Martes 16 Septiembre de 2014
 
Horacio Troche, legado de éxito del futbol charrúa
Mariana García Cárdenas
Sábado 3 de Julio de 2010 • Enviar nota    • Imprimir

Morelia, Michoacán.- 14 de febrero de 1934. Es la fecha en que el destino marcó el nacimiento (Colonia Suiza, Uruguay) de un hombre que llegó para quedarse y marcar historia en el futbol charrúa, Horacio Troche Herrera.

Sudáfrica 2010 es la edición de la Copa del Mundo en la que los uruguayos están por medirse hoy ante la selección de Ghana por un boleto a la siguiente fase, la semifinal, realidad que no se podría concebir sin el legado de historia que hombres como Troche ayudaron a construir.

Cuando se es rico de espíritu envejece el cuerpo, pero no el corazón. Eso se puede advertir en “Don Horacio”, quien desde hace poco más de 16 años se encarga de entrenar a los alumnos de la Universidad Latina de América que, como él, son amantes del balompié.

Troche es dueño una mirada expresiva y profunda, con destello verde agua. Desde hace un par de semanas espera con ansia el momento de llegar a casa para estar al lado de su fiel compañera Teresita y perderse en el televisor contemplando un partido de su segundo amor, el futbol.

Y es que para don Horacio hay algo muy claro: “Recién empieza el Mundial”.

¿Por qué? Lo explica bastante bien: “Porque ahora el que pierde se va a casa. Tenemos que dar todo en un partido, aquí no podemos guardar nada y para mí son muy parejas las selecciones que están. Antes era una eliminatoria y tenías el primero o el segundo lugar y tres partidos, y uno podía en un momento determinado decir: «bueno, hoy vamos tranquilos porque tenemos cierta ventaja»; en cambio, ahora es mañana. Tenemos que jugar y hay que ganar”.

Cierto, Troche lo sabe bien porque ya ha estado en un Mundial. Fue capitán del ejército pambolero de Uruguay en las ediciones mundialistas de los años 62 en Chile y 66 en Inglaterra. También cuando su selección fue campeona en la Copa América del 59 en Guayaquil, Ecuador.

Horacio Troche se inició de forma profesional en el futbol a los 17 años en Montevideo, en el Nacional de Futbol, y supo lo que es ser campeón de América, pero no del mundo. En esos dos Mundiales en los que estuvo, primero, se quedaron en la primera fase, y después pararon su carrera en los cuartos de final.

Ahora, a 34 años de ese su último mundial, don Horacio está motivado, piensa que Uruguay tiene posibilidades de vencer a Ghana y avanzar a la ronda semifinal. “Sinceramente, después de ver el último partido que jugó, yo creo que tiene posibilidades porque es un equipo bien armado, tiene buenos jugadores y creo que le pueden complicar la vida a cualquiera”.

—¿Cuáles son los factores que determinan un campeonato?

—Tener un buen equipo, tener buenos jugadores y estar en los partidos muy concentrado porque cualquier error lo puede sacar a uno y hacerle perder la ilusión de ser campeón del mundo.

—¿Quiénes son sus favoritos para obtener la copa del mundo este año?

—Uruguay, Argentina y Alemania pueden ser, y alguno que aparezca por ahí como sorpresa. Como uruguayo voy con Uruguay; y Argentina, si no pasa algo raro, para mí es el campeón del mundo, y los alemanes son la gran sorpresa de todos los Mundiales, empiezan que uno no da un peso por ellos, pero empiezan a jugar a jugar y van y van y van hasta que le meten gol a uno y le ganan el partido.

Un momento le interrumpo. Antes de que se diera la eliminación de grupos supe que su predilecto para campeón era Estados Unidos. El hombre de pelo cano contesta esbozando una sonrisa: “¡Cierto! Pero no predilecto en el sentido de que a mí me guste el futbol de ellos, sino que los veía con muchísima posibilidad de que pudiera ser el campeón del mundo, y desde años atrás decía: para el 2010 Estados Unidos va a ser el campeón del mundo”.

—¿Por qué?

—Porque yo considero que es un país que en todos los deportes tiene marcas mundiales, y sólo en el futbol no. Pensé que este campeonato iba a ser para los gringos. Jugaron bien, quedaron eliminados porque creo que el partido que perdieron para irse para la casa no lo merecían perder.

