Sábado 31 Julio de 2010
  En los últimos 100 años
MORELIA
Ha desaparecido 80% de bosques
El estado se queda sin árboles; el cambio en el uso del suelo para actividades agrícolas, la tala ilegal y la falta de reforestación han causado la debacle
América Juárez Navarro
Lunes 12 de Febrero de 2007 • Enviar nota    • Imprimir
• Compartir:   Compartir en Facebook  Compartir en Twitter

Cambio de uso de suelo generado principalmente por las actividades agropecuarias y tala clandestina, ha ocasionado que en Michoacán el 80 por ciento de los recursos naturales y especialmente el bosque, hayan sido destruidos. Sin embargo, de acuerdo con autoridades en el ramo forestal y especialistas, los efectos negativos pueden ser aún más devastadores, al propiciar el cambio climático y el encarecimiento de bienes básicos, así como la pérdida de la biodiversidad, como los riesgos más palpables.

De acuerdo con el director del Centro de Investigación y Desarrollo del Estado en Michoacán (CIDEM), Guillermo Vargas Uribe, en 100 años se ha depredado más del 80 por ciento de la superficie forestal en Michoacán, mientras que en 30 años, dijo, se ha logrado talar la mitad de los bosques; «esto es preocupante, ya que se talan 45 mil hectáreas cada año y no se reforestan ni diez mil, y de las cuales se obtiene el éxito sólo en un 50 por ciento», subrayó.

Señaló que la tala clandestina contribuye en cinco por ciento en la pérdida de los bosques, mientras que el resto es producido por la extracción de madera, pero con la finalidad de hacer un cambio del uso del suelo para la fruticultura, agricultura y ganadería.

A su vez, el titular de la Delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), Francisco Luna Contreras, admitió que de las 750 denuncias que recibió la dependencia federal durante el 2006, el 90 por ciento fue por daño a las áreas forestales, en donde el principal móvil fue el cambio de uso de suelo.

Por su parte, el titular de la Comisión Forestal en Michoacán (Cofom), Juan José Agustín Reyes Rodríguez, explicó que en el estado se tienen seis millones de hectáreas de superficie total, de ellas el 70 por ciento, es decir 4.2 millones, son de vocación forestal, de las cuales de 1990 al 2000 se perdieron 542 mil hectáreas, en tanto que en 25 años, de 1975 al 2000, las áreas perturbadas fueron de 1.3 millones de hectáreas.

Sin embargo, comentó que a unos meses de que concluya el inventario que arroje un nuevo resultado sobre el número de hectáreas que se han perjudicado, al 2006 se estima que es 1.6 millones de hectáreas, entre bosques selvas y manglares, entre otras.

Refirió que alrededor del 80 por ciento de esta superficie se ha afectado por actividades agropecuarias, un diez por ciento por el crecimiento urbano anárquico y el resto por la tala clandestina y los desmontes.

Del número de hectáreas afectadas, son los bosques de áreas templadas los que mayor embate han sufrido, ya que el 50 por ciento de la superficie dañada corresponde a éstos.

Áreas Críticas

De acuerdo con la Cofom y la Profepa, Centro, Oriente y la Meseta Purépecha son las zonas más afectadas por la tala clandestina y el cambio de uso de suelo. Los puntos críticos son la Meseta, la franja del eje neovolcánico, en el que se localiza Tancítaro Uruapan, Taretan, Ziracuretiro, Tacámbaro, Ario de Rosales, Los Reyes y Peribán; y en el Oriente, Zitácuaro y Ciudad Hidalgo; mientras que en la Costa, la ganadería extensiva y altamente deficiente, está logrando devastar la selva y manglares.

A decir de Luna Contreras, Michoacán se encontraba en el primer lugar de tala clandestina a nivel nacional en el 2002, sin embargo, las acciones que se han efectuado de manera activa por parte de las autoridades en el sector forestal, han dado paso para que del primer lugar en que se encontraba la entidad, pase a la cuarta ubicación.

Al hablar de lugares críticos en este rubro, comentó que de las quince zonas consideradas focos rojos a nivel nacional, Michoacán tenía dos: La región de la mariposa monarca y la Meseta Purépecha.

Pero, agregó que debido a la atención que se ha dado a la zona de la mariposa monarca, ésta pasó de ser zona crítica a zona de atención especial, es decir, que aunque continúan los operativos, ya no se da la tala como antaño, aunque aclaró que la atención debe seguir siendo permanente, debido a que la tala clandestina sigue teniendo presencia en el lugar.

