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Efrén Capiz presenta ‘Africamérica’ este viernes en la UNAM Morelia
>>Se trata de un disco de jazz latino que mezcla ritmos, géneros y tiempos
Omar Arriaga Garcés Lunes 5 de Marzo de 2018
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Morelia, Michoacán.- A tres años de grabar un programa de jazz latino en el Centro Cultural UNAM (CCUNAM), Efrén Capiz Castañeda y su banda Pirindas y Latinos presentará su nuevo material discográfico el viernes 9 de marzo a las 18:00 horas en la UNAM Morelia, intitulado ‘Africamérica’, basado en el repertorio de aquel concierto.

Conformada por Omar Marín en el bajo, Carlos Pavia en las percusiones, David Villanueva en el piano, Nemesio Villegas en el saxofón y, por supuesto, Efrén Capiz en la batería, Pirindas y Latinos tocará en la UNAM Morelia ocho de aquellas once piezas interpretadas el 7 de octubre de 2014, con lo que formalmente serán ya nueve discos los que el compositor nacido en 1961 tenga en su haber: “‘Africamérica’ es el nombre de una de las piezas del disco, es material incluso que nunca habíamos tocado en algunos casos, lo que se rescató de esa tocada en UNAM Centro Cultural Morelia en el Acueducto; se grabó directo a estéreo, la sonorizó José Melena, Michael Dunham está en la fotografía, él tiene muchas fotos de músicos de jazz y otras de fachadas de Morelia”, refirió el músico, quien también señaló: “Esto es lo que se puede hacer dados los escasos y nulos apoyos por parte de las autoridades culturales, con sus excepciones”.

Efrén Capiz Castañeda
Efrén Capiz Castañeda
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

Tras agradecer el apoyo a la UNAM y a su centro cultural -“en el que por lo menos una vez al año me presento”-, Capiz Castañeda dijo que para esta ocasión le tocó financiar la producción discográfica y a la banda, en tanto que la promoción la haría con amigos. “Estoy endeudado; la edición es lo más sencillo, es muy austera”, agregó.

Expuso que las canciones que integran el álbum son “En el edén”, un cha-cha; “La noche anterior”, algo entre jazz latino y drum and bass; “Africamérica”, que da nombre al disco y de la que explicó: “Es una pieza que está entre seis octavos afro y shuffle”; sobre la cuarta, de título “Colectivo San Luis Jazz”, refirió que se trata de una composición dedicada a unos amigos de San Luis Potosí que lo invitaron a tocar con su otro proyecto musical -Blurépecha- en 2011, cuando armaron ex profeso una agrupación para tocar sus temas en aquella ciudad: “Es una pieza de descarga de jazz con música contemporánea; inicia en baião y luego pasa a swing y, al final, a latin jazz. Tiene una parte inicial como de blues, pero después el puente es sobre swing”. La quinta pieza es una balada, “Después de la lluvia”, la segunda de su serie “Suit Géneris II”: “Es ambiental, de calma después de la tormenta”; agregó que la sexta canción se llama “Carlos Eduardo” al estar dedicada a uno de sus hijos, “es un latin jazz bailable, casi como salsa”; mientras que la séptima es un cha-cha intitulado “Muchacha molto cachonda”, también de descarga. De la octava y última pieza del disco, “La Mueca”, afirmó que está dedicada al Foro La Mueca, que en los años 90 invitó a tocar a Capiz Castañeda en una ocasión: “Nunca la había tocado en grupo, la habíamos tocado pero no con grupo completo; estuvo guardada mucho tiempo. ‘En el edén’ es más reciente”, comentó, y dijo que en total el LP recopila muchos años de trabajo de material jazz latino.

Acerca de “Muchacha molto cachonda”, el músico indicó que le puso así porque es un chachachá, “buscaba ponerle muchachachá; como está prendido, dije: ‘Voy a ser irreverente con los términos de la música académica’. Es una obra más compleja”.

La suite a la que pertenecen dos de las canciones de ‘Africamérica’, apuntó, está constituida por siete piezas hechas a partir de un motivo musical, “tercero, cuarto, quinto, sexto grado: hice siete piezas de ese motivo de cuatro notas”, entre las que se cuentan una balada, un son abajeño o un blues mezclado con funk: “Suite es el término de una serie en la música; eso viene desde la época barroca, cuando se juntaban tres o cuatro piezas, era el tipo de obras mayores que se integraban por varias piezas juntas”, externó.

Dijo que si bien el concierto original en el CCUNAM Morelia de 2014 se integró por once piezas y no ocho, dos eran arreglos que están incluidos en el disco de Blurépecha, mientras que la última canción, “Danza del profeta”, no pudo aparecer “porque es una fusión en siete, latin en siete octavos; no la pudimos preparar bien”.

Capiz Castañeda añadió que las ocho piezas del disco se tocarán del disco en vivo en el auditorio de la UNAM Campus Morelia, en el número 8701 de la antigua carretera a Pátzcuaro, con una duración aproximada de una hora y diez minutos, que lo que precisamente dura la grabación.

Cuestionado sobre sus inicios en la música, Efrén Capiz recordó que fue en los 80 cuando dio sus primeras tocadas como baterista, con lo que hoy tiene más de 30 años de experiencia en ese instrumento, aunque puntualizó que desde antes pertenecía a la Orquesta del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), dirigida por Salvador Próspero Román, de quien aprendió a tocar no sólo las percusiones; con todo, su vinculación con el arte llegó a la edad de seis años, pues su madre -la luchadora social Eva Castañeda Cortés, fundadora del Congreso Nacional Indígena (CNI) en 1996, quien falleció el 23 de junio de 2017- lo inscribió en los talleres de la entonces Escuela Popular de Bellas Artes (EPBA), donde fue aceptado por Próspero Román como bailarín, para luego pasar a formar parte del Ballet Folclórico de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), todo lo cual realizaba por las tardes, mientras su mamá completaba la preparatorio en el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás: “En la mañana trabajaba, se iba a las cuatro a sus clases; para no dejarnos con los muchachos vagos de la vecindad donde vivíamos nos llevaba con ella. Nos metió a Bellas Artes. En una de ésas, no sé cómo estuvo, nos llevan a los tres hermanos a un festival de medio semestre o de final de cursos; y ya luego yo le entré. Estuvimos en pintura. Era la diversión. De niño toma uno las cosas así, a juego, se divierte”, evocó Capiz Castañeda.

Refirió que después de ingresar a los talleres Eva Castañeda habló con Salvador Próspero, quien decidió aceptarlo en danza: “Empecé a bailar, tenía seis años”. Con ello, la música se le facilitó: “El maestro me enseñó a zapatear, estuve en el ballet como doce años, ahí pasé mi infancia hasta que entré a la prepa, estuve también en San Nicolás; en el ballet se me desarrolló la rítmica, fueron muy importante esos momentos”, concluyó el músico, quien este viernes dará una muestra de lo que ha aprendido desde entonces con su primer maestro.