Sociedad

Hans Christian Andersen, sigue despertando la imaginación de las nuevas generaciones
Ernesto Hernández Doblas Viernes 3 de Agosto de 2018
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Varias generaciones han disfrutado y siguen despertando su imaginación a través de los cuentos, ya constituidos en clásicos, del nacido en Dinamarca Hans Christian Andersen.

El autor de La sirenita, El patito feo Pulgarcita y El nuevo traje del emperador entre muchos otros que suman 186 y que ha sido adaptados para la pantalla especialmente por Walt Disney, falleció un cuatro de agosto de 1875.

Además de cuentista escribió también poemas y una novela y vivió en sus primeros años un tránsito difícil, llegando incluso a la mendicidad.

Hans Christian Andersen, sigue despertando la imaginación de las nuevas generaciones
Hans Christian Andersen, sigue despertando la imaginación de las nuevas generaciones
(Foto: Especial)

En 1816 murió su padre y Christian Andersen dejó de asistir a la escuela pero ello no le impidió leer todas las obras que podía conseguir, entre ellas las de Ludwig Holberg y William Shakespeare.

Es de apuntar que probó suerte en el género operístico sin encontrarla, enfrentando más bien diversas complicaciones especialmente de origen económico hasta que poco más allá de los años 30 comenzó a recibir el reconocimiento por sus incursiones en la literatura.

Aunque también escribió poemas e incluso una novela fueron sus cuentos infantiles también llamados de hadas, los que hicieron que la sociedad de su tiempo volteara los ojos hacia él.

En su obra sin duda puede verse reflejada su biografía, al retratar en sus personajes diversas penurias que siempre terminan con una moraleja producto entre otras cosas de dos circunstancias: su formación luterana de la misma forma que dentro del movimiento artístico del romanticismo.

Hacia la mitad de su existencia recibió varios reconocimientos importantes por su labor literaria; en 1866 el rey de Dinamarca le concedió el título honorífico de Consejero de Estado y en 1867 fue declarado ciudadano ilustre de su ciudad natal.

En su honor, desde 1956 se concede, cada dos años, el premio Hans Christian Andersen de literatura infantil y, desde 1966, también de ilustración.