Escenarios

Documental `Juchari Juata´, la batalla por la defensa de los bosques en Pichataro
Omar Arriaga Garcés Miércoles 13 de Septiembre de 2017
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Morelia, Michoacán.- Una lucha para administrar sus propios recursos fue la que San Francisco Pichataro decidió entablar legalmente el 7 de junio de 2015, para después acudir en septiembre de ese año ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) con sede en Toluca, que dio la razón al pueblo frente a la alcaldía de Tingambato.

Aunque el documental Juchari Juata (“Nuestro bosque”, 2017), producido y dirigido por el Colectivo Eratsikua, no trata precisamente de ese capítulo en particular, sino de la batalla constante que mantiene la comunidad por buscar un equilibrio al hacer uso de la madera de los árboles, el antecedente resulta fundamental, ya que es en esa coyuntura en la que Pichataro busca organizarse para defender sus bosques.

Juchari Juata -exhibido en la clausura del XIII Festival de Cine y Video Indígena 2017- muestra a quienes están en contra de la tala de los bosques
Juchari Juata -exhibido en la clausura del XIII Festival de Cine y Video Indígena 2017- muestra a quienes están en contra de la tala de los bosques
(Foto: Omar Arriaga Garcés)



Sin embargo, la realidad no es blanca o negra y, en esta región del planeta donde nos tocó vivir, una ficción que tratara de seguir las realidades que experimentamos sería inverosímil: pocos creerían en ellas. Así es lo mostrado en el documental del Colectivo Eratsikua, fenómeno poliédrico, de varias aristas y con profundidades diversas, que se niega a encasillarse en esas cómodas categorías occidentales del bien o el mal, de lo correcto o lo incorrecto. Un documental indispensable, que hay que ver.

-Perspectivas diversas sobre el bosque


Conformado por más de una docena de testimonios, Juchari Juata -exhibido en la clausura del XIII Festival de Cine y Video Indígena 2017- muestra a quienes están en contra de la tala de los bosques y que por ello afirman: “No tumben encinos por el agua, si los tumban se seca el agua y también el bosque… El agua la ocupamos pa' la vida. Anteriormente había mucho pino, todo fue cortado por los talamontes”.

Hay también quienes mantienen una posición similar, si bien con la consciencia de que es imposible no utilizar la madera, pues se trata de la principal actividad económica en el pueblo: “Es el sostén de la comunidad el bosque: por la leña, la resina; mucha gente vive del bosque, pero todo moderado”.

Y entre las palabras de quienes señalan que la madera de los árboles ayuda a los habitantes en el uso doméstico, para revenderla y elaborar muebles, y entre las de quienes comentan que “son los pulmones que dan oxígeno a la comunidad”, el espectador se ve llevado por los seis jóvenes de la Licenciatura en Lengua y Comunicación Intercultural de la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán (UIIM) que realizaron el documental a un enfrentamiento entre los talamontes y elementos de la Policía Michoacán.

Alguien alerta de que los talamontes “clandestinos” trabajan en ese momento en el bosque y los policías se desplazan hasta allá, en su camioneta; unos vecinos aparecen a cuadro e indican el lugar donde los otros se hallan. Se escuchan disparos, la cámara se desplaza torpemente en dicha secuencia y, de pronto, el jaleo y los ruidos cesan.

Lo siguiente son dos talamontes sorprendidos ante las armas de los uniformados, a uno de los que incluso amenazan con una motosierra. “Apaga la moto”, se escucha expresa un elemento policial a un muchacho de escasos 23 años, quien finalmente obedece y es subido en la parte trasera del vehículo, entre el regocijo de los habitantes de la localidad.

Un talamontes da su punto de vista: no hay otros recursos más que la madera y se debe trabajar en eso para tener el sustento diario. Un poblador da el suyo: saldrá libre y la policía volverá a agarrarlo, pero sólo para dejarlo libre otra vez. La cámara se sitúa ahora en un aserradero. “Se roban la madera y todos sabemos quiénes son”, dice alguien más. Otro testimonio señala que hay que reforestar y cuidar el bosque, porque “sí se puede, pero nomás que no queremos”.

