Sábado 31 Julio de 2010
  Literatura
MORELIA
Libros en venta, de a peso, de a dos...
Las librerías de ejemplares usados tienen el mismo auge que las empresas de productos nuevos; ¿es la variedad o el precio lo que realmente las hace diferentes?
Heriberto Cortés Vélez
Jueves 17 de Agosto de 2006 • Enviar nota    • Imprimir
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Miles de libros permanecen en los anaqueles esperando ser comprados, ya están viejos, unos no tienen pastas o perdieron algunas hojas en la batalla de las palabras, se saben usados y por ende más baratos, se ofrecen como una alternativa ante el precio de los libros nuevos, sólo que los lectores no consideran que su costo sea más barato.

En Morelia, sin embargo, no existen muchos expendios de libros usados, ya que el monopolio en este género lo retiene la cadena de librerías Luz más luz, propiedad de Rafael Romero Martínez, quien con cinco establecimientos en el Centro Histórico dijo controlar el mercado de los libros viejos.

Estas librerías tienen las mismas características entre sí, ubican los libros dentro de las mismas categorías y utilizan igual tipo de mobiliario.

En una estantería de color gris, de las que habitualmente usan las tiendas abarroteras, los libros se clasifican en: Teatro, Poesía, Novelas, Ciencia, Esoterismo, Agricultura, Mecanografía, Computación, Derecho, Medicina, entre otros.

También hay una sección de revistas con títulos como Selecciones, TV Novelas, TV Notas y Vanidades, las cuales figuran entre los artículos más vendidos, declaró Rafael Romero, en entrevista con este medio.

De estas cinco librerías, dos se ubican en la calle Eduardo Ruiz, donde también se dan cita prostitutas y travestis, lo cual es un factor por el que muchas «personas conservadoras» evitan visitar Luz más luz.

El monopolio

Hace 20 años, Rafael Romero llegó a Morelia del Distrito Federal, donde ya antes se dedicaba al negocio de los libros, instaló aquí la primera de sus librerías y desde entonces se ha ido extendiendo su negocio.

Años después estudió filosofía en la Universidad Michoacana, donde recuerda haberse encontrado con muchos de sus clientes.

«Aquí he tenido todo tipo de clientes, algunos han llegado a ser rectores de la universidad o tienen cargos importantes, ya son maestros o profesionales, todos me conocen y me saludan; este año cumplo 20 años aquí. Conozco mucha gente», explicó.

El mismo librero reconoció tener «una especie de monopolio de los libros», sin embargo dijo, «actualmente ya la competencia no es entre librerías de viejo, sino entre todas, contra los supermercados, las tiendas departamentales, en Wal Mart están vendiendo libros de diez, 20 pesos, libros con pasta dura, ahora la competencia es contra ellos».

De las cinco librerías de Luz más luz, dos se ubican en la calle de Eduardo Ruiz, una más en Allende, otra en la Avenida Madero y otra en la calle de Aquiles Serdán.

¿Librerías de viejo?

Ante el cuestionamiento de si estas librerías pueden llamarse «de viejo» o «de libros usados» Rafael Romero reconoció que el primer término ya no tiene vigencia.

«Cuado yo llegué aquí empecé a llamar así mi librería pero actualmente ya no puede ser, yo conservo una colección de unos dos mil libros antiguos, pero ya no los tengo en exhibición porque la gente los maltrataba, son libros muy frágiles».

Dichos libros corresponden en su mayoría al siglo XIX, aunque el librero dijo conservar algunos, aunque «muy pocos», del siglo XVIII y agregó que «hubo una época en que incluso vendía normalmente libros del siglo XVII».

En la actualidad estas librerías más que vender libros viejos venden libros usados, de los años 50 hasta los últimos seis años, incluso mucho del material que vende Luz más luz son saldos de ediciones nuevas o concretamente libros nuevos.

Esta venta de libros nuevos o saldos se debe principalmente a dos factores: la presencia que actualmente están teniendo en nuestro país editoriales españolas, que traen aquí sus sobrantes o los libros maltratados, y por otro lado, que hay una serie de editoriales mexicanas que están haciendo títulos muy baratos.

«Tenemos mucho libro nuevo, ediciones de quince o 20 pesos, de biografías, clásicos, sobretodo de Editores Mexicanos Unidos, que están haciendo versiones muy económicas».

Los géneros predilectos

Saúl Alvarado, dependiente de la Librería Valladolid, ubicada en Allende 527 y perteneciente a la misma cadena, señaló que entre las áreas más vendidas está el género del esoterismo.

Pero reconoció que, de manera general, todas las librerías lo que más tienen son novelas, debido a que «hay muchos títulos y autores, por eso en todas el área que ocupa más espacio es la dedicada a las novelas».

Sin embargo, Rafael Romero afirmó que actualmente los libros ya no se venden por título, sino por autores, debido al peso social que han ganado cada uno de estos escritores consagrados.

