Los Reyes, Michoacán.- No existe una autoridad firme que proteja la diversidad faunística del municipio, la cual cuenta con 630 especies de fauna vertebrada registradas en el Área Natural Protegida de Los Chorros del Varal, que representa el 50 por ciento, de las mil 238 registradas en total en Michoacán, de acuerdo al inventario de la Estrategia para la Conservación y Uso Sustentable de la Diversidad Biológica del Estado.
La bióloga Ana María Zizumbo Ramos, responsable del Consejo de Planeación de Áreas Naturales Protegidas (ANP) de SUMA, explicó que Michoacán se encuentra en el quinto lugar entre las entidades del país con mayor biodiversidad, después de los estados de Chiapas, Jalisco, Oaxaca, Tabasco y Veracruz, y sus ecosistemas albergan cinco mil especies de plantas, 160 especies de mamíferos, 547 especies de aves, 138 especies de reptiles, 42 de anfibios y 351 de peces, de acuerdo a la Estrategia para la Conservación de la Diversidad Biológica del Estado.
Por otro lado, Neyra Sosa Gutiérrez directora de Ordenamiento y Protección del Patrimonio Natural de SUMA, indicó que las dos principales causas de la pérdida de la biodiversidad en el estado es la caza de animales y por otro lado la pérdida de bosques y de hábitats por la deforestación, problema que le corresponde atender a Profepa, Semarnat, Conafor y Cofom.
Neyra Sosa dijo que Michoacán ocupa los primeros lugares con especies en peligro de extinción en el país, pues se ha calculado que en el estado hay 281 especies en peligro de extinción, debido a la pérdida de sus ecosistemas y en los últimos 24 años se ha transformado en 30 por ciento de la superficie de nuestro territorio que era ocupado por ecosistemas naturales.
Finalmente la directora de Protección del Patrimonio Natural apuntó que definitivamente, las causas directas de la pérdida de biodiversidad somos todos y tienen que ver con los aspectos sociales vinculados con la marginación y la pobreza, lo que implica falta de educación y las buenas prácticas culturales para la conservación del ecosistema, por lo que es necesario desarrollar nuevas maneras de vivir, de explotar el medio y de consumir, que no afecten la biodiversidad porque finalmente su detrimento disminuye nuestra calidad de vida.