Sábado 25 Octubre de 2014
 
Ladrilleras en Morelia, fuentes de contaminación y reflejo de desigualdad
Benjamín Álvarez Mendoza
Domingo 24 de Julio de 2011 • Enviar nota    • Imprimir

Morelia, Michoacán.- Las ladrilleras generan el 18 por ciento de contaminación en el aire, pues al mes, se desprenden mil 188 toneladas de monóxido de carbono, y aunque la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente (ProAm) intenta regular a través de normas de cuidado ambiental, el número de empresas dedicadas a la producción de este material ha crecido considerablemente, ya que actualmente la entidad cuenta con alrededor de 800 tabiqueras, de las cuales, 118 de éstas se encuentran en el municipio de Morelia.

De las 118 ladrilleras que laboran en el municipio de Morelia, las cuales se ubican en su mayoría en las tenencias Morelos, Jesús del Monte, San Miguel de Allende y Santiago Undameo y Tiripetío, entre otros sitios, según el director de Inspección y Vigilancia de la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente de Michoacán, Leonardo Aridjis, estas fábricas emiten alrededor de mil 188 toneladas de monóxido de carbono mensualmente, así como 965 toneladas de cenizas, debido a la quema de productos derivados del petróleo -principalmente llantas-, como elementos que forman parte de la elaboración de los tabiques.

Según el estudio elaborado por esta dependencia, la actividad tabiquera inicia con la localización del área en la que se establecerá el centro de producción -los más retirados de la ciudad de Morelia se localizan a 20 kilómetros-, posteriormente se negocia con el propietario del terreno o del ejido, quien solicita un promedio del costo de un millar o millar y medio de tabiques, es decir, lo que equivale entre 70 mil y 135 mil pesos aproximadamente, por semana.

Una vez cerrado el trato, para la elaboración de los ladrillos, los trabajadores realizan una excavación y paleado de la arcilla, para proceder a su amasado y mezclarlo con aserrín, hasta obtener una masa espesa, posteriormente se realiza el relleno de los moldes (rejillas con capacidad de 16 a 30 piezas por molde), y se procede a acomodarlo en el piso para dejarlo secar, esta fase ocupa de dos a tres días de labor.

Posteriormente, se cuece el tabique empleando leña resinosa y seca de pino, emplean de manera ininterrumpida durante 24 horas, en hornos construidos en formas piramidales de aproximadamente dos metros y medio de alto, por tres metros y medio de ancho, diseñados con los mismos tabiques producidos durante la primera quema. Los hornos cuentan con cuatro paredes sin techo, ya que sirven para facilitar la colocación de las piezas, además que poseen una capacidad de cinco millares de tabiques por día.

Según el estudio de ProAm, la cantidad de leña empleada por quema o tirada es de una carga, tomando como referencia lo que acomodan en una camioneta de doble rodado, ya que cuando se emplean brazuelo y ramas, el consumo de leña llega a aumentar, realizando una quema por semana de alrededor de cinco millares de tabiques por tirada, de los cuales, el diez por ciento es desechado ya que se quiebra durante el proceso.

Una vez que termina el cocido, se deja enfriar de doce a 24 horas. Cabe mencionar que en nuestro municipio se produce tabique de caja y de agua.

En total, los tabiqueros realizan 30 quemas al año, por familia que labora en esta empresa, lo cual da una producción anual de 150 millares, y una producción de 36,750 millares de tabiques para los 245 tabiqueros del municipio.

La venta del producto se realiza por millares libre a bordo del centro de trabajo, siendo su precio de 70 pesos en época de secas y 90 pesos aproximadamente en la temporada de lluvias. Los compradores son principalmente intermediarios que cuentan con dos o tres camiones, y quienes lo venden al consumidor final en los mercados o a las entradas de la ciudad de Morelia. Asimismo los agentes o empleados de los centros distribuidores de materiales de construcción venden a 250 pesos el millar en las secas y a 300 pesos en las lluvias.

