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Trabajadores mineros que fueron sancionados en los últimos años por la sección 271 y la dirigencia nacional del gremio, con la pérdida de sus derechos sindicales e incluso laborales, encabezados por César Reyes Carvajal, hicieron un llamado a los sindicalistas de Sicartsa y Mittal Steel para que analicen bien las acciones que están llevando a cabo a favor de Napoleón Gómez Urrutia, «porque si se le comprueba de lo que se le está acusando, entonces dónde van a quedar, defendiendo a un ratero».
En conferencia de prensa, quien fuera segundo vocal del Consejo local de Vigilancia de la 271, denunció también que hay instrucciones de Mario García Ortiz, delegado especial del CEN minero en esta región, para que un grupo de choque de dicha sección intercepte a los ex mineros y a todo aquel que ande repartiendo volantes donde se critique a Gómez Urrutia, les quiten los volantes y los golpeen.
Señaló que incluso funcionarios de la 271 y de la dirección nacional, o el mismo Napoleón Gómez Urrutia, hayan estado detrás de la acción que el pasado 10 de marzo llevaron a cabo agentes de la PGR para detenerlo y llevarlo preso al Cereso de Uruapan, acusado de ataques generales a las vías de comunicación, en hechos que sucedieron en el 2003, pero por parte de los entonces obreros sindicalizados de Fertinal, pero que en la averiguación previa se le señala a él, a César Reyes, como parte de los bloqueadores.
Afortunadamente, dijo, se movilizaron diversas organizaciones como la Sección XVIII del SNTE, (democráticos) y la dirigencia de Alianza por la Unidad Democrática del PRD, quienes entre ellos recabaron los cerca de diez mil pesos para que pudiera salir libre bajo se fianza.
El ahora ex minero, quien junto con otros once más que mantienen demandadas a Sicartsa y Mittal Steel y al Sindicato Minero para que aquellas los restituyan en sus puestos laborales y al gremio para que los rehabilite como sindicalistas, denunció lo que él llamó terrorismo sindical que sigue haciendo la gente que apoya a Gómez Urrutia, encabezados por Mario García Ortiz, para intimidar a todo aquel obrero que quiera participar en el proceso de elección del Grupo A de la Sección 271 que incluye la Secretaría General.
Si lo identifican como gente que no comparte la política «napoleónica», o de simpatizar con el grupo de César Reyes, de inmediato los amenazan con levantarles actas para elevarlos a categoría de juicio para ser sancionados con la pérdida de sus derechos sindicales, «y así, la gente de Napoleón saque una planilla a modo, para que lo sigan apoyando los futuros dirigentes locales», afirmó.
Cuestionado sobre el actual conflicto minero nacional, dijo que lo más conveniente para los obreros mineros de esta región era que por acuerdo de asamblea se haga un pronunciamiento en donde se pida a Gómez Urrutia que dé la cara, que venga a Lázaro Cárdenas a demostrar que es inocente, «porque de lo contrario, hay un grave riesgo de que los de la 271 y 272 sigan utilizando movilizaciones para apoyar a alguien que al ratito se le compruebe todo de lo que se le está acusando, y entonces, ¿dónde van a quedar, defendiendo a un ladrón?».
Habrá que recordar, dijo Reyes Carvajal, que en el CEN minero hay muchas anomalías, como el nombramiento de Baltasar Zárate como nuevo secretario de Trabajo, quien a propuesta de Gómez Urrutia y contra los estatutos fue nombrado en ese cargo, en un simple pleno y no en una convención, como alegan ellos que es donde deben designarse a todos los dirigentes.
También, apuntó, están los casos de Juan Linares Montúfar y Juan Luis Zúñiga, el primero presidente y el otro segundo vocal del Consejo General de Vigilancia y Justicia del CEN minero, que eran delegados especiales y por tanto no podía haber acudido a la pasada convención nacional minera como delegados convencionistas con aspiraciones a un puesto en la dirigencia nacional, «pero como son gente a modo para ser manejados por Napoleón, pues simple y sencillamente no hubo problemas para ser designados en esos cargos, pero está mal eso, porque va contra los estatutos que dice defender férreamente Gómez Urrutia y su gente». |