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Felipe Chávez Cervantes, visiones de un traductor de la Constitución al purépecha
La gesta revolucionaria que iniciara en el 1910, dejó en Felipe Chávez Cervantes la búsqueda de caminos de igualdad y justicia para los indígenas purépechas
Raúl López Téllez Jueves 26 de Mayo de 2016
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Morelia, Michoacán.- Un ejército revolucionario, zapatista, de 17 hombres en la comunidad de Paricutín, enarboló como causa la defensa de la propiedad comunal de sus territorios.

El episodio, inmerso en la gesta revolucionaria que iniciara en el 1910, dejó en Felipe Chávez Cervantes –nacido el 27 de mayo de 1920– la búsqueda de caminos de igualdad y justicia para los indígenas purépechas. Él mismo indígena, con 96 años de edad, su profesión de abogado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo lo llevó a encauzar trámites en tribunales agrarios para todavía, hasta la fecha, intentar recuperar parte de lo que fue la invasión de San Juan a las tierras de su pueblo, 20 mil hectáreas en disputa.

Esta pasión fue la que lo llevó a lo que considera s su máxima iniciativa: traducir la Constitución de 1917 al idioma purépecha con una primera edición de 500 ejemplares, aunada a otros de sus afanes como hombre comprometido con las causas de su pueblo, el rescate de la historia oral y escrita de los purépechas, al grado de que es autor de un Diccionario de la lengua michhuaque, entre otras muchas que no han tenido otro fin que el rescate y la preservación de la historia de los purépechas, donde lamenta que en el discurso oficial se establezca que el imperio tarasco cayó por una traición, lo que dice emocionado y con los ojos rasados, “no es cierto, es mentira”. En su papel del desmitificador de la historia, incluso no escapan personajes populares como Benito Canales, cuya historia, a partir del lamento de un familiar del revolucionario, se dedicó a escudriñar y a poner en su lugar como figura célebre revolucionaria, “no borracho y jugador, como dice la canción”.

Felipe Chávez Cervantes –nacido el 27 de mayo de 1920- traductor de la Constitución de 1917 al idioma purépecha
Felipe Chávez Cervantes –nacido el 27 de mayo de 1920- traductor de la Constitución de 1917 al idioma purépecha
(Foto: Carmen Hernández )

Hoy, a las 19:00 horas, en el Antiguo Palacio de Justicia, en el Portal Allende de la capital michoacana, Chávez Cervantes y un grupo de uruapenses dedicados al rescate de la cultura indígena presentará Uandakua Moparatanskua Kantsatsperata Uandangutsperata Eueri, Majku K´eri Irechakua Echero Ireticheri, la edición completa en purépecha de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, un trabajo que le llevó catorce años y que concluyó en el año 2000.

Entrevistado en su domicilio en Morelia, donde en su oficina penden los retratos del emperador Cuauhtémoc y del Che Guevara, advierte que no ha dejado de hacerse presente en su pueblo. “No puedo dejar mi tierra, el clima, el aire, es mi vida, porque aquí está contaminado, habla uno ronco, allá no, anda uno trabajando y respira aire puro”.

Al indígena no le queda otra arma que exigir la aplicación del derecho, por eso debe conocer la Constitución mexicana, señaló tata Felipe Chávez Cervantes.
A juicio del también conocedor y promotor de la lengua originaria, tanto la escritura como la pronunciación del purhé requieren de una revisión: “Hay que rectificar todos los términos mal traducidos”.

El idioma, el arma más poderosa



–¿Cómo nació su inquietud por traducir la Constitución al purépecha?

“En el periódico salió una noticia. La Ley Federal de Derechos Indígenas, que en uno de sus artículos dice que es obligación de usar el idioma ya sea oral o por escrito y en cualquier lugar, ante los tribunales para tratar asuntos en el comercio, y principalmente a los hablantes, a los que tenemos la dicha, pudiéramos decir, de todavía hablar esta lengua. Entonces, dije yo, pues no hay más que traducir la Constitución de 1917 porque es una obra de importancia, que mi gente conozca el contenido”.

–¿Cuántos años le llevó traducirla?

“Me llevó catorce años porque no lo hacía a diario, sino cuando tenía tiempo; a los catorce años salió a la publicidad; una editorial que está en Pátzcuaro (Impresiones Garcés) me hizo el favor de publicar, ellos manejan el idioma muy bien todavía, los de Pátzcuaro”.

–¿Generó algún interés esta obra?

“Ya se ha repartido en la biblioteca de la Universidad, en el Colegio de san Nicolás, en la Biblioteca Pública Universitaria y en la de Uruapan y en San Juan Parangaricutiro, y se va a llevar en estos días a la biblioteca de mi tierra, que es Paricutín.

“La Constitución es la que se encarga de manejar el poder público, el poder del pueblo y establece en sus primeros 39 artículos las garantías individuales, en el resto las garantías sociales, como es el artículo 123, el 27, para defender a los trabajadores del campo y a los de la ciudad y de esa manera logra la paz, por eso es importante la obra y representa la lucha entre dos clases sociales, la de los pobres y la de los ricos y a los dos les da derecho. El artículo segundo dice que quien pise territorio mexicano, por ese hecho queda libre, porque había esclavitud y un poco solapada, pero había”.

–¿Los indígenas se sienten representados en la Constitución?