Por lo que concierne al abastecimiento de leña combustible, su adquisición la realizan en tres zonas de producción forestal, la de Morelia-Charo con un 30 por ciento de sus volúmenes de consumo; Acuitzio-Villa Madero con un 20 por ciento e Hidalgo, con un 50 por ciento de la madera empleada.

El aserrín lo adquieren en aserraderos cercanos, a un precio de alrededor de 25 pesos la carga, y dadas las dificultades y las irregularidades en las que se encuentran estas fábricas, la madera y aserrín suele obtenerse del mercado clandestino. En este sentido, las regiones central y oriente de Michoacán concentran la mayor superficie comercial de la entidad con el 65 por ciento y 50 por ciento.

Norma contra las ladrilleras

Aunque la Ley Estatal de Protección al Ambiente, en sus artículos del 170 al 177, señala que en el caso de las ladrilleras, éstas no deben ubicarse dentro de las áreas federales, las áreas naturales, arqueológicas e históricas, comprendidas dentro de los programas de desarrollo urbano de los diferentes municipios del estado, así como en zonas urbanas y núcleos de población, las ladrilleras trabajan en sitios no adecuados, e incluso quemando elementos contaminantes como el aserrín, la leña, además de realizar la acción sin estufas adecuadas para no generar daños al medio ambiente.

En este sentido, el procurador de ProAm, Nicolás Mendoza, señaló que desde el 2005 hasta la fecha, dado el grado de contaminación al ambiente que han provocado las tabiqueras, se requeriría de una inversión del ocho por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a 950 mil millones de pesos para restaurar los daños ocasionados por estas empresas.

Incluso los mismos dueños de las ladrilleras han aceptado el uso de materiales contaminantes como llantas, y ante las visitas de instancias como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se llegaron a clausurar algunas fábricas de tabiques, no obstante que se volvieron a reabrir por la necesidad de contar con un ingreso económico, sobre todo porque los trabajadores aseguran no conocer otro oficio que les permita subsistir, aunado a las condiciones en las que se abren estos negocios, situación que provoca que los dueños no puedan adquirir los materiales adecuados para la elaboración del tabique, además de que no cuentan con los subsidios para consolidarse como industrias estables y no contaminantes.

Y aunque Semarnat está obligada, como dependencia, a regular a las instancias como es este caso, de negocios que provocan altas emisiones contaminantes a la atmósfera, de acuerdo con el artículo quinto de la Ley de Equilibrio y Protección al Medio Ambiente, la situación evidencia que hasta la fecha no se ha logrado regular a todas las fábricas de tabiques que existen, tanto en la entidad, como en el municipio.

De igual manera, la Ley Estatal de Protección al Ambiente, en la sección III, en los artículos del 170 al 177, se indica que en el caso de las ladrilleras, no sólo que éstas no se deben ubicar en áreas protegidas, como las mencionadas anteriormente, sino que deberán contar con una autorización en lo que a impacto y riesgo ambiental se refiere, además de contar con licencias expedidas por dicha secretaría.

Asimismo, en tal ley se menciona que estos negocios deben poseer caminos transitables, así como contar con cunetas para el desalojo de las aguas pluviales, al igual que poseer fosa séptica o red de drenaje en cada lote.

La norma también señala que deben contar con una bitácora de operaciones, misma que deberá contener como mínimo, los datos generales del propietario, información general del proveedor de materias primas, así como la capacidad del horno, tipo de combustible y consumo utilizado, tipo de quemador y frecuencia de su mantenimiento, las horas de quemado y días que quema al mes.

También detalla que sólo podrán cocinar con gas doméstico, además de quedar prohibidas todas aquellas formas de combustión no autorizadas, así como la utilización de materiales contaminantes, y de no ser así serían clausuradas.

