Martes 22 Julio de 2014
 
MORELIA
Adolescencia y juventud de Juárez
Benito Juárez nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, y ahí comienza su mito
Ariosto Aguilar Mandujano
Sábado 4 de Febrero de 2006 • Enviar nota    • Imprimir

El deseo fue superior al sentimiento y a la añoranza por su tío y sus amigos, y el día 17 de diciembre de 1818 y a la edad de 12 años se fugó de su casa y
marchó a pie a la ciudad de Oaxaca a donde llegó en la noche del mismo día, alojándose en la casa de don Antonio Maza, en la que se hermana María Josefa servía de cocinera. Surge una duda. La ciudad de Oaxaca, por ese tiempo, era una ciudad grande y cosmopolita. Se pregunta ¿por qué conducto tenía conocimiento de la dirección donde trabajaba su hermana Josefa?, quien estaba casada con una persona de Ixtlán y juntos trabajaban en la casa de don Antonio Maza. ¿La hermana había escrito a su tío Bernardino, indicando su dirección?, o ¿lo había visitado en alguna ocasión?, o ¿la pareja había visitado a los padres del esposo en Ixtlán? Simplemente no se sabe. Consecuentemente había sido una odisea localizar la casa. Primero, caminar unas catorce leguas de Guelatao a Oaxaca, y después preguntar sobre la dirección indicada o por la casa del señor Maza, que no era un desconocido.
En los primeros días Juárez se dedicó a trabajar en el cuidado de la granja ganando dos reales diarios para su subsistencia, mientras encontraba una casa donde servir. Conoció al señor Antonio Salanueva, como a un hombre piadoso y honrado, que ejercía el oficio de encuadernador y empastador de libros, en la ocasión de llevarle libros que «arreglar» del señor Maza.
El señor Antonio Salanueva vestía el hábito de la orden tercera de San Francisco y aunque dedicado a la devoción y a las prácticas religiosas, se preocupaba por la educación de la juventud y con alguna tendencia laica, como era la orden franciscana desde su origen. Se menciona en varias obras históricas que sus libros favoritos en su lectura eran las obras de Feijoo, las epístolas de San Pablo y otras de las que se guardaba para cuidar los comentarios aviesos.
Observaba el señor Salanueva cómo el adolescente miraba con asombro una obra terminada, la finura y calidad del empastado, y luego la brillantez en sus ojos al «ojear» el libro y leer parte de él. Así, Salanueva le ofreció enseñarle el oficio y tener quién le ayudara al aumentar el volumen de su trabajo, a la vez que le ofreció enviarle a la escuela para que aprendiese a leer y escribir. De este modo quedó establecido en Oaxaca el 7 de enero de 1819.
En las escuelas de primeras letras de aquella época no se enseñaba la gramática castellana. Se hablaba el idioma español sin reglas y con todos los vicios con que lo hablaba el vulgo. Tanto por sus ocupaciones como por el mal método de la enseñanza, apenas podían escribir después de algún tiempo en la cuarta escala en que estaba dividida la enseñanza de escritura en la escuela a las que concurrían los niños. Los ansiosos por concluir pronto la rama de escritura pedían pasar a otro establecimiento creyendo que de este modo prenderían con más perfección y con menos lentitud.
Además la injusticia que se ejercitara en la enseñanza al distinguir niños de clase acomodada con los niños pobres, era manifiesta. Los interesados decidían separarse de la escuela y practicar ellos mismos lo poco que habían aprendido para poder expresar sus ideas por medio de la escritura. Eso fue lo que hizo Juárez con la asesoría de su padrino Salanueva.
Benito Juárez entrar y salir diariamente en el colegio seminario que había en la ciudad, a muchos jóvenes que iban a estudiar para abrazar la carrera eclesiástica, lo que le hizo recordar los consejos de su tío Bernardino. Era opinión generalmente aceptada entonces no sólo en el vulgo, sino en las clases altas de la sociedad de que los clérigos, y aun los que sólo eran estudiantes sin ser eclesiásticos, sabían mucho y de hecho observaba que eran respetados por el saber que se les atribuía. Esta circunstancia sirvió para que se decidiera a suplicar a su padrino don Antonio Salanueva, para que le permitiera ir a estudiar al seminario.
Como aquel buen hombre era amigo de la educación de la juventud, recibió con agrado su pensamiento y lo estimuló a llevarlo a efecto, teniendo la ventaja de poseer el idioma zapoteco, su lengua natal, que conforme a las leyes eclesiásticas de América podía ordenarse sin ninguna limitación. De esta manera entró a estudiar gramática latina en el seminario en calidad de capense el 18 de octubre de 1821, sin saber gramática castellana, ni otras materias de educación primaria, defecto de los demás estudiantes por el atraso de la instrucción pública.
Comenzó sus estudios bajo la dirección de profesores que siendo todos eclesiásticos la educación literaria era eclesiástica. Concluyó su estudio de gramática latina con las calificaciones de excelente. Don Antonio Salanueva manifestó grande interés para que estudiara teología moral, para que al año siguiente recibiera las órdenes sagradas. Juárez hábilmente manifestó con franqueza el inconveniente de que aún no podría recibir el presbiterio por no tener la edad, por lo que nada perdía con estudiar el curso de Artes. Convenido con este razonamiento, pudo seguir su carrera, con lo que él deseaba.
En el año de 1827 concluyó el curso de Artes habiendo sostenido en público dos actos y los exámenes de reglamento con las calificaciones de Excelente, con honrosas distinciones de los sinodales.
Habían comenzado grandes acontecimientos en la nación y que se manifestaban ya en Oaxaca, desde la Guerra de Independencia iniciada por Don Miguel Hidalgo y Costilla, luego por Morelos y posteriormente por Vicente Guerrero, que fortalecía la insurgencia en el sur, que incluía a Oaxaca. Con el triunfo del ejército independiente ocupó la capital del antiguo virreinato el día 27 de septiembre de 1821.
Luego se declara Iturbide como emperador de México, contra la corriente republicana, la eliminación de Iturbide tanto por los monarquistas como por los republicanos porque violaba los Tratados de Córdoba y que después fueron nulificados por la nación. Luego la aprobación de la Constitución de 1824.
Se deseaba una paz estable y duradera, y de una verdadera libertad para la nación.
Todos estos acontecimientos impactaron en el joven Benito Juárez, desde su llegada a Oaxaca, hasta el término de sus estudios, descritos con anterioridad.

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