Lunes 22 Diciembre de 2014
  Crònica
Una quinceañera de rancho pero diferente
Humberto Castillo
Miércoles 29 de Diciembre de 2010 • Enviar nota    • Imprimir

Múgica, Michoacán.- La quinceañera no llevo vestido ampón, ni de holanes, ni encajes, ni nada similar. Tampoco se puso zapatillas o tacones, porque a ella no le gustan. Ni corona, ni ramo, ni grandes aretes. No hubo vals, ni chambelanes, menos misa. Y es que como iba haber misa, dijo sonriente su mamá Gelina, pues la muchachilla ni la primera comunión ha hecho.

Y no ha hecho la primera comunión y ni la hará nuca porque ella mero no quiere, no le gustan esas cosas, pero si quería fiesta. Eso si, hubo muchos invitados, birria de res y pozole, caguamas bien frías y aguas de tamarindo y Jamaica.

Charro o chaneque como apodan a la quinceañera, causo expectación a su salida a la fiesta, pues nunca la habían visto ataviada con vestido, bien peinada, maquillada y con zapatos de mujer. Y es que Saraí, como es el verdadero nombre de la quinceañera siempre usa pantalón, playera y artículos masculinos.

Pero esa noche, la del lunes 27 de diciembre lució distinta, estuvo dispuesta a ponerse un vestido entallado, un peinado y maquillaje. La chiquilla de piel blanca, lució bonita y simpática. Pocos creían que era Saraí. Algunos de los invitados murmuraron que la jovencita se veía hermosa, que no se parecía al charro, esa muchacha que siempre viste ropa de hombre y realiza actividades de niño.

La fiesta no fue en un salón, el evento se realizó en la calle sin pavimento, justo frente a la casa donde vive la joven, ahí en el rancho de Nuevo Coróndiro, del municipio de Múgica. Como no se iba a poder bailar debido al terregal y los pozos que tiene el agrietado camino, sus familiares, tíos, primos y hermanos se organizaron y echaron granzón en la calle para poder realizar la celebración.

No hubo meseros, su mamá Gelina atendió las más de 25 mesas instaladas y le ayudo concha, su abuelita, las tías y el padrastro de Saraí. La comida fue suficiente al igual que las caguamas y las aguas frescas.

Muchos de los invitados solo fueron a murmurar, pues al servir la cena se alejaron del cumpleaños y es que fueron para ver como lucía Charro, para ver si era capaz de usar vestido pegado y peinarse.

Pero si lo hizo, los zapatos no fueron de tacón, pero al menos era de mujer. El maquillaje era discreto y el vestido aunque sencillo lo lucía de manera adecuada.

La fiesta inició poco después de las 20:00 horas, no hubo vals, ni chambelanes, ni discursos, ni palabras de agradecimiento, ni quien tomara el video o quien sacara las fotos del recuerdo. Pero lo mejor es que no hubo misa, según dice Saraí, pues a misa nadie va, todos los invitados les gusta solo el baile e ir a comer a la fiesta.

Ella no extraña que no haya tenido bendición pues ni la primera comunión ha hecho. Lo cierto es que fue una fiesta distinta y muy peculiar.

Tu opinión es importante:

blog comments powered by Disqus




© Copyright 2014 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados