Municipios

A 153 años de la llegada de los prisioneros franceses capturados en Tacámbaro
*Durante la guerra de intervención
Ángel Ramírez Ortuño Viernes 13 de Abril de 2018
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Huetamo, Michoacán.- Pasados los momentos aciagos que se registraron en Tacámbaro aquel día 11 de abril de 1865, dentro de lo que se conoce como la Intervención Francesa contra México y que para tal fin encabezaba Maximiliano de Habsburgo y su esposa la emperatriz Carlota, sucedía un revés entre el Ejército invasor que merodeaba en Michoacán al momento en que el fortín militar en que se convirtió Tacámbaro en ese combate sorprendía a soldados del mejor ejército del mundo que con la finalidad de convertir a nuestro país en parte de su imperio, dado que contaban con el respaldo de Napoleón II; sin embargo, esa población marcó un precedente al asestar un fuerte golpe las armas nacionales.

Y entre una lista de soldados muertos y heridos rivales también fueron capturados más de 200, entre franceses y belgas, y dada la premura del tiempo y el acoso de los contrarios, de inmediato se ordenó su traslado a Huetamo para de esa forma impedir que fueran rescatados, y para tal fin era designado como responsable en jefe de esa operación el coronel José Trinidad Villa Gómez, quien partió de Tacámbaro apoyado con las sombras de la noche, y un días después, tras caminar sin descanso, pernoctaban en Carácuaro junto a las frescas aguas de ese río, y donde se alimentaron de lo que pudieron, pero con deliciosas tortillas hechas a mano por una mujer de manos guacas, con todo y la repulsión que algunos manifestaron.

Matrimonio de soldados belgas cautivos en Huetamo y Zirándaro que regresaron a Francia después del canje de prisioneros en Acuitzio.
Matrimonio de soldados belgas cautivos en Huetamo y Zirándaro que regresaron a Francia después del canje de prisioneros en Acuitzio.
(Foto: Ángel Ramírez Ortuño)



Una marcha forzada de caminata a pleno sol puso al día siguiente a los capturados europeos en Huetamo, y por suerte, una decisión humanitaria permitió que los heridos quedaran en resguardo en Tacámbaro bajo la honorable promesa de no escapar, en tanto el coronel Leonardo Valdez, jefe de armas en Huetamo, recibía con desencanto a 203 prisioneros, con la recomendación de que tendría que velar por su seguridad, alimentarlos y darles servicios médicos, pero en realidad las arcas municipales estaban en quiebra y no se les garantizó la dieta alimentaria, y los franceses hicieron milagros para sobrevivir, incluso descubrieron las delicias culinarias que ofrecía un reptil llamado iguana.

Fue muy dura la estancia de los cautivos europeos en Huetamo que alcanzó los ocho meses, incluso en ese periodo fueron reubicados en Zirándaro, y allá, bajo el manto protector de quien sería la madre del doctor Ignacio Chávez, se adaptaron a las circunstancias, y en ese puerto ribereño construyeron los primeros barcos de madera que conoció la región del Balsas, modernizaron los sistemas de pesca y al final una gran mayoría de ellos decidieron elegir a México por patria, dada la magnánima voluntad del presidente Juárez, y sería hasta el mes de diciembre de 1865 la fecha en que se firma en Huetamo el canje de los prisioneros franceses y mexicanos, lo que se llevó a cabo allá en la ciudad de Acuitzio, y que desde entonces lleva el agregado Del Canje, y hoy, de eso, ya se cumplieron 153 años.