Municipios

Volvieron a deslumbrar los barrios en el Carnaval P'urhépecha
* Por la tarde una cascada de colores y ya en la noche la diversión de los toritos
Grecia Ponce Miércoles 14 de Febrero de 2018
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Uruapan, Michoacán.- Volvieron a deslumbrar los grupos de danza de los barrios fundadores, durante la celebración del Carnaval P'urhépecha. Por la tarde le regalaron a la ciudad una cascada de colores y ya en la noche la diversión de los toritos.

En lo que fue la última fiesta antes del inicio hoy de la temporada de Cuaresma, los diferentes grupos de danza salieron desde la capilla de Santo Santiago, el barrio que tuvo el cargo este año y se desplazaron por Emilio Carranza, hasta el primer cuadro de la ciudad.

Esta ceremonia fue solemne e incluyó el protocolo de respeto entre barrios hermanos, aunque los cargueros entrantes y salientes ya estaban bañados en harina y confeti
Esta ceremonia fue solemne e incluyó el protocolo de respeto entre barrios hermanos, aunque los cargueros entrantes y salientes ya estaban bañados en harina y confeti
(Foto: Grecia Ponce)

Con bandas y orquestas acompañaron sus pasos, lanzando cohetes y haciendo bailar a los toritos que caracterizan a cada asentamiento, mostrando hermosos atuendos y asombrando con enormes servilletas bordadas con motivos de la ocasión y otros accesorios que dieron muestra de creatividad y belleza.

Rodearon las plazas centrales y se concentraron frente a la pérgola municipal, en donde bailaron, quebraron cascarones pintados de colores, rellenos de confeti y harina, y encendieron los toritos pirotécnicos que en algunos casos hacían correr a los asistentes, cuando dichos toritos embestían, pero también muchos de los presentes se acercaban a bailar bajo la cauda de luces.

Esto ocurrió antes de realizar ahí la ceremonia del compadrazgo, durante la cual el barrio de Santo Santiago, anfitrión y carguero este año le entregó el cargo al barrio de San Juan Evangelista.

Esta ceremonia fue solemne e incluyó el protocolo de respeto entre barrios hermanos, aunque los cargueros entrantes y salientes ya estaban bañados en harina y confeti, por lo que la seriedad de la ceremonia contrastaba con la apariencia de los nuevos compadres, pero sin restarle formalidad al ritual.

Al final se encendió un último torito y todavía los asistentes bailaron al compas de un par de melodías más, para finalmente desalojar la plaza, la cual quedó alfombrada con la harina que se usó como parte del juego de esta fiesta.