“Sí, porque en mi tierra, Paricutín, fueron a la Revolución, se juntaron 17 hombres sin armas se lanzaron a la guerra, siguiendo en los combates a los que peleaban, esperando que cayera uno para levantar el arma y con eso pelear y así se formó un ejército de 17 hombres en Paricutín. ¿Por qué?, porque los de San Juan (Nuevo Parangaricutiro) nos invadieron tierras comunales, y todavía a la fecha nos tienen invadidas más de catorce mil hectáreas y parte ya hemos recuperado. Esa fue la causa de Paricutín para entrar a la Revolución, porque salió un manifiesto que decía que una vez ganada la Revolución se entregarían las tierras a los indígenas”.

–¿Y sí se las dieron?

“No nos las dieron porque no había quién encabezara la lucha, esa ya se hizo ahora en la época de paz, pero se recuperó poco, faltan catorce mil porque según los estudios de hechos, el título de propiedad data de 1599, y ahí vienen los linderos pero no viene la superficie, pero después de un juicio que se hizo en el Tribunal Agrario 17, de aquí de Morelia, se determinó la cantidad de hectáreas que nos tienen invadidas. De un total de 20 mil hectáreas que se disputan, hemos recuperado siete mil. Esa fue la causa por la cual mi pueblo fue zapatista, el general Zapata a través de Otilio Montaño mandaba lo que teníamos que hacer, por eso nos ligamos con la Revolución no solo por pelear, sino porque había necesidad de recuperar las tierras”.

–Hoy los indígenas en la época moderna hablan de recuperar todavía sus territorios, sus derechos y su cultura, ¿qué opina?

“A todos los indígenas de México nos deben entregar las tierras de que nos privaron los españoles porque no fue conquista, fue invasión, Hernán Cortés invadió Michoacán y no nos han podido dominar porque todavía tenemos nuestro idioma, es el arma más poderosa que tenemos para defender nuestras tierras y nuestra cultura”.

–¿Cuál cree que sea el peligro más grande para el idioma de los indígenas?
“El peligro más grande es que nos priven de la tierra, porque la tierra es la vida para nosotros”.

–¿Por qué en México no ha habido un presidente indígena además de Juárez?
“Porque no tenemos preparación, somos ignorantes, pero va a llegar el día en que vamos a recuperar todos los templos, todas las tierras que nos quitaron”.
Refiere finalmente que rectificar todos los términos mal empleados en su lengua, es la herencia que puede legar a las futuras generaciones “como Taximaroa, Apatzingán, Zitácuaro, que no están bien traducidos. Taximaroa, por ejemplo, no existe como término originario, no encontré nada, no es mazahua, no es mexicano, el término es Taxamaroa Ayam”.

Para ilustrar el celo del indígena por su identidad e historia, habla de una historia escuchada en un Juzgado en Tacámbaro y que hizo llorar, dice, a “chicos y grandes”, donde se habla de que trascurrido el periodo revolucionario se contó a varios indígenas cuál había sido la suerte de Cuauhtémoc, el último emperador azteca. “Al otro día, narra, amanecieron varios españoles muertos. Al Juzgado se presentó como culpable un indígena. ‘Yo los maté’, declaró. ‘¿Y por qué lo hiciste si eso ocurrió hace cientos de años’, le preguntó el juez. ‘Yo qué sabía, le respondió el homicida, si apenas me acabo de enterar ayer´”.

Hoy, Chávez Cervantes y un grupo de uruapenses dedicados al rescate de la cultura indígena presentará Uandakua Moparatanskua Kantsatsperata Uandangutsperata Eueri, Majku K´eri Irechakua Echero Ireticheri
Hoy, Chávez Cervantes y un grupo de uruapenses dedicados al rescate de la cultura indígena presentará Uandakua Moparatanskua Kantsatsperata Uandangutsperata Eueri, Majku K´eri Irechakua Echero Ireticheri
(Foto: Carmen Hernández )

El texto constitucional, en doce lenguas indígenas



La Constitución no sólo la han traducido los purépechas, también los zapotecas, los seris, ya van once pueblos que lo han traducido y con esta, doce; la idea es que se traduzca a las 64 lenguas originarias, indígenas, “porque el pueblo fue el que participó en la elaboración de esa Constitución”.

“La Constitución actual tiene defectos, la educación debe ser crítica, se está mercantilizando la educación y no debe ser así.

“La Constitución debe eliminar la propiedad privada, antes el término no existía. Ya desde la Corona, con Carlos V, establecía la propiedad comunal, denles tierras suficientes para que la pasen bien y a los indígenas respétenles la propiedad comunal, es nuestra voluntad que después de cinco años pueden disponer de la tierra y esa palabra, disponer, es la que ha causado las guerras, porque yo puedo vender, acaparar, y aquí la tierra es del pueblo, y el uso y el usufructo es del individuo”.

–¿Por qué siguen latentes los conflictos entre comunidades indígenas?

“Precisamente por eso, porque aquí Melchor (Ocampo) y Benito (Juárez) quisieron acabar con la propiedad comunal, en ese sentido no nos ayudaron y mandaron dividir las tierras comunales, pero yo puedo cosechar y vender la cosecha, pero vender la tierra, no”.

–¿Cuál es para usted el artículo más trascendente de la Constitución?

“El 27, el 123. Todos son importantes pero son los que sobresalen porque dan garantías al trabajador”.

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