«Por ejemplo, José Saramago, ahora cualquier cosa que escriba, sea buena o mala, se vende; de él lo que tengamos aquí, se nos vende», explicó y otro ejemplo fue la obra más reciente de Gabriel García Márquez, sus libros de memorias, que sin la misma calidad que Cien años de soledad, se han posicionado entre los libros más vendidos.

Hay, por otro lado, una serie de libros que «nadie quiere comprar», ejemplo de esto son las novelas rosa, que según este librero ya pasaron de moda y nadie quiere leer, pero de las cuales en sus librerías y bodegas conserva «miles y miles que nunca se van a vender, no son de autores conocidos o por ejemplo libros de investigaciones antiguas, de dependencias (Conacyt, INEGI y otras)».

El código Da Vinci

De manera anécdotica, Saúl Alvarado señaló que luego de la aparición de El código Da Vinci, tanto la cinta como la novela, la petición de libros vinculados con la temática de las ciencias oscuras se incrementó al grado de vaciar las librerías de tales títulos.

«Ya desde antes que saliera esta obra nosotros teníamos este tipo de libros y casi no se vendían, pero luego de la novela, empezaron a pedirnos mucho este tipo de obras, de los Templarios, del Priorato de Sión, diccionarios de símbolos, de interpretación de los sueños, de los masones y de magia».

Además señaló que particularmente El código Da Vinci es uno de los libros que menos tiempo les ha durado almacenado, ya que inmediatamente era comprado.

Los obligados

Algunos lectores morelianos no son tan apasionados como para comprar una obra extensa, pero para ellos existen los maestros que les obligan a leer diversos textos.

Entre los libros obligatorios en preparatoria, que van a comprar en esta librería, están las novelas de Ignacio Manuel Altamirano, El zarco y Navidad en las montañas; de Fernández de Lizardi, El periquillo sarniento, es de las obligadas; La feria, de Juan José Arreola, además de Los bandidos de Río Frío y El Quijote.

Sin embargo, para subsanar el malestar de todos aquellos perezosos lectores están a la venta los resúmenes de las obras, los cuales se venden mejor que éstas, declaró Rafael Romero, y agregó que «siempre cuando van a iniciar cursos como ahora, nos abastecemos bien de resúmenes, ya sabemos qué es lo que más nos van a pedir».

Una de las obras que recientemente se agotó tanto en librerías de nuevo como de usado en Morelia fue La vida inútil de Pito Pérez, del escritor José Rubén Romero, ya que se exigió a todos los alumnos que ingresaron en este ciclo a las preparatorias de la Universidad Michoacana.

Poesía michoacana

Algunas de las revistas michoacanas de literatura que se encuentran a la venta en estas librerías son PalabraPoesía, El subterráneo, Ventana interior, Zona franca y Diturna.

Sin embargo, Saúl Alvarado señaló que «aquí (en la Librería Valladolid) nunca se nos ha vendido una sola de estas revistas, qué lástima porque algunas son buenas».

Por su parte, Rafael Romero dijo que El subterráneo es la única que sí se llegó a vender «no mucho, pero sí la llegaron a pedir algunas veces» y nos mostró varios paquetes de revistas atrasadas.

«El problema de este material es que cuesta mucho; esta revista (PalabraPoesía) empezó con un precio de 40 pesos, con eso aquí ya se compra un libro o hasta dos, ahora ya cuesta 25, pero para una revista es mucho dinero, los lectores no pagan tanto».

Lo mismo, nomás usado

En opinión de algunos lectores los libros usados tienen el mismo costo que los nuevos y las variantes no corresponden a lo usado del libro, sino a las diversas ediciones que se puedan encontrar en una librería del mismo título.

«No es más barato, te cuesta lo mismo comprar en una librería de viejo que un libro nuevo, a lo mucho te ahorrarás cinco o diez pesos pero en los libros que venden nuevos en las de viejo te das cuenta que están más caros que en las librerías de libros nuevos», señaló Augusto Torres, quien se calificó como ávido lector de literatura rusa.

«En las librerías de viejo, a veces encuentras títulos que en otros lugares no existen, pero aquí en Morelia no; las librerías de viejo tienen todas lo mismo, los mismos libros que en las otras librerías, a veces hasta más caro, luego sí hay libros más baratos pero son obras que nadie lee», opinó María de los Ángeles Anguiano.

«Sí se pueden encontrar libros muy baratos pero necesitas ir a las librerías de viejo del Distrito Federal, a Ixtapalapa, a la salida de la UNAM, al Sótano, a Gandhi, a veces en las ferias de libros, aquí las mejores ofertas increíblemente las encuentras en Wal Mart, en las librerías de unas y otras todo está al mismo precio, nomás que usado», dijo Juan Carlos Díaz, estudiante de la Escuela de Letras de la Universidad Michoacana.





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