Escenarios

Dedican el concierto 'Rostros en la música' al músico autodidacta Tito Próspero
Omar Arriaga Garcés Martes 6 de Febrero de 2018
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Morelia, Michoacán.- Músico autodidacta especialista en diversos géneros e instrumentos, maestro de generaciones y divulgador, es la figura que Hilda Lelia Próspero Maldonado y Miguel Ángel Villa Álvarez delinearon de Víctor ‘Tito’ Próspero Maldonado, a quien fue dedicado el concierto “Rostros en la música”, por su fallecimiento el 12 de enero a la edad de 60 años.

El evento realizado a las 19:00 horas de este martes 6 de febrero en el Teatro Ocampo contó con el Ensamble de Trompetas de la Facultad Popular de Bellas Artes (FPBA); la Orquesta Cuerani fundada por Tito Próspero, el grupo Tirindikua con Yunuén Mejía, Emilio Ochoa, Carlos Alexis Rodríguez, Sergio Magaña y Tsiueriti Barrera Soto; el grupo Reencuentro que Próspero Maldonado fundó con Miguel Ángel Villa en 1990, así como con diversos músicos y cantantes de jazz, tales como Alethia, Melania Rivera, Carlos Castro, Ruth Maldonado, Miguel Ángel Castellanos, Irepan Barrera, Irepan Rojas, Guillermo Portillo, Roger Vargas, Charly Blues, Carlos Rojas, Carlos Barajas, Franco Lugo, Juan Alzate y Efrén Capiz.

Hilda Lelia Próspero Maldonado y Miguel Ángel Villa Álvarez en la presentación del concierto
Hilda Lelia Próspero Maldonado y Miguel Ángel Villa Álvarez en la presentación del concierto
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

Poco antes, en rueda de prensa en el Amati Café, la hermana mayor del músico homenajeado comentó que apenas el 2 de enero éste había cumplido 60 años de edad y recordó su trabajo en el rescate de la música popular, además de su interés por generar entre la juventud y la niñez el gusto por la música, que en el caso del maestro “puede llegar a altos rangos sin que pierda calidad”, dijo sobre lo que Víctor Próspero componía.

“A pesar de no haber tenido una formación académica en el Conservatorio de las Rosas en los talleres de Bellas Artes tuvo una formación mucho más amplia”, refirió Hilda Próspero, quien agregó que Salvador Próspero, padre de ambos, estuvo siempre al lado de su hermano, por lo que “se fletó” todos los conciertos didácticos que se impartían en la Orquesta Sinfónica de Michoacán (Osidem) y en comunidades del estado.

De igual modo, expresó que Tito quería demostrar que la música purépecha se podía poner a la altura de cualquier música del mundo, así como dar a conocer a los compositores del estado: “Cuerani tocó con instrumentos prehispánicos”, evocó, y dijo que su formación fue directa, en la práctica de la música, lo cual lo fortaleció, si bien reconoció que tenía esa inseguridad “de los que no tenemos título”, a pesar de dominar varios instrumentos.

Lelia Próspero señaló que Víctor no era sólo un intérprete ni un ejecutante, sino que se fue por varias líneas de investigación, “le tocó vivir todas estas peripecias que van forjando al maestro, al alumno y al artista”, resaltó, para después comentar que “Rostros en la música, a la memoria de Tito Próspero” es un evento surgido del interés de varios músicos jóvenes por recordar al maestro, el cual podría tener nuevas emisiones si la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) o la Secretaría de Difusión y Extensión Universitaria de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) tienen apertura. “Lo único que se requiere es la sensibilidad de las autoridades, si los jóvenes fueron los interesados en plantear este programa puede ser el inicio de varias actividades que se hagan. Andan nerviosos porque fue poco el tiempo para prepararse”, manifestó.

El trabajo de Tito Próspero



El director de la FPBA de la Casa de Hidalgo hizo una semblanza de Tito Próspero, en la que indicó que “el devenir de la persona en diferentes momentos va conformando lo que en cierto momento comprendemos como la imagen corporal, la imagen global de aquella persona donde va tocando, donde va transitando”.

Apuntó que las creencias, preferencias, gustos y vivencias se concatenan en una construcción social “sumamente importante”, con lo que toma definición el rostro de la persona, que en el caso de Víctor Próspero abarca varias facetas, tanto de su vida personal como profesional, al haber sido camaleónico.

Refirió que Salvador Próspero, padre del músico, tocaba el clarinete, el saxofón, era maestro normalista, universitario y violinista de la Osidem, por lo que el ambiente sonoro de Tito fue variado y rico; habló también de su acercamiento a la comunidad de Tingambato, donde se integró a las bandas de las comunidades en las que escaló hasta tocar la trompeta, “que fue el instrumento de su preferencia”.

Destacó también cuatro aspectos de Próspero Maldonado: su percepción de un universo sonoro amplio, la imaginación en la construcción de formas musicales, su sensibilidad para hacerlo y la creatividad que tenía, además de su trayectoria de 30 años en la Osidem, su trabajo universitario, su participación en la Banda Universitaria que acompañó durante años al Ballet Folklórico de la UMSNH, sin olvidar una faceta casi desconocida como ejecutante de danza tradicional.

Asimismo, aludió a su papel en la difusión y promoción cultural, su formación de grupos que buscaban recuperar la música tradicional, como el ensamble Reencuentro, conformado en 1990, así como a otro aspecto que tenía que ver con el desarrollo profesional de los músicos: “A mucha gente la ayudó, sirvió de referente de mucha gente que quiso estudiar y son músicos de profesión en ese sentido, pero también en el desarrollo en las comunidades; se daba cuenta de las cualidades en los instrumentos de boquilla circular, siempre proponía dar un trabajo didáctico de manera gratuita, orientar”, expuso.

Villa Álvarez apuntó que Próspero Maldonado incursionó también en la guitarra, el guitarrón y el bajo e hizo trabajo comunitario en La Huacana y Lombardía, en tanto que en Tiripetío conformó una banda tradicional para continuar su labor en Álvaro Obregón, Ucareo e Indaparapeo: “Diversificaba su trabajo en la parte docente por la habilidad que tenía en instrumentos melódicos, sobre todo en los de boquilla circular; logró concretar la creación de una asociación civil llamada Salvador Próspero con la que hizo mucho trabajo”, añadió, para después remitir a su participación en orquestas de baile popular como la de Policía y Tránsito, la de Naranja de Tapia y en grupos de música comercial. “Una última fase de su agrado, de su preferencia, fue el desarrollo de su música en el jazz”, externó Miguel Ángel Villa, poco antes del inicio del concierto en memoria de Tito Próspero.