Escenarios

» Se inaugura este 8 de marzo la exposición “Uzcuarecucha” de arte plumaria
Plumas de quetzal y colibrí: trajes de dioses
Omar Arriaga Garcés Viernes 2 de Marzo de 2018
A- A A+

Morelia, Michoacán.- Un traje hecho de plumas de quetzal o de colibrí vestían los dioses en Mesoamérica, comentó la artista Martha Leticia López Luna al explicar la importancia del arte plumaria para las culturas prehispánicas, de cara a la exposición “Uzcuarecucha”, a inaugurarse el 8 de marzo a las 19:00 horas en la Casa de la Cultura de Morelia.

La maestra desde 2006 del Taller de Arte Plumario de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), que se realiza en el anexo del Teatro José Rubén Romero cada miércoles de las 17:00 a las 20:00 horas con quince alumnas, dijo sobre la exposición que estará hasta el 8 de abril en la Sala Efraín Vargas de la Casa de la Cultura de Morelia, que estará constituida por 25 piezas, “entre cuadros, un abanico prehispánico y un alhajero”.

La exposición  estará hasta el 8 de abril en la Sala Efraín Vargas de la Casa de la Cultura de Morelia, que estará constituida por 25 piezas
La exposición estará hasta el 8 de abril en la Sala Efraín Vargas de la Casa de la Cultura de Morelia, que estará constituida por 25 piezas
(Foto: Especial)

De acuerdo a López Luna, el arte plumaria es una técnica prehispánica que tuvo auge entre las culturas purépecha y náhuatl, quienes fueron los mejores representantes de la plumaria. “Las plumas eran mágicas, tenían un simbolismo especial, tanto por pertenecer a aves como el quetzal, que era representativo de un dios, como por el significado por su color; nosotros ya perdimos en este momento esa visión cosmológica que tenían los antiguos, pero era un sentido mágico, un sentido divino el que se representaba. Mucha gente lo considera la sombra de los dioses: muchos dioses estaban revestidos de plumas de quetzal, de colibrí; entonces tenían un sentido y un valor más allá del sentido monetario, más bien religioso”, apuntó la creadora.

Sobre el nombre de la exhibición de 25 de sus piezas, Martha López refirió que “Uzcuarecucha” era el plumajeros tarasco que elaboraba trabajos con plumas; “ése es su nombre, si en aquel tiempo yo hubiera sido plumajera, sería uzcuarecucha”, expuso, aunque acotó que era un arte en el que solamente trabajaban los hombres, “las mujeres no”.

Pero además de la inauguración de la muestra, a las 18:00 horas en la Sala Manuel Pérez Coronado (Mapeco) se presentará un catálogo de alrededor de 30 piezas de la obra de López Luna, “de lo más representativo que he realizado en los últimos diez años”, siendo más de 80 las que ha realizado desde que incursionó en el 2000 en dicha disciplina. “Hay dos talleres en la UMSNH, el otro lo da la maestra (Yolanda) Sereno, quien inició el taller en sí a través de la universidad en 1994”, al cual se sumó la artista hace 18 años.

Cabe apuntar que el que se presentará es el segundo catálogo del trabajo de Martha López, dado que en el de 2007, editado por la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum), aparece ya compilada la primera parte de su obra.

Acerca de la presentación de este segundo catálogo, la uzcuarecucha expresó que estará acompañada por los tres autores de la publicación en lo referente a la investigación y el sustento histórico y estético del arte plumaria: Carlos Paredes Martínez, “un historiador muy reconocido”; Catalina Rodríguez Lazcano, subdirectora de Etnografía del Museo Nacional de Antropología; y la investigadora María del Rosario Ortiz Marín. Asimismo, la historiadora Adriana Pineda Soto fungirá como comentarista de la edición.

Para concluir, la profesora de arte plumaria manifestó que es difícil señalar con exactitud cuántas semanas o meses lleva crear una pieza, dado que “habría que considerar el tiempo que uno tiene en recolectar la pluma, hacer el proceso de limpieza, clasificarla... Este proceso no es cuantificable, no hay sólo un proceso de elaboración, sino un proceso anterior en el que nosotros somos pacientes: recuperamos las plumas de las veces, que tiran en su cambio de plumaje; hacemos un reciclaje de la pluma una vez que las aves mueren, de manera natural, ya sea que las personas que tienen en su casa nos las regalen, o en los aviarios o con los pajareros. Aprovechamos esa pluma y le damos este proceso; luego, aproximadamente, se utiliza entre uno y tres meses en la elaboración de una obra, pero hay que disfrutarlo sino no seguiríamos haciendo eso”, finalizó.