En tanto, mencionó que en la Meseta Purépecha la situación no es diferente, ya que la tala aquí toma un tinte especial, debido a que está estrechamente vinculada con la pugna por la tierra y los conflictos agrarios que tienen siglos de antigüedad, lo que crea un panorama aún más complicado para hacer frente a la deforestación de los bosques.

Los decesos

No puede separarse el fenómeno de deterioro ambiental y pérdida de los bosques con el problema económico, social y la lucha por la tierra. Tan sólo en el 2006 se han presentado cerca de cinco decesos en las inmediaciones de la Meseta Purépecha y en la región Oriente, uno de ellos marcado por la muerte de dos integrantes del Grupo de Operaciones Especiales (GOE).

De la mano de la tala clandestina y los problemas sociales, se encuentran los conflictos agrarios, que tienen su origen en la tenencia de la tierra, reconoció Luna Contreras, quien señaló que los puntos más críticos se encuentran concentrados en la Meseta Purépecha, en donde hay problemas agrarios con pugnas que tienen 200 años de antigüedad.

El funcionario federal reconoció que en octubre, uno de sus inspectores fue herido con arma de fuego en la zona de Ocampo, después de un operativo que se llevó a cabo en el lugar.

Los servidores públicos en el ramo admitieron que la violencia se concentra en los municipios de la Meseta Purépecha, en donde los habitantes de las comunidades pelean entre sí por el robo de madera de sus bosques, ocasionando con ello al menos diez enfrentamientos en el 2006.

Para el director de la Cofom, la tala clandestina tiene su origen en un problema de tipo social y económico, sin embargo, ha pasado a ser delincuencial, debido a que estos «grupos organizados, son protegidos o solapados, en el Oriente y la Meseta, quienes están asociadas al desmonte clandestino y a la venta de madera ilegal».

Los efectos

De acuerdo con Reyes Rodríguez, en la zona de la Meseta la pérdida de bosques tiene un impacto económico muy severo, y está asociado al problema social y agrario principalmente por conflictos derivados de la tenencia de la tierra, límites, y divisiones de grupos o entre comunidades, y bandas.

En el aspecto ecológico, sostuvo, las repercusiones son importantes, ya que se pierde la capacidad de generar oxígeno, se destruyen manantiales, así como la fauna silvestre y se genera otro tipo de fauna no conveniente. Además de la pérdida de opciones de empleo y generación de riqueza con proyectos productivos.

Por su parte, Guillermo Vargas Uribe comentó que los efectos a mediano y largo plazo son palpables, ya que existe un encarecimiento de los bienes básicos, «tan sólo el agua, ahora es vendida. Esto, aseguró, es un ejemplo de cómo la deforestación y la pérdida de manantiales afecta el nivel de vida de la gente», expresó.

Cada vez, dijo, será más cara el agua, además la madera es más cara, «nos estamos empobreciendo, frente a una política extractiva del bosque y una explotación no sustentable. Con ello, Michoacán, aseveró, contribuye en una mínima parte al cambio climático en todo el mundo.

Las alternativas

Para Reyes Rodríguez, conviene evitar seguir facilitando apoyos a programas que directamente destruyan las áreas forestales, y deben existir condicionantes, encaminadas a que no debe haber desmonte mientras no se tengan planes de desarrollo sustentable, pero sobre todo aplicar la ley para normar el cambio de uso de suelo.

Apuntó que el actual secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, ha enviado circulares e instrucciones para que mediante los apoyos otorgados a Sagarpa, se ponga atención especial en evitar los incendios forestales.

Afirmó que hace un par de semanas, en reunión con el delegado de Sagarpa y el titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario en Michoacán, así como con los trece jefes de Desarrollo Rural, se habló de que se buscará encauzar y orientar a los campesinos para que no quemen los bosques, éste, dijo, será el inicio de varias acciones para contrarrestar el deterioro de los recursos naturales.

Por su parte, el director del CIDEM consideró fundamental la práctica de la silvicultura, «no precisamente debe ser un bosque intocable, sino hacer un cultivo de bosque. Es más importante que la reforestación».

Apuntó que es una responsabilidad compartida entre sociedad y autoridades cuidar las áreas naturales, ya que el gobierno «no puede solo». Agregó que 18 inspectores de Profepa para 60 mil kilómetros cuadrados que tiene Michoacán, no pueden controlar la pérdida del bosque.

Insistió en que debe participar la sociedad civil, los dueños de los bosques, y «ejercer la silvicultura y no minería del bosque, que implicaría sacar el bosque y que muera todo», finalizó.





© Copyright 2010 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados