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Álbum “Semillas negras” de Lian Ventura quedará listo en enero
Omar Arriaga Garcés Viernes 15 de Diciembre de 2017
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Morelia, Michoacán.- El tercer álbum de estudio de Lian Ventura, intitulado Semillas negras, quedará listo en enero, indicó la cantautora, que en los próximos días subirá a un sitio de financiación de proyectos el video de una de las canciones con el objetivo de recaudar fondos para su producción.

Ello porque para realizar en la Ciudad de México la grabación del disco de once canciones con Yuri Nilo, ha debido acudir a otras fuentes a las que tendrá que reintegrar los recursos, al no contar con una disquera y efectuar un trabajo del todo independiente: “Como no hay ese trabajo estructural voy dando pasos más inmediatos; estamos por lanzar el video para la fondeadora para recuperar el dinero a invertir”, señaló.

Dijo que el clip que se lanzará en estos días en la plataforma que fuera antes Fondeadora -presumiblemente Kickstarter- fue realizado por Cristina Bustamante Penilla, con base en la canción “Yunamani”: “Es un video entrañable; la canción se basa en un juego fonético, esta invención fonética que se vuelve un descubrimiento, el ritmo me lleva”, apuntó.

“Como no hay ese trabajo estructural voy dando pasos más inmediatos; estamos por lanzar el video para la fondeadora para recuperar el dinero a invertir”, señaló.
“Como no hay ese trabajo estructural voy dando pasos más inmediatos; estamos por lanzar el video para la fondeadora para recuperar el dinero a invertir”, señaló.
(Foto: Omar Arriaga Garcés)



El disco, que lleva en preparación más de tres años y que alude a la música africana como a uno de sus veneros, es una mezcla de géneros varios sobre los que la cantante opinó: “Me costó mucho identificar algo así; antes decía que era música fusión. Actualmente ya hay un género de música que se enriquece de muchos estilos, le llaman World Music o música del mundo.

“Es esa fusión de distintos géneros musicales, quizá no de manera consciente, que se van intercalando de maneras muy sutiles”, externó la artista uno de cuyos instrumentos es precisamente africano: el n’goni, que se utiliza mucho en Mali y para la música tradicional en Guinea-Conacri, como explicó Ventura.

Son jarocho, sonecitos, música mexicana, chanson française, trova, música africana, son parte del material que nutre sus invenciones, en las que todo confluye: “Siempre me ha gustado la fonética francesa y cuando empecé con una amiga a estudiar francés, una de las maneras en que me parecía menos aburrido era hacer como canciones, frases.

“Eso me mantenía muy entretenida. La primera canción que saqué se llama ‘À demain soir’ (‘Mañana al anochecer’) del disco Razón y azar. No ubico bien cómo pero cuando estoy cantando a veces sale una palabra o una frase en francés, no es tanto que diga esto irá en francés”, explicó sobre la conjura del ritmo.

-África en Semilas negras


Cuestionada sobre cómo fue que llegó a la música africana, Ventura respondió que desde la niñez, gracias a su padre, se habituó a todo tipo de música, “excepto la banda, que él no escuchaba, ni las cumbias, no era cumbianchero”.
Esa mixtura pasaba por cantantes de la época, como José José o Napoleón, cantautores como Joan Manuel Serrat, pero también por la música académica, como la de Mozart y Chopin: “De chile, mole y pozole, todo escuchaba; y el Internet me dio buena apertura a colecciones que me abrieron mucho las puertas como las recopilaciones de Putumayo. Me enamoraba”, afirmó.

Dijo que gracias a estas últimas recopilaciones se enteraba de lo que en otras latitudes del planeta se hacía, con todo lo cual construía su propia propuesta, sin olvidarse de su raíz veracruzana: “Soy mitad veracruzana; íbamos de vacaciones cuando era posible y hay una raíz ahí, muy interna, que tiene esta apertura a la música africana. Recuerdo que mi papá decía: ‘Tu bisabuela era chinita chinita’. Hasta ahora digo: ‘Bien pudo haber sido africana’”, expresó, para luego exponer que durante la Colonia los esclavos africanos iban hacia la zona de Orizaba cuando lograban escapar del puerto.