Cabe señalar que a través de una serie de visitas realizadas a cuatro ladrilleras ubicadas en las Tenencia Morelos, Jesús y San Miguel del Monte, se pudo constatar que las tabiqueras no cumplían con algunos de los requerimientos señalados por la ley, ya que la mayoría se encontraban establecidas en áreas protegidas, además de que los trabajadores de éstas viven en un perímetro cercano a las fábricas, en condiciones de marginación y pobreza, además de no contar con los servicios básicos.

Asimismo, los establecimientos no cuentan con caminos transitables, ni cunetas o canales para el desalojo del agua pluvial, ni fosa séptica o red de drenaje en cada lote, además de que carecen de estufas adecuadas, cuecen los tabiques con leña, aserrín y el uso de llantas.

Sobre ello, Leonardo Aridjis explicó que no se han aplicado multas por contaminar el aire con llantas o productos peligrosos y que causan cierta toxicidad, porque primero el Ayuntamiento se tiene que hacer responsable, ya que son ellos quienes expiden las licencias para el cambio de uso de suelo y después la licencia de funcionamiento.

Situación de los ladrilleros

Según el estudio de ProAm, considerando que el país enfrenta un déficit de 7.5 millones de viviendas, la producción de tabique se orienta a un incremento, a pesar de que a la construcción se han incorporado nuevos materiales sustitutos del tabique, como la tabla-roca y el block o ladrillo de concreto, entre otros, que hasta la fecha no han tenido aceptación en la vivienda unifamiliar.

Asimismo, tal estudio detalla que la producción y consumo de tabique surgieron en los años 40, cuando la industria constructora inició su desarrollo en México, con lo cual, se dio inicio en las márgenes rurales y zonas aledañas a centros urbanos, a la actividad productiva ladrillera, lo que orilló a la población urbanizada a incorporar estos modelos y estilos en la construcción, misma que demandan grandes volúmenes de materiales como: el cemento y la varilla.

Es así como la participación del tabique cocido como componente principal en los muros de las viviendas urbanas y semi rurales ha crecido desde los años 50 hasta la fecha, a un ritmo anual del 6.7 por ciento, a diferencia del adobe, que sólo crece un 0.7 por ciento, registrando su uso como características en las áreas rurales de extrema pobreza.

Ante ello, las alrededor de 118 ladrilleras cuentan con más de mil trabajadores, en promedio diez por cada centro, formando pequeños núcleos de población, ya que en la misma área de trabajo se ubica el asentamiento de las familias tabiqueras, tanto por carecer de un espacio propio para vivir, como para estar cerca del trabajo, ya que en la producción participan la mayor parte de los miembros de la familia.

Las personas que se dedican a la producción de tabique como principal o único quehacer productivo, pues son en general hijos de campesinos, sin acceso a terrenos productivos y jornaleros agrícolas emigrados de otras regiones del estado, que con el tiempo han adquirido el carácter de avecindados, la mayor parte de población que labora en estos sitios oscila entre los 25 y 35 años de edad, y el conocimiento y técnica de producción lo adquirieron gracias a algún pariente o amigo.

Los terrenos sobre los que se establecen no son propiedad de ellos, además de que su estancia no rebasa en promedio los dos años, tiempo en el que se agota la tierra (arcilla) disponible, o bien, se vence la concesión o permiso de uso del predio, lo que provoca que se trasladen a otro predio, que normalmente está dentro de la misma zona de influencia.

Dada esta movilidad y al hecho de que los centros de producción se ubican alejados de las áreas urbanas, los tabiqueros no disponen de los más elementales servicios (agua, drenaje, luz), viviendo en condiciones de extrema insalubridad, por lo general en chozas improvisadas construidas con cartón, de ello se deriva que se registra un índice alto de mortalidad infantil, en promedio dos por familia, en la primera infancia, debido a enfermedades gastrointestinales y de las vías respiratorias.