De pronto una duda se hace presente, ¿qué peso tiene el capitán de un equipo?

Don Horacio hace una breve introspección y un análisis en su carpeta mental de recuerdos para finalmente contestar: “El capitán tiene muchísimo peso porque tiene que ser el ejemplo del equipo donde está jugando. Tiene que ser la persona de confianza de todos los compañeros, que a usted le puedan decir «tengo tal problema», y decirle «muy bien, quédate tranquilo, vamos a hablar con la directiva, con quien sea, pero se te va a resolver el problema». Eso es lo que da la gran confianza a un capitán”.

—¿Qué fue lo que usted considera mejor que hizo cuando fue capitán?

—Lo que hice como capitán fue, primeramente, defender a mi país con todo el honor que me merece, y haber conocido tantos muchachos siendo capitán y haber tenido el respeto que me tuvieron todos los jugadores.

“También ofrecerle ayuda a los compañeros, porque no es sólo de ofrecer ayuda en un partido de futbol sino que hay muchas cosas en la vida privada es necesario estar al lado del compañero que necesita la parte económica, y todo eso lo pude hacer y tengo esa gran satisfacción”.

Único de nueve hijos, fue en su casa el único que optó por dedicarse al futbol. La vida, su vida, no puede concebirse sin el futbol. Y es que le ha dado todo lo que tiene: memorias, experiencias, amigos, viajes. Una vida en la que la mayor parte de sus 75 años de edad ha tenido siempre en su camino una pelota.

Por ahora, su fe y sus ilusiones están puestas en su selección. A él, dice, lo único que le faltó en su carrera fue el poder haber sido campeón del mundo, de ahí quizás el origen de su más grande ilusión.

“Volver a jugar al futbol en un campeonato del mundo eso sería increíble. Yo jugué dos campeonatos, pero en aquel tiempo uno no lo veía como es un Mundial ahora. Hoy un campeonato del mundo sería maravilloso; sería una de las cosas que me gustaría volver a hacer, pero lógicamente ya la edad no me permite eso, a menos que hicieran un campeonato del mundo de viejos. Pero sería una de las cosas que me gustaría repetir”.

Termina la charla con Horacio Troche, el hombre que como jugador estuvo en equipos de países como Uruguay, Argentina y Alemania, y quien inició una nueva etapa como entrenador en México y que eligió a Morelia para radicar y disfrutar un poco de lo mucho que le ha dado su siempre amigo, el futbol.

Retrato

Horacio Troche fue un futbolista profesional que se inició en el Club Nacional de Futbol en Montevideo. Tuvo un paso por el River Plate de Argentina, antes de viajar a Alemania en donde once años después cerró su ciclo dentro de las canchas de juego. En su época como jugador fue seleccionado nacional y capitán del equipo de Uruguay en la Copa América del 59 y en los mundiales del 62 y 66. Su carrera como estratega la realizó toda en México. Primero con Chivas en 1975, luego con Morelia en el 77 y por último en Torreón. Desde hace poco más de 16 años trabaja como entrenador de futbol en la UNLA de Morelia y disfruta de una vida en familia de la que siempre ha gustado, y a la que incluso le atribuye el éxito en su carrera. A Ondino Víctor Viera, entrenador del Nacional, lo lleva siempre presente en su corazón porque fue quien le dio la oportunidad de jugar. De no haber sido por él, hoy su vida seguramente sería diferente.

FRASES DE HORACIO TROCHE

“Yo a Uruguay lo quiero porque es mi país de nacimiento. Toda mi familia vivía y vive allá, y Uruguay para mí es mi país. Si mañana tuviera que decidir que tengo que defender a mi país porque hay una guerra, por ejemplo, yo defendería a Uruguay”

“Estuve en el 74 en Alemania (como espectador), ése para mí fue uno de los grandes Mundiales que vi porque en aquel entonces Alemania era un equipazo. Holanda era otro equipazo, jugadores de gran talla, extraordinario. Para mí fue una cosa maravillosa ver ese Mundial, por los grandes partidos que hubo y Uruguay en ese tiempo también estuvo en muy buenas condiciones”.

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