Domingo 20 Abril de 2014
  De inmueble histórico a lote baldío
Demuelen casona del Bosque en Morelia
La obra del arquitecto Adrián Giombini Montanari, única en su tipo, tiene ahora para su dueño más valor como terreno
Ivonne Monreal Vázquez
Viernes 24 de Junio de 2011 • Enviar nota    • Imprimir

Morelia, Michoacán.- El criterio para definir si un inmueble merece ser incluido en un listado de Patrimonio Cultural de la Humanidad tendría que considerar las cualidades no sólo históricas, sino arquitectónicas de una obra y no centrarse únicamente en sus años transcurridos, opinó Catherine Rose Ettinger Mc Enulty, profesora investigadora de la División de Estudios de Postgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).

Ocupada en la investigación de obras arquitectónicas desarrolladas durante el siglo XX por su contribución al patrimonio edificado, desafortunadamente asintió en que muchos de estos inmuebles pasarán a la posteridad en formato editorial y no en su dimensión de piedra, dado que hace falta trabajo normativo y legislativo que no deje cabos sueltos.

Luego de la demolición de que fue objeto este miércoles y jueves la casa de la familia Bravo (ubicada a espaldas del Bosque Cuauhtémoc), obra del arquitecto Adrián Giombini Montanari, consideró que existe un sentimiento de tristeza de los morelianos que sentían ese espacio parte de la fisonomía y cultura de la ciudad.

Edificación que al no ubicarse dentro del perímetro de la zona de sitios y monumentos históricos, sino en la zona de transición, informó que le permitió al propietario obtener para su demolición los permisos respectivos expedidos por la Dirección de Patrimonio Arquitectónico del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y del Ayuntamiento de Morelia.

De su parte, comentó que hace 21 años se acercó al INBA para ver de qué forma podía protegerse dicho inmueble, en donde le respondieron que sólo podía decretarse su conservación si el propietario estaba conforme, lo cual no fue así y, dijo, es comprensible dado que para el dueño el valor económico del terreno es alto.

Espacio en el que será construido un centro médico privado, y lo lamentable del caso, señaló, es que se trataba de una casa única diseñada por un arquitecto que aportó varias obras a la ciudad, como la construcción en los albores del siglo XX del templo y convento de La Visitación (ocupado ahora por la Cruz Roja Mexicana) y del Santuario de María Auxiliadora (junto al Colegio Salesiano en la calle Plan de Ayala).

Inmueble sobre el que en su oficina de Ciudad Universitaria su asistente se dedicaba a trazar en la computadora los planos para su posterior inclusión en una de las propuestas editoriales que tienen entre manos sobre la historia del Bosque Cuauhtémoc.

Del valor arquitectónico del ahora extinto inmueble, del que sólo se sabe que hizo las veces de agencia funeraria y cuyo sótano tuvo uso de fábrica de ates, Ettinger Mc Enulty escribiría en su ensayo “Morelia, Patrimonio de la Humanidad. Contribuciones del siglo XX a un legado histórico”:

“Muestra un diseño sofisticado que delata la influencia de la escuela Glasgow y, en particular, la arquitectura de Charles Rennie Mackintosh”, en la que además de la “riqueza de su expresión formal”, se revela “el sentido de humor del diseñador”, quien empleó los materiales para crear una cara con boca, ojos, cejas y pelo: “Verdaderamente una extraordinaria composición”.

En Morelia, agregaría la estudiosa, “hace falta que se le dé su valor y lugar a la arquitectura moderna y no sólo a la del periodo colonial y virreinal”, ya que a la primera en mención por el momento es imposible defenderla.

El problema de todo el patrimonio edificado, consideró, “es la cuestión de la propiedad privada, dado que los dueños tiene el derecho de hacer lo que quieran con su propiedad”.

Por su parte, acotó que desde la trinchera de la academia lo que les queda o corresponde a los estudiosos es investigar, registrar, documentar y divulgar sus trabajos, y a las autoridades “reconocer el papel que la cultura juega en el desarrollo”.

Sin embargo manifestó que la responsabilidad de no lograr la salvaguarda de los inmuebles no recae en quienes están al mando de las instituciones, dado que, opinó, “tienen las manos atadas por la legislación”.



Recuadro



Está en proceso la edición de un libro sobre la historia del Bosque Cuauhtémoc, en la que participan 16 especialistas con ensayos que abordan sus características, las transformaciones que ha sufrido a través de cinco siglos, las diferentes facetas de su historia y sus condiciones actuales.

Proyecto editorial titulado de manera tentativa “Del Paseo de San Pedro al Bosque Cuauhtémoc” y coordinado por Carmen Alicia Dávila Munguía y Catherine R. Ettinger Mc Enulty, quienes buscan generar mayor conciencia sobre el valor histórico de este espacio y sus edificios.

Publicación que saldrá a la luz en noviembre de 2011, con investigaciones de Gerardo Sánchez Díaz, Carlos Paredes Martínez, Alfredo Uribe Salas, Teresa Cortés, Jaime Vargas Chávez, José Manuel Rosales Mendoza, Aideé Tapia Chávez, Andrea Silva Cadena, Gabriela Servín, André Aguilar, Gloria Belén Figueroa, Gabriel Silva Mandujano, Joaquín Hernández Garza y ambas coordinadoras.

“Por sus orígenes como barrio de indios desde el siglo XVI, su rol como área preferida para paseos en los siglos XVIII y XIX, su relevancia como escenario en el que se introdujo en la ciudad un nuevo tipo de vivienda durante el periodo porfiriano y su papel actual como parque, el bosque -señalan las coordinadoras en su exposición de motivos- representa distintas etapas históricas de la ciudad”, y sobre el cual afirman que no se cuenta con un trabajo interdisciplinario que ofrezca un panorama general.

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Trabajos de demolición de la vieja casona, ubicada frente al lado sur del Bosque Cuauhtémoc.
Trabajos de demolición de la vieja casona, ubicada frente al lado sur del Bosque Cuauhtémoc. (2011-06-24)


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