Al ser una actividad que depende de la dinámica de la industria de la construcción, crea una dependencia de los tabiqueros respecto a las empresas constructoras y los consorcios dedicados a la venta de materiales de construcción, las cuales adquieren el millar de tabique a 70 pesos en época de secas y a 90 pesos en temporada de lluvias, y lo revenden al consumidor final a 250 y 300 pesos, con ganancias superiores al 200 por ciento, lo que deja al tabiquero con raquíticos ingresos para el tiempo que dedican a la producción, quien normalmente labora un promedio de diez a doce horas diarias, durante seis días de la semana.

En entrevista, Antonio Francisco Hernández, hijo del dueño de una ladrillera, señaló que este es un negocio familiar que lleva más de 20 años funcionando, pues “la ladrillera se la dejó mi abuelo a mi papá, ahora la trabajamos nosotros, tres trabajadores que contrató y yo, trabajamos cada tercer día, produciendo alrededor de 35 mil ladrillos; antes trabajaban más personas, pero la producción ha disminuido por las bajas ventas”.

Comentó que el millar de ladrillos cuesta actualmente mil 400 pesos, y agregó que no es necesario solicitar un permiso en el Ayuntamiento, ya que mientras el propietario de los terrenos sea quien establece la ladrillera no hay problema.

Finalmente, destacó que tanto su papá como los trabajadores no han registrado padecimientos en su salud por la exposición al humo del horno donde cocen los ladrillos.

Por su parte, Camerino Guzmán, trabajador de otra ladrillera de San Miguel del Monte, señaló que al día, se producen de 400 a 800 ladrillos, y que debido a las bajas ventas, ahora le pagan a 300 pesos el día, cuando antes le pagaban 450 pesos.

De igual forma, Vinicio Reyna, quien ha trabajado como tabiquero 20 años en la Tenencia Morelos, comentó que “los productores no cuentan con camiones ni las condiciones necesarias para poder vender sus productos”.

Moisés Bucio Pérez, productor y vendedor desde hace quince años, comentó que actualmente la mayoría de los productores de tabique les rentan los terrenos a cambio del diez o el quince por ciento de sus ganancias, pese a que venden el tabique a un peso.

También informó que esto es cierto y en la mayoría de los casos no pueden vender sus productos, a pesar de que en Morelia existen varias constructoras, lo cierto es que no les compran porque sus productos no están normados de acuerdo a las especificaciones que éstas les imponen.

Afectaciones a la salud

La mayoría de las personas que laboran en estos lugares señalaron no padecer afectaciones en su salud debido al humo que se genera cuando queman los ladrillos, además de que existen varios riesgos como son los naturales, al estar manipulando el fuego, por lo que podrán llegar a sufrir quemaduras, otros riesgos que pueden llegar a sufrir a corto o largo plazo son la irritación en ojos, nariz y garganta, debido a la exposición al humo y las partículas contaminantes que genera la leña, que es el principal combustible utilizado por los ladrilleros.

El problema de irritabilidad de las vías respiratorias puede evolucionar conforme pasa el tiempo, y podrían desencadenar varios problemas debido a la inhalación de humo y partículas, como inflamación crónica y cicatrices en los pulmones, ya que cuando se trabaja o cocina con humo de leña, se puede conducir a la fibrosis pulmonar, incapacidad respiratoria física y hasta fallecer por insuficiencia respiratoria o cardiaca, explicó el director de Inspección y Vigilancia del ProAm.

Dichos problemas afectan directamente a quienes tienen el contacto directo al cocer los ladrillos, por ello, añadió, es necesario prevenir estos padecimientos usando mascarillas y otros utensilios que los protejan, pero una vez que la han adquirido es necesario suspender la actividad, revisarse periódicamente e iniciar un tratamiento que puede costar entre los 200 y 300 mil pesos.

Tu opinión es importante:

blog comments powered by Disqus


Las ladrilleras generan el 18 por ciento de contaminación en el aire, pues al mes, se desprenden mil 188 toneladas de monóxido de carbono.
Las ladrilleras generan el 18 por ciento de contaminación en el aire, pues al mes, se desprenden mil 188 toneladas de monóxido de carbono. (2011-07-24)


© Copyright 2014 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados