrado en Cuando esta tierra se parecía a Macondo.

La entrevista

Debido a los avances tecnológicos, «a como estaban los tiempos hace 40 años, cuando yo me inicié, al periodismo actual lo veo como un juego», decía el periodista Valdemar Narez Martínez, quien lamentaba que ahora que los jóvenes tienen «muchas oportunidades de prepararse», los comunicadores se han vuelto «conformistas y se atienen a los boletines».

Desde una sala con muebles color vino y paredes decoradas con bordados en punto de cruz y luego enmarcados que realiza su hija Yadhira, este hombre nacido el 2 de octubre de 1933 en Purépero, Michoacán -pero residente de Uruapan desde antes de contar con 40 días de nacido- compartió parte de lo mucho que sabía.

El hombre que incomodó a políticos -hubo quien lo amenazó con una pistola en público- durante la entrevista se encontraba mejor acompañado por la propia Yadhira, su otra hija Érika; su esposa Consuelo Rincón Benítez; sus dos nietecitos, Ulises Iván y Víctor Yahir Miranda Narez.

Cosa de juego

-¿Qué diferencia encuentra entre el periodismo de cuando comenzó su carrera y el que se practica actualmente?

«Creo que hay mucha diferencia; en aquellos tiempos todo era muy distinto. El reportero salía a la calle todos los días a echarle ganas y los directivos o jefes de redacción de los periódicos le exigían a uno mucho.

«Lo mandaban a uno a donde fuera y corre aquí, corre allá; entrevista a tal o cual persona o funcionario político, dirigente obrero, campesino. Lo orientaban a uno sobre preguntas que había que hacer o sobre tales o cuales problemas.

«Eso me servía de mucho, porque yo iba a donde me mandaban y así todos los compañeros que nos dedicábamos a esta bella y noble actividad le echábamos todos los kilos, toda la carne al asador.

«No había nada de que ya es tarde o que yo ya tengo tantas notas y que yo ya no hago más; había que echarle ganas. Teníamos los de primera plana fijada una tarifa mínima de cinco notas diarias.

«Los que eran de policiaca, las que salieran, y había que estar hasta medianoche en la redacción, y si surgía algo, había que ir.

«La empresa del Tiempo de Apatzingán en ese entonces nos apoyaba para medios de transporte. Si había que movilizarse durante el día, le daban a uno para camiones; si era en la noche o en la madrugada le daban a un para taxis; te daban tus libretas y tus lapiceros. Tocaba reportarse de diario. Después de que reunía uno la información tenías que ir a la redacción y ponerte tras las maquinitas mecánicas, que era lo único que había en ese entonces; a teclearle ahí.

«El trabajo de los talleres era sumamente distinto. Cuando se su usaban los linotipos, el llamado sistema caliente, era una cosa muy laboriosa y muy pesada. Después vinieron las máquinas de escribir eléctricas y ya se hizo un poco mejor la situación; redactaba uno más a gusto».

Sin Internet

«Con el paso del tiempo hubo un avance de la ciencia y la tecnología, ya vino el fax, las computadoras y el Internet a revolucionar absolutamente todo. Ahora de un momento a otro puedes tener información de todo el mundo y antes no.

«Por ejemplo, el que era corresponsal tenía que redactar las notas, echarlas en un sobre, llevarlas a una línea de autobuses, mandar la información a su destino y avisar por teléfono para que la recibieran.

«Sin la menor intención de ofender, a como estaban los tiempos en aquellos años, hace 40, cuando yo me inicié, ahora veo el periodismo prácticamente como un juego, porque es una cosa tan sencilla que la haces y no se te hace cansado.

«Antes tenía que salir uno a la calle a rajarse la mandarina y ahora ya no es tanto, todo se logra más fácil: teléfonos celulares que toman fotos; cuántas ventajas».

De boletín

-¿El periodista también ha evolucionado?

«Creo que sí. Sobre todo porque en estos tiempos hay muchas formas de prepararse de manera más profesional. Sobre todo las generaciones jóvenes de reporteros, de comunicadores, de periodistas; tienen muchas oportunidades de prepararse y anteriormente no las había.

-¿Y si ahora hay esas opciones, por qué no las aprovecharemos?

«Muchas veces somos conformistas. Nos conformamos con hacer la labor del día. Hay muchos compañeros que también se dedican prácticamente a ser boletineros. Se atienen a los boletines que les mandan de las dependencias.

«En los boletines se basan para hacer sus informaciones como salgan, pero sin realmente ir a la fuente a investigar, a entrevistar a las personas, autoridades, funcionarios, políticos, dirigentes o lo que sean.

«Muchos compañeros no se toman esa molestia y deberían comprender que todo lo que hagan es por su bien para ser más profesionales y más responsables».

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