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Ingratitud y olvido para don Salvador Bernal el benefactor de Uruapan
Grecia Ponce Lunes 10 de Julio de 2017
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Uruapan, Michoacán.- La ingratitud y el olvido resultaron ser el epitafio de don Salvador Bernal Munguía, conocido como el benefactor de Uruapan, quien donó a esta ciudad, 23 hectáreas en una zona de alta plusvalía para que fuesen destinadas a cultivar un bosque y crear un centro de estudios ambientales, pero también donó dos inmuebles en el centro de la ciudad, para que se instalasen ahí sendos centros culturales, inmuebles que están abandonados y derrumbándose.

Pero lo peor es que acaba de trascender en esta ciudad, que don Salvador Bernal murió hace casi medio año y este hecho se ignoraba, como se ignoró que hace cuatro años, este hombre sonriente de barba blanca, tuvo un accidente doméstico y estuvo gravemente enfermo.

Al señor Bernal, como se le conocía en esta ciudad, le gustaba usar una chamarra de piel color negro, coleccionar libros y revistas y citar a Pito Pérez.

Don Salvador Bernal Díaz
Don Salvador Bernal Díaz
(Foto: Grecia Ponce)

Donó los terrenos separados por la carretera Uruapan-Paracho, los cuales bien pudo haber vendido a muy buen precio para sostener sus últimos días, para motivar a otros propietarios de la ciudad a fin de que aportasen terrenos para crear una reserva forestal, como él mismo se lo llegó a decir a esta corresponsal en múltiples ocasiones.

Sin embargo sus ojos jamás llegaron a ver esa muestra de generosidad, cuyo ejemplo él mismo puso; ni tampoco logró que sus propiedades fuesen aprovechadas en proyectos culturales para los jóvenes y niños de Uruapan.

Don Salvador cedió desde el 2003, 17 hectáreas que ahora se conocen como el parque Bernal, un lugar no totalmente aprovechado, situado en un área que diversas empresas han aprovechado para hacer negocio, en donde la población sembró pinos que ahora miden más de 2 metros de altura.

Donó otras 6 hectáreas, pero más tardó en hacerlo, que en que esta superficie fuera invadida por comuneros de San Lorenzo, quienes alegan que esos terrenos son suyos.

En el 2003, Don Salvador se encontraba en la ciudad de México, atravesando no sólo una difícil situación económica, sino mal de salud. Tuvo un accidente doméstico, se quemó con agua hirviendo al caerse y pasó por una pésima racha.

A fines del 2011, el ex presidente municipal, Antonio González pretendió dar al traste con el proyecto ecológico del parque Bernal y planeaba utilizar esos terrenos para construir la Universidad Politécnica.

Su herencia

Bajo la sombra de un encino en una de las dos secciones del parque Bernal, reposan las cenizas de Don Salvador Bernal Díaz, padre de quien en Uruapan era conocido como el señor Bernal, quien recordó que él mismo las colocó ahí.

Una vez le dijo a esta corresponsal: “Yo también quiero que al morir mis cenizas allá queden, para estar viendo esto que es hermoso y ya está reforestado. El pueblo de Uruapan respondió llenándolo de pinos”.

También reveló que él legó sus propiedades al pueblo de Uruapan para dar un ejemplo que creyó seguirían otros empresarios.

De barba y cabellos blancos, siempre con su acostumbrada chamarra de piel el señor Bernal citó a José Rubén Romero, al finalizar la charla, para ilustrar su desilusión. “Decía Pito Pérez: Libertad, igualdad y fraternidad, qué falsa más ridícula. A la libertad la asesinan todos los que ejercen un mando; la igualdad la destruyen con el dinero y la fraternidad muere a manos de nuestro despiadado egoísmo”.