Y es que, aunque se trata de un álbum de World Music, Semillas negras respira la cadencia africana ya desde “Mujeres del Congo”, canción que es más una oración imaginada desde el dolor que viven las mujeres a causa de las guerrillas en el Congo, “una especie de conexión más espiritual que social, pero finalmente un refugio pequeño ante toda esta situación del Congo”.

Expuso que la canción “Aire nuevo” fue escrita a partir del episodio del asesinato del hijo del poeta Javier Sicilia, quien escribió entonces ese último poema: “Los ritmos de estas canciones se mueven en aquel otro ámbito africano, se mezclan ahí; hay algo que reconozco que no puedo hacer: no puedo escribir canciones tristes tristes, no puedo hacerlo, no me sale, me vuelvo estéril”, manifestó Lian Ventura.

Añadió que aunque las canciones del disco puedan aludir a la tristeza tienen a la vez un impulso vital, de apelar a la razón del pueblo y respirar aunque el poema esté asfixiado.
De igual modo, se refirió a “Dans la vie”, pieza a la que calificó como más juguetona y para bailar, pues aunque haya vicisitudes se tiene que aprovechar la oportunidad de espabilarse y acudir al baile como al encuentro con uno mismo y con los demás: “Estar en comunidad, construir fuerzas, disfrutar, celebrar, impulsarnos”, comentó la cantautora.

Inicios


La nacida el 5 de junio de 1981 en Torreón, Coahuila, pero que vivió su primera década en Durango, dijo haberse iniciado en la música a la edad de diez años, cuando comenzó a cantar en festivales escolares con pistas, “con lo que me regalaba mi papá”.

De madre originaria de Matamoros, Coahuila, y padre de Santa Ana Atzacan, Noelia Ventura no pensó dedicarse a la música profesionalmente, pues además de que en el norte del país no hay tantas opciones para estudiar una carrera en esa área, hizo la Licenciatura en Derecho, aunque a la par -de los 16 a los 21 años- dirigió un coro de iglesia.

A los 24 años, Ventura llegaría a Morelia para estudiar un posgrado en Derecho en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y, viviendo más sola, tuvo tiempo para continuar en la composición musical, aunque entró también a trabajar al Poder Judicial Federal en la Defensoría Pública Federal, “era abogada”.

Pese a ello, un amigo de Torreón y otro de la capital michoacana -el profesor nicolaita Raúl Garcés Noblecía- la instabar a grabar un primer disco: “Mi idea concluir la maestría e irme al doctorado, pero conseguimos un buen estudio con Joel Ramírez; nos echó la mano para producirlo y lo sacamos”.

Mencionó que aún no tenía la idea clara de dedicarse sólo a la música, “hasta que llegó un punto en el que la música se fue adueñando de mí. ‘Ya’, dije. Llegó un momento en el que mi cuerpo me cuestionó: ‘O sigues aquí o te dedicas a lo que realmente te mueve’. Me gusta el ámbito académico, pero el otro me llamaba más”, afirmó.

Finalmente, en 2010, Ventura decide dedicarse de lleno a la música y, en 2011, graba su segundo disco: “Razón y azar”, a la espera de que el tercero concluya a finales de enero, cuando faltan aún el trabajo de mezcla, edición y máster.

Y aunque con dificultad podría el proceso creativo y de composición de las canciones explicarse de manera racional, Ventura sabe que el ritmo es el que prima: “Como decía Raúl Garcés, ‘empezamos cantando, la humanidad empezó cantando’”. Y Lian Ventura canta, habla el lenguaje del principio de los tiempos, que es otro que el de la poesía.