Escenarios

Antes era el cuerpo en movimiento y ahora es un todo: Edgar Espinosa
Omar Arriaga Garcés Lunes 11 de Diciembre de 2017
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Morelia, Michoacán.- La danza fue considerada como la primera de las artes por el bailarín y coreógrafo Edgar Espinosa Avilés, quien señaló que fluir y permitirse el movimiento, así como expresar lo que uno siente, es ya parte de la danza, un estado del cuerpo en el que todos nos hallamos.

Entrevistado en las instalaciones de Cambio de Michoacán, el egresado del Centro de Educación Artístico (Cedart) Miguel Bernal Jiménez y del Centro de Investigación Coreográfica (Cico) de la Ciudad de México, donde hizo una especialidad en Creación Dancística, expresó que tras pasar doce años en la capital del país, de 2004 a 2016, regresó a Morelia para continuar su carrera en la danza.

Edgar Espinosa Avilés y Omar Arriaga Garcés
Edgar Espinosa Avilés y Omar Arriaga Garcés
(Foto: Cambio de Michoacán)

Luego de darse cuenta que las artes escénicas incluyen elementos de otras disciplinas y que hoy día no puede haber una danza centrada sólo en sí, Espinosa Avilés refirió que ha cambiado el punto donde sitúa el cuerpo al expresarse: “Antes era el cuerpo en movimiento y ahora es un todo; me refiero a que el cuerpo canta, habla, actúa, siente, piensa y puede meditar y hacer tantas cosas que no solamente se quedan en el movimiento”.

Por ello, expresó que su postura es vivir el cuerpo primeramente un estado de tranquilidad para entonces poder discernir y enfocar lo que las ideas quieren realizar con el cuerpo, “y no sacarlas inmediatamente, por la necesidad y la adrenalina de querer moverse por moverse, cuando a lo mejor a veces la esencia de esa idea radica en el no-movimiento, en la poesía, en una fotografía, en una acción mucho más meditativa”.

Dijo que se trata de la contemplación, un estado de quietud en el que uno puede sentarse tranquilamente a sentir, escucharse, tirarse o recostarse para lograrlo: “Si es en tu casa o en un bosque, es importante esa soledad: ese momento de vacío para sentir realmente qué es lo que tu cuerpo necesita expresar; a veces no necesita expresar nada sino escuchar”, señaló.

En ese sentido, se le preguntó qué es para él la danza, a lo que respondió que “es todo: vida, constancia, fluir y permitirse sentirse como un estado del cuerpo; todos danzamos, estamos en movimiento constante y hay una sabiduría que va más allá de la estética en escena. El simple hecho de permitirse moverse y expresar como uno siente, para mí es danza”, indicó, para después exponer que la danza es la primera de las artes, ya que de ahí parten las demás posibilidades de moverse, expresarse y sentirse, “es la base de lo que uno contiene adentro”.

Foco al Aire y Girasoles Arte Escénico



El bailarín comentó que tras dejar el Cico trabajó de 2007 a 2009 en la compañía UX Onodanza de Raúl Parrao (López), muy importante en los 80 y 90, con una gran trayectoria, donde entrenaba de 10:00 a 22:00 horas, si bien fue parte de la última generación.

“A partir de ahí salen presentaciones y trabajo con otros directores como Jaciel Neri, Leandro Kees, Gregorio Fritz, Gabriel Arteaga... Personajes de la danza contemporánea en el país. Finalmente, llego a Foco al Aire de Marcela Sánchez Mota y Octavio Zeivy, directores de la compañía, con los cuales trabajo de 2012 a la fecha”, manifestó.

Actualmente, Edgar Espinosa participa en dos piezas: “Los de ultramar” y “La audición”, que han itinerado por todo el país y en festivales internacionales de Lituania y Colombia, específicamente en el Festival Internacional de Teatro de Manizales, por lo que calificó a Foco al Aire como una compañía con mucha fuerza y peso, de gran desarrollo en el arte escénico en México, “con una visión elaborada, pensada y que rompe paradigmas de lo que es el arte escénico, se arriesga a hacer cosas con cine, mezcla lenguajes”, expresó.

Cuestionado sobre cómo es permanecer en Foco al Aire y residir en Morelia, explicó que ha sido muy interesante: “Ya no puedo ir a todas las funciones; cuando hay temporadas largas voy y me quedo ahí todo el mes o las semanas de que deban ser, cuando es fines de semana voy y vengo”.

“Por una parte es algo cansado, pero por otra me hace sentir que soy un elemento importante dentro de la compañía; por eso ellos tampoco me han soltado. Los personajes que tengo son elementales para la obra”, resaltó, después de lo cual dijo aprovechar sus viajes a la Ciudad de México para ver exposiciones y nutrirse para su trabajo dancístico.

“Foco al Aire es muy diferente, las necesidades creativas de la Ciudad de México te obligan a estar actualizado al cien; se ven tantas cosas y se comparten proyectos entre las mismas compañías que no hay más que estar en una constante investigación y exploración”, externó.

En ese sentido, mencionó que el proceso creativo al estar en la capital michoacana es más aislado, ya que el ritmo de vida no es tan apremiante, por lo que se puede trabajar una obra con base en una idea y desarrollarla con calma, lo que también es positivo porque la deja madurar: “La ventaja que veo en la Ciudad de México es que este ritmo de vida te obliga a estar activo, viendo todo, no sólo de la misma arte escénica sino de todas las artes y del contexto político y social que se vive en el país”, manifestó tras su primer año en Morelia desde 2004, donde ha encontrado más propuestas dancísticas de compañeros de Cedart y de artistas de otras generaciones, cada uno con espacios, lugares y colectivos nuevos.

Y al par que en la compañía de la Ciudad de México, Espinosa Avilés ha continuado su trabajo desde 2009 en la capital del estado con Girasoles Arte Escénico, del que dijo no es un grupo o un colectivo, sino un proyecto que trabaja con base a una idea, por lo que invita a personas de teatro, artes visuales, literatura y no sólo danza, algo que explora “Intervención meditativa”, pieza de 2017 que ha estado presentando en plazas y pequeños festivales en la cual interviene la calle.

“Es una meditación en movimiento. Consiste en un encuentro, un hallazgo entre cuerpos; se concentran en una forma circular, con una dinámica que tiene que ver con unas meditaciones de Osho que activan la energía y el cuerpo.

“La idea es expandir esa energía que se produce en el centro con los cuerpos hacia el exterior; involucramos música con instrumentos de didgeridoo. Esto genera más resonancia, una vibración que se expande desde los cuerpos que están en el centro hacia el exterior”, expuso Edgar Espinosa, quien invitó a la gente a que siga contemplando su cuerpo.