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Agroquímicos tóxicos principal fuente de afectación a los manantiales donde nace el río Santa Bárbara
*Además contamina la presa de Caltzontzin, a las personas, fauna y flora revela un diagnóstico de Viva Natura.
Grecia Ponce Domingo 4 de Marzo de 2018
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Uruapan, Michoacán.- Una huerta de aguacate de unas tres hectáreas, que se localiza junto a los manantiales, donde nace el río Santa Bárbara, al oriente de la ciudad, que utiliza agroquímicos tóxicos, constituye la principal fuente de contaminación de dicho afluente; también de la presa de Santa Catarina, conocida también como presa de Caltzontzin y es la principal amenaza en contra de las personas, la flora y la fauna del área.

Así lo revela un diagnóstico elaborado por la asociación ambientalista, Viva Natura, cuyo presidente, Juan Manuel Madrigal Miranda sugiere que se predio se adquiera y se destine a incrementar el área verde que rodea la presa también conocida como Santa Bárbara.

Desde 1985 los campesinos de la unión se avocaron al rescate de este recurso que irriga miles de hectáreas y de la cual dependen más 2 mil 500 personas.
Desde 1985 los campesinos de la unión se avocaron al rescate de este recurso que irriga miles de hectáreas y de la cual dependen más 2 mil 500 personas.
(Foto: Grecia Ponce)

Madrigal Miranda, quien desde hace más de 30 años le ha dado seguimiento a las acciones de los campesinos que conforman la unión de usuarios de este recurso natural, resaltó que algo que compromete el presente y el futuro del río y la presa, es la huerta de aguacate que se ubica junto a los manantiales y que corre a lo largo de unos 100 metros junto al nacimiento del afluente.

Explicó que la huerta no es orgánica y que por lo menos una vez al año ahí se utilizan agroquímicos convencionales “contaminando los manantiales, a los visitantes de la presa y vecinos, y a la flora y fauna de este parque”.

Planteó que “debemos ir pensando en el control de estas aplicaciones toxicas y en la adquisición legal de este terreno, para incrementar el área verde de este hermoso e indispensable paseo, pulmón de la ciudad y cada vez más importante, dado el crecimiento de la urbe, con su gran déficit de áreas verdes. La mencionada huerta puede irse convirtiendo en un arboratum o museo vivo de diferentes árboles, por ejemplo”.

Recordó que en varias ocasiones ha visitado esos manantiales, “acompañado de los ejidatarios que conforman la unión de usuarios de ese río y otros expertos. La conclusión a la que se ha llegado, al dialogar sobre el futuro del caudal de éstos veneros, es que esto depende de la situación del imparable cambio de uso del suelo forestales a huertas de aguacate Hass, cultivadas de forma industrial, extractiva, teniendo como base agroquímicos tóxicos; asunto que hay que tener bien presente”.

Juan Manuel Madrigal acaba de tomar parte en un recorrido junto a representantes de ejidos y centros comunitarios, universitarios, asociaciones de profesionistas y organizaciones ambientalistas, que fueron convocados por el Club Rotario de Uruapan para “observar la situación y avanzar hacia un diagnóstico que permita formular un plan de trabajo para ejecutarlo, ha habiendo los recursos humanos y materiales necesarios”.

Explicó que “el acceso a la presa inicia con una ligera pendiente, la cual requiere adoquinarse o empedrarse, para prevenir más erosión o lodo; erosión que ya se avista”.

Además, el camino a los manantiales, que dan vida a la presa, se observan ramas de podas y desprendimientos naturales. A esta madera se le puede dar uso para proteger plantas, jardineras, reforzar cercas; hacer mesas y bancos, puentes en pasos con lodo y con los residuos más pequeños se pueden hacer composta, pero lo que se puede hacer de inmediato es recoger esos materiales y almacenarlos en lugares adecuados.

Por lo que toca al área de manantiales, explicó que “es un reto, ya que su belleza natural se demerita con cables eléctricos, transformadores y tubos en desuso. Se observa mucha improvisación y desorden en las tomas de agua, por lo que hay que involucrar a los usuarios, en el mejoramiento de sus propias captaciones y juntos embellecer el área”.

En lo que respecta a los sanitarios, “se tratar de letrinas convencionales, con asientos rústicos de puro cemento, con su fosa de absorción” y los administradores del centro eco turístico de la presa; los campesinos de la unión de usuarios del río, están consientes de que se requieren tres módulos en lugar de uno y que además se necesita modernizar el actual sistema.

Madrigal Miranda en el diagnóstico plantea la posibilidad de otros tipos de sanitarios ecológicos como los SUTRANES, o sea un Sistema de Tratamiento Biológico de Aguas Negras y Grises y la instalación de biodigestores.

Al hablar de los cenadores, indicó que éstos “tienen capacidad para 30 personas cada uno. Algunos techos requieren reparación. Se necesitan también escalinatas de acceso y pensar en facilidades para personas con discapacidad”.

La presa cuenta con un salón de usos múltiples de 30 por 12 metros aproximadamente, el cual está abandonado y ha sido objeto de vandalismo y destrucción, por lo que evidencia la “insuficiente vigilancia de la presa”.

Sin embargo muestra un gran potencial, ya que a pesar de que carece de un acceso para vehículos se puede aprovechar para generar recursos y para servir para cursos, conferencias y exposiciones ambientales.

Añadió que “existe un leve problema de basura; de residuos sólidos. Existen botes para la recolección, pero al parecer no un programa definido de manejo de residuos, reciclaje y composteo. Se observan algunos materiales apilados en varias partes, los cuales podrían almacenarse en una bodega, con la que se cuenta, según se mencionó”.

Por otro lado, el especialista recomendó “un estudio de la flora y fauna existentes para de ahí derivar programas de educación ambiental y posible observatorio de aves”; aunque también hay propuestas para mejorar la oferta turística, tales como “instalar una tirolesa, reintroducir las canoas para la renta y rediseñar programas de promoción”.

La presa antes usada como lavadero público y lavado de automóciles. Carros-pipa extraían agua de ahí y el espejo de agua estaba obstruido por lirio acuático. El agua estaba muy contaminada y recibía grandes descargas de tóxicos, provenientes de la empresa conocida como La Papelera.

Sin embargo, desde 1985 los campesinos de la unión se avocaron al rescate de este recurso que irriga miles de hectáreas y de la cual dependen más 2 mil 500 personas.

Inició un programa de rescate y protección que se ha traducido en que el lugar sea visitado por unas 30 mil personas al año y es un lugar maravilloso, con hermosa vista, aire limpio y que regala paz, en donde además se llevan a cabo muchos eventos, pero su proceso de protección aún no termina y el mismo está siempre amenazado por las huertas ya existentes y nuevos cambios de uso del suelo.