Viernes 31 Octubre de 2014
 
Temerosos, vecinos de hoteles donde se hospedan elementos de la PF
Algunos no quieren hablar, aunque fueron testigos de las balaceras del pasado miércoles en esta capital
Leovigildo González
Lunes 14 de Diciembre de 2009 • Enviar nota    • Imprimir

Morelia, Michoacán.- Miedo es lo que muestran la mayoría de vecinos de hoteles donde se hospedan elementos de la Policía Federal. Algunos incluso no quieren hablar, aunque fueron testigos de las balaceras suscitadas el pasado miércoles en esta capital.

Para Luis, quien manejaba su auto el pasado miércoles y se dirigía a su hogar en compañía de su hija, de sólo tres años de edad, tras ir a recogerla a la guardería y que tiene su domicilio en las cercanías del Hotel Villa del Sol, dice: “Escuché los disparos y lo primero que hice fue proteger a mi hija, quien al verme alterado empezó a llorar”.

Luis relata lo que vivió el miércoles por la tarde: “Llegaron (los sicarios) con armas hasta mejores que las que trae la policía, pararon el tráfico y comenzaron a disparar, incluso se escuchaba que gritaban; fueron como cinco minutos de angustia, pero a mí lo que me desesperaba era proteger a mi hija, que solamente lloraba porque el estruendo era muy grande”.

Él dice que lo que más temía en ese momento era que alguna bala fuera a pegar en su automóvil y que junto con varias personas vieron cómo se protagonizaba un ataque contra los policías federales, “subieron a las camionetas y se fueron, los policías tardaron en reaccionar, y después quisieron revisar mi carro pero cuando vieron a mi hija que lloraba ya me dejaron pasar”.

Al cuestionarlo sobre cómo se siente vivir cerca de donde se hospedan los federales, dice: “Cuando llegaron aquí comenzaron a bajar los asaltos, pensamos que eso era bueno, pero la verdad ahora que pasa esto comienzo a pensar todo lo contrario”.

Algunas personas que viven en las cercanías del hotel dicen no haber escuchado nada, pero se les nota una visible preocupación. Algunos de plano sí dijeron: “Nosotros no supimos nada, luego no vaya a ser que investiguen y se den cuenta quiénes somos, mejor déjale así”.

Ernesto, estudiante de la Universidad Latina de América, salía de clases y se disponía, en compañía de un compañero de la licenciatura, a tomar la Avenida Madero. Dice que de pronto pasaron varias camionetas, todas de último modelo, que de pronto se pararon frente al Hotel Casa Blanca.

“Cuando escuché la balacera, mejor decidí regresarme lo más rápido posible y tomar la salida a Quiroga, de hecho queríamos pasar al centro a comprar unos útiles, pero mi amigo se alteró mucho al ver a las personas armadas y nos fuimos a toda velocidad por otro lado”, dice el estudiante.

Al preguntarle cómo se sintió en ese momento que se llevaba a cabo el ataque, dice: “Imagínate, nosotros no sabemos en qué momento pueden pasar las cosas, la camioneta blanca que fue alcanzada por las balas iba frente a nosotros, nos pudo haber tocado a cualquiera”.

En las cercanías del Hotel Casa Blanca, donde su fachada no se ha reparado pues las señales de los ataques todavía se observan, los policías se pasean fuertemente armados y vigilan a lo lejos cualquier movimiento extraño.

Nadie quiere opinar y una señora sólo dice “nosotros nada más escuchamos las balas, pero no vimos nada”.

Al preguntarle cómo se siente después de los ataques, dice: “Pues insegura, quién iba a pensar que iban a venir a atacar a los federales, nosotros pensamos que eso sólo pasaba en la comandancia, nunca nos imaginamos que en el hotel, aunque por estos rumbos es muy tranquilo todo”.

En las cercanías de los hoteles en donde se llevaron a cabo los ataques, todo parece muy tranquilo, mientras algunas personas rumoran que es mejor que se vayan a la XXI Zona Militar o hacia lugares poco habitados, pues en vez de dar seguridad provocan todo lo contrario.

Un señor que vive en las cercanías del Hotel San Miguel, ubicado en la Avenida Madero y que se encuentra resguardado por elementos de la Policía Federal todo el tiempo, dice: “Imagínate tú que eres reportero y que pues andas en el peligro porque es tu trabajo, pero nosotros no, aquí se encuentra cerca la escuela de mis hijos y yo no quiero ponerlos en peligro, si por mí fuera yo los mandaba a otro lado”.

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Nadie quiere opinar y una señora sólo dice “nosotros nada más escuchamos las balas, pero no vimos nada”.
Nadie quiere opinar y una señora sólo dice “nosotros nada más escuchamos las balas, pero no vimos nada”. (2009-12-14)


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