Sociedad

Investigadora estadounidense acompañará a la Monarca en su regreso al norte del continente
>El trayecto lo hará en bicicleta
Ricardo Rojas Rodríguez Miércoles 8 de Febrero de 2017
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Zitácuaro, Michoacán.- Sara Dykman, investigadora estadounidense, regresará a su país junto con la mariposas monarca, a la cual acompañará en su recorrido hasta el norte de la Unión Americana y el sur de Canadá. La única diferencia es que ella lo hará en bicicleta de montaña.

Sara Dykman, investigadora estadounidense
Sara Dykman, investigadora estadounidense
(Foto: Ricardo Rojas Rodríguez)

Dykman, quien ahora contribuye de forma voluntaria en el mariposario Papalotzin, en donde se crían monarcas con fines de concienciación para su cuidado, se prepara para el recorrido que iniciará en marzo, cuando la mariposa inicie el viaje al norte.

¿Por qué?, se le pregunta. Dice que está preocupada por la posibilidad de que la ruta de la monarca desaparezca, por la falta de cuidado y conciencia sobre la importancia del lepidóptero.

Así que tiene planeado visitar ciudades y pueblos, así como a los hombres y mujeres del campo. Dice que va a hablar con la gente sobre la mariposa, sobre su ciudadano y tratar de hacer conciencia. En el camino, señala que ya tiene citas con instituciones educativas, autoridades y asociaciones ecologistas.

El viaje será de cuando menos 4 mil kilómetros. Tiene planeado cruzar el medio oeste de Estados Unidos, por la ruta monarca, y llegar con ellas a Toronto y Montreal, Canadá. Luego viajará a Nueva York, a sostener más reuniones con grupos ecologistas.

Después, en septiembre regresará junto con las mariposas, desde Canadá, