Jiquilpan, Michoacán.- Pese a las dificultades económicas para la operación del Centro Turístico y de Capacitación de Sericicultura para el rescate de la rebozaría en el municipio, este espacio especializado en la instrucción acerca de la crianza del gusano de seda, así como el manejo de esta fibra natural, continúa operando con el apoyo del gobierno local en tanto siguen adelante las gestiones ante instancias estatales a fin de asegurar la preservación de esta actividad que marcó época en esta entidad.
Espacio de capacitación que desde su consolidación venía operando con recursos otorgados por el gobierno estatal a través del Icatmi, sin embargo ante el cambio de administración esta situación hasta el día de hoy no se ha definido, ante lo cual la administración local decidió destinar recursos propios a fin de dar continuidad a este proyecto.
Al respecto, Rubén Morgado González, regidor de la Comisión de Educación, señaló que un proyecto tan importante para los jiquilpenses no se pude dejar perder, no obstante que ante el cambio de gobierno este espacio de capacitación quedará sin presupuesto por parte del gobierno del estado, sin embargo se siguen tocando puertas para que el centro siga recibiendo el apoyo para pagar el trabajo de la instructora especialista en esta actividad.
Con un total de seis alumnos en este ciclo de aprendizaje, explicó, se buscará dar una mayor difusión a los talleres de capacitación que se imparten en este espacio, ya que otro de los obstáculos a los que se han enfrentado es el cambio en las reglas de operación por parte del Icatmi, el cual para continuar solicita un mínimo de quince alumnos en los cursos.
Explicó si bien este centro de sericicultura está enfocado al rescate de una tradición en este municipio, los talleres están abiertos para la gente de toda la región interesados en aprender a desarrollar esta actividad.
El aprendizaje del proceso completo comentó para una persona que inicia desde cero puede llevarse hasta tres años, no obstante desde las primeras etapas de éste ya puede ser una actividad rentable para el interesado.
A un par de años de haber entrado en operación, comentó que algunos de los alumnos comienzan ya con proyectos, aunque el desplazamiento de las prendas a nivel local es lento ante el alto costo del material ya que un rebozo puede ser ofertado desde los mil 500 hasta los siete mil pesos, de ahí la necesidad de abrir mercados en otros estados o en el extranjero.