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Huetamo
Perdura la popular “Danza de las pastoras”
Ángel Ramírez Ortuño Jueves 12 de Abril de 2018
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Poco a poco las danzas regionales desaparecen.
Poco a poco las danzas regionales desaparecen.
(Foto: Ángel Ramírez Ortuño)

Huetamo, Mich.- A pesar de darse algunos cambios entre los usos y costumbres de los pueblos de Tierra Caliente, cada año en diferentes barrios de Huetamo se le rinde honor el día 31 de mayo al Santo Niño de Atocha, y ello implica que participe la comunidad y se organicen eventos domiciliarios donde se danza a lo largo del día al ritmo de la música de violín y guitarra ante la imagen del Santo Niño desde tiempos que arrancan en el siglo XIX, señaló en entrevista el maestro rescatista Socorro Ruiz Barrera.

“Soy originario de la comunidad de Las Trincheras, del municipio de Huetamo, labriego de profesión, pero desde pequeño admirador de la música y tradiciones de mi pueblo”, señala Ruiz Barrera, nacido un 13 de mayo de 1949, y quien explica que siendo niño, desde los diez años y por tiempo de una década bailó como pastorcito en la danza de su rancho, y que fue tanto el entusiasmo que despertó en él esa experiencia dancística que después y cada ocasión que sus actividades del campo se lo permitían se dedicó a ensayar pastorelas, y con el paso del tiempo se convirtió en una profesión que mantiene con mucho orgullo en Huetamo.

“Mi compromiso es organizar con tiempo todo lo referente a lo que me requiere tener lista la ‘Danza de las pastoras’ que cada año patrocina la Tortillería Santo Nicho, del Barrio de Dolores, tanto del vestuario, que requiere de ropajes de satín, sombrero, sonajas, vueltas, huaraches de araña tejida, listones y en especial un bastón bellamente decorado, mientras que cada pastor debe aprender un verso que recita a ritmo de la danza en honor a Santo Niño de Atocha, y el festejo que empieza con el amanecer dura el resto del día, con intervalos para descansar y comer, en tanto los músicos toman también un respiro necesario”.

Ruiz Barrera explica que “cada pastor debe llevar de manera inseparable su bastón y su sombrero, elementos indispensables de su atavío, y que por eso se les conoce como soldados de Cristo, y que eso significa que el bastón es su punto de sostén para las extensas jornadas en el campo, de tal forma que sin bastón no hay pastor, de la misma forma que sin arma no hay soldado, y que es para Huetamo una bella distinción conservar entre los barrios la tradición de esta danza, en la que niños y niñas, jóvenes y señoritas, lo mismo que personas mayores gustan de ejecutar esta tradición”.

El entrevistado lamentó que no acontezca lo mismo en otro tipo de danzas tradicionales, como las ya extintas “Maringuillas”, que eran hombres vestidos de mujeres que recorrían las calles de Huetamo en un festival de danza y música, y que el propio pueblo les ofrecía comida, agua y dinero, algo parecido al caso de Barrabás, pero también estaban en declive la vieja “Danza de los moros”, encabezada por el Señor Santiago montado en una yegüita, y que recordaba los combates entre moros y cristianos en España, y que también la “Danza de los tecuanes” iba en picada, de tal forma que sólo se salva la señalada danza que se represente en Huetamo cada 31 de mayo.