Sociedad

Daniel Cosío Villegas: cultura de fondo
Ernesto Hernández Doblas Domingo 22 de Julio de 2018
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Morelia, Michoacán.- La Presidencia de la República, el antaño partido oficial y la economía, fueron tres de los aspectos brillantemente expuestos en la obra del historiador, ensayista, sociólogo e investigador mexicano Daniel Cosío Villegas.

Su nacimiento tuvo como fecha el 23 de julio de 1898 en la Ciudad de México, realizando estudios en economía en varias universidades prestigiosas de Norteamérica como las de Harvard y Wisconsin.

Entre muchos de sus aportes a la cultura y el conocimiento estuvo la fundación tanto de la editorial del Fondo de Cultura Económica (FCE) como de la Escuela Nacional de Economía y el Colegio de Mèxico, pero también destacó como articulista del diario Excélsior en tiempos del mandato de Luis Echeverría Álvarez del que fuera implacable crítico en tiempos en que esto era un riesgo hasta mortal.

En cuanto al FCE, nacido en 1934, con el propósito inicial de ser proveedor de libros en español para los estudiantes de la Escuela Nacional de Economía, sin embargo muy pronto extendió sus producciones a géneros y autores variados, destacándose en los ámbitos de las humanidades y las ciencias.

A precios y formatos accesibles además de editados con cuidado y calidad, se han distribuido más de 10 mil obras, la mitad de las cuales se encuentran actualmente en circulación, contando asimismo con un catálogo electrónico de más de mil 300 títulos.


Es de apuntar que gracias al apoyo financiero que en parte otorga el gobierno federal, pueden verse beneficiados estudiantes, investigadores y lectores por medio de las más de 27 librerías del FCE distribuidas en lugares como Morelia, Apatzingán, Aguascalientes, Ciudad de México, Guadalajara Tuxtla Gutiérrez y Villahermosa.

Ya en la obra personal de Cosío Villegas, destaca entre muchos otros el texto La sucesión presidencial de 1975, ensayo a modo de radiografía de la presidencia de México que fuera retenida por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de 1946 al año 2000.

En dicho trabajo, el intelectual mexicano busca hacer el retrato vivo del funcionamiento del sistema político mexicano, tratando de analizar la forma en que el Presidente de la República elige a su sucesor.
Es de traer a la memoria que se conformaba todo un ritual sexenal en donde tenían especial relevancia los que eran llamados “tapados”, es decir, aquellos que d manera misteriosa eran puestos en una especie de tómbola política que se prestaba a toda una serie de especulaciones y “patadas bajo la mesa”.

Daniel Cosío Villegas: cultura de fondo
Daniel Cosío Villegas: cultura de fondo
(Foto: Ernesto Hernández Doblas)

La intención de Cosío Villegas fue precisamente develar el cómo de aquel proceso, teniendo como ejemplos las sucesiones de Lázaro Cárdenas en 1940, la de Manuel Ávila Camacho en 1946 y la de Miguel Alemán en 1952.

Por iniciativa del ensayista del que este 23 de julio se recuerda el natalicio, Lázaro Cárdenas del Río ayudó a los exiliados de la Guerra Civil Española a llegar a México, y con ellos y con Alfonso Reyes Ochoa, entre otros muchos, se fundó La Casa de España, que después se convertiría en El Colegio de México, del cual Cosío Villegas fue fundador y director.

Su obra se compone de 22 libros, la mayoría de ellos referidos a la política mexicana, otros tantos a la economía y uno más dedicado a dar a conocer sus memorias. Precisamente en ese aspecto, puede mencionarse la polémica que sostuvo con el célebre escritor Octavio Irineo Paz Lozano.

Y es que el Premio Nobel publicó un ensayo sobre el poeta espalo Luis Cernuda en julio de 1964, escribiendo una nota al pie que decía: “El Colegio de México, o más bien Alfonso Reyes, le dio [a Cernuda] una beca que le permitió escribir sus estudios sobre poesía española contemporánea; a la muerte de Reyes, el nuevo director lo despidió, sin mucha ceremonia”.

El director aludido era precisamente Cosío Villegas quien se indignó por la nota y con ese motivo envió una carta al director de la Revista de la Universidad de México, Jaime García Terrés, que se publicó en octubre del mismo año.

En ella se burlaba por la coma innecesaria entre las palabras “despidió” y “sin”, y señala que el propio Cernuda se despidió del Colegio en agosto de 1961 para irse como profesor visitante a una universidad de los Estados Unidos.

“Queda la tarea de aclarar por qué don Octavio Paz ha cometido este error. En primer lugar, claro, por su absoluta irresponsabilidad. Luego, la confianza de que si uno es suficientemente discreto para aludir a una persona sin nombrarla, la acusación no será rectificada y producirá su efecto venenoso. En seguida está la vanidad patológica de Octavio Paz: no sólo se considera a sí mismo el más excelso poeta y el más profundo ensayista del orbe, sino que en este ensayo se pinta como el único hombre en la tierra que supo entender y apreciar a Luis Cernuda” continua la misiva.

La vida y obra pues de dos de los grandes escritores y pensadores del país no podía eximirse de la polémica y la confrontación, ya que como dejó escrito el filósofo alemán Martin Heidegger al asumir el rectorado de la Universidad de Friburgo en 1933: “Todo lo grande está en medio de la tempestad.