En la Casa Comunal, una mujer expresa: “Aún no nos dan la importancia de que una mujer puede y a lo mejor hasta puede mejorar el trabajo”, mientras de fondo se escucha la célebre "Arriba Pichataro", que no puede faltar en ninguna fiesta. “Tumban a escondidas pero la policía no se da abasto”, comenta otra voz.

Y una más, de un hombre que da en el clavo del problema y acerca las posturas, al parecer antitéticas: “Poco apoya el gobierno y es difícil pelear contra el clandestinaje. Yo también soy parte, pero tenemos que comer de algún lado. Como 80 personas viven de este taller”.

-Palo del panal


La crítica más importante dentro del documental mismo, sin embargo, no viene de aquellos que comentan que el bosque es el pulmón de la localidad o que se acabará el agua si los árboles continúan su caída, la crítica principal se da hacia el desenlace del trabajo, si bien los panaleros ya habían aparecido en un momento previo de la cinta, con lo que se mostraba que también los panales de las abejas se obtenían de las copas y del follaje.

Pero el panal se emplea en una actividad igual de importante que la fabricación de muebles o la venta de resina o madera: se usa en la festividad del Corpus Christi, cuando el tronco de un árbol se lleva a la plaza principal y, en un hoyo cavado anteriormente, se lo levanta como una especie de mástil por el que un panalero subirá a la punta para después arrojar el panal hacia la multitud. Es el denominado “palo del panal”.

Una de las lecturas que como espectador puede hacerse es que hay una severa postura ante la situación, pues más allá de que se viva del bosque si la madera termina no habrá panales, y si no hay panales Dios o la naturaleza podrían ya no acceder a dar más
Una de las lecturas que como espectador puede hacerse es que hay una severa postura ante la situación, pues más allá de que se viva del bosque si la madera termina no habrá panales, y si no hay panales Dios o la naturaleza podrían ya no acceder a dar más
(Foto: Omar Arriaga Garcés)



“Lo bajan los panaleros como una forma de agradecimiento”, refirió uno de los seis integrantes del Colectivo Eratsikua, Juan Manuel Ávalos, por lo que el bosque adquiere una dimensión no sólo económica, sino social y religiosa: “¿Qué significa el bosque como parte de sus tradiciones?”.

“Es dar gracias a la naturaleza o a Dios que nos siga dando recursos. Dar gracias a lo que tenemos todavía”, responde una voz en el documental. Y Juan Manuel Ávalos diría: “Están talando el bosque pero a final de cuentas es una comunidad artesanal, independientemente de que seamos parte de una comunidad indígena, ¿qué hacer con esa problemática?”.

Una de las lecturas que como espectador puede hacerse es que hay una severa postura ante la situación, pues más allá de que se viva del bosque si la madera termina no habrá panales, y si no hay panales Dios o la naturaleza podrían ya no acceder a dar más recursos. ¿Qué hacer? El propio documental parece dar la respuesta.

Desde mayo de 2016 el TEPJF decidió otorgar la administración de sus propios recursos a San Francisco Pichataro, por lo que el Ayuntamiento de Tingambato está obligado desde entonces a entregarle la parte proporcional del presupuesto que se le destinaba e, igualmente, tampoco hay jefe de tenencia, sino un Consejo Comunal integrado por nueve miembros, un representante de cada uno de los siete barrios que conforman la población y dos mujeres.

Tocará a cada uno de ellos y a sus barrios definir qué hacer con un problema que aqueja desde hace años a Pichataro, donde según la visión mostrada por “Nuestro bosque”, algunos no quieren que la tala continúe, otros tampoco pero se ven compelidos a hacerlo para comer, unos más arrestan a quienes cortan de manera ilegal los árboles, pero ellos mismos -u otros de rango similar- los dejan salir libres, porque a final de cuentas la mayoría de los habitantes parece estar involucrada en ese ir y venir a través de los bosques, que constituye la propia economía de la comunidad, economía social y sagrada.