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El parque nacional Barranca del Cupatitzio, siempre en el ojo del conflicto
Grecia Ponce Jueves 9 de Noviembre de 2017
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Uruapan, Michoacán.- De acuerdo a la leyenda que manera bucólica intenta explicar que el manantial Rodilla del Diablo, de donde brota el río Cupatitzio se azolvó y se tuvo que realizar una limpieza para recuperar el afluente, el demonio lo taponeo y con oraciones lo expulsaron; pero el relato de corte infantil pareciera indicar la realidad del parque nacional Barranca del Cupatitzio, antes llamado licenciado Eduardo Ruíz, lugar que siempre ha estado en el ojo del conflicto.

El tener el control y manejar las finanzas del parque ha sido una sucesión de actos de confrontación de fuerzas, de deponer patronatos y formar otros, de acusaciones del robo de sus recursos y de la llegada de nuevos salvadores que ahora sí velarán por el bienestar del lugar que es emblema de la ciudad.

El parque nacional Barranca del Cupatitzio
El parque nacional Barranca del Cupatitzio
(Foto: Grecia Ponce)

Todos dicen amar al parque y todos afirman querer defenderlo de los sucesivos demonios que se asientan en el lugar y a los cuales periódicamente se ha ido expulsando, como lo demuestra su historia.

El espacio fue declarado Parque Nacional en 1938 por un decreto presidencial del general Lázaro Cárdenas, para disfrute del pueblo. Se le llamó Licenciado Eduardo Ruíz en honor de que el parque ante era la Quinta Ruíz y luego fue administrado por la Comisión del Balsas

Desde por 1979, la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) transfirió la administración al municipio de Uruapan bajo la figura de un patronato. Hasta 1996, un grupo de notables administraba a su arbitrio el parque y construyó el cargadero de pipas para vender agua y la granja de trucha. Pocas veces rendían cuentas y cuando Mary Dóddoli llegó a la Presidencia Municipal, disolvió el patronato y formó otro más a modo.

También en ese año un decreto presidencial ratificó la administración mediante un patronato, lo cual se publicó en el Diario Oficial de la Federación, donde se hizo oficial que se desincorporan del régimen de dominio público de la Federación la fracción del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio que había sido invadida en la década de 1960 y que formaban las colonias 28 de Octubre y Juan de Ayala. Entonces el Ayuntamiento asumió la administración de lo que desde antes se denominaba como la caja chica del gobierno municipal.

En 1999 se instaló un patronato integrado por representantes de 32 organismos civiles y en el 2000 se creó la Conanp, que desde esa fecha ha querido, ayudada por algunas autoridades locales, asumir el control del lugar, pero se firmó un convenio con el Ayuntamiento, quien siguió a cargo de la administración.

La devastación del parque a consecuencia de incendios, caza, la instalación inmemorial de comerciantes, el saqueo de sus recursos, generó la necesidad de pedirle auxilio a la Conanp, por lo cual en el 2000 se firmó un convenio entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales por conducto de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y la asociación civil denominada Patronato del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio AC, “con el objeto de transferir a esta última la administración del Área Natural Protegida, con la categoría de Parque Nacional denominado Barranca del Cupatitzio, así como para llevar a cabo diversas acciones que apoyen la restauración, conservación, desarrollo y vigilancia del mismo”.

El 30 de agosto del 2006, cuando tomó posesión el patronato que encabezó Salvador Aguirre Paleo, se dio a conocer que se detectaron inconsistencias financieras por 44 mil pesos.

En entrevista Aguirre Paleo señaló en esas fechas que el 80 por cierto de las irregularidades corresponden a gastos por comprobar y el 20 por ciento restantes a préstamos personales, que se hicieron algunas personas que trabajan en el parque o egresos por comprobar por parte del comité de incendios.

Dos meses después en asamblea del patronato, se nombró a Eduardo Ramírez Alvarado director del parque, luego de la renuncia del director anterior, José Luis Mora Guerrero, uno de los tres administradores que tuvo el parque durante la primera gestión de Mary Dóddoli, quien por cierto se lanzó a la fama tomando como bandera un movimiento de defensa del parque en 1992, cuando se afirmó que se quería entubar el manantial La Yerbabuena.

En octubre del 2006, los empleados amenazaron con ir a la huelga, esto a mes y medio de distancia de que se renovase el convenio para su manejo, entre el patronato que administraba el lugar y el Gobierno Federal.

En noviembre de ese año se despidió a 12 trabajadores, lo que abrió la puerta para que el movimiento Antorcha Campesina metiera la mano al parque, al crearse un sindicato adherido al Sindicato Antorchista de Trabajadores Agrícolas y Forestales Emiliano Zapata. 10 de los trabajadores fueron reinstalados, pero de todas maneras al parque le costó más de 100 mil pesos en indemnizaciones el despido que ahora se le achaca al patronato.

A Salvador Aguirre Paleo, le sucedió Jorge Ciprés Murguía en la presidencia del patronato del parque y cuando el ex presidente municipal, Antonio Rodríguez González, arribó a la alcaldía comenzó la guerra contra Ciprés Murguía y el resto del patronato, lo que se tradujo en la disolución posterior del mismo y el despido de Eduardo Ramírez, quien hace más de dos años ganó la demanda laboral, cuyo laudo intentó hacerse efectivo el pasado miércoles.

Antonio Rodríguez González le entregó el parque a la Conanp; se nombró a una directora que fue repudiada por sus acciones, Gloria Tavera, y a un subdirector, Rafael Soriano, actual director del área de montaña, quien fue acusado durante años de estar realizando diversos aprovechamientos sin rendir cuentas.

Se formó entonces una llamada comisión de transición que se eternizó en el cargo, hasta que durante el periodo del ex presidente municipal, Aldo Macías, en enero del 2013, se designó a Heliodoro Cuirís, presidente del patronato.

Esa fundación corrió el mismo destino que las anteriores y fue disuelto el 8 de noviembre del 2014, cuando se firmó un supuesto convenio de municipalización del parque, que luego se supo nunca se protocolizó.

Ya durante la actual administración municipal que encabeza, Víctor Manuel Manríquez González, el martes 25 de octubre, del 2016, con la asistencia de porristas, se firmó el convenio de administración del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, entre el Ayuntamiento y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Con la firma se convino que Conanp recibirá el importe de la taquilla del parque, la principal fuente de ingresos del lugar y que además el Ayuntamiento tendrá que pagarle derechos y hacerse cargo de los gastos de nómina, operación y mantenimiento de las 452 hectáreas del área de montaña y de las 19 de la zona de río.

El pasado miércoles, tras 2 años ocho meses de que ganó una demanda laboral, personal de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Estado, se presentó al parque para demandar casi dos millones de pesos por concepto de indemnización para Eduardo Ramírez, quien ganó una querella por el despido injustificado que las autoridades labores indican fue víctima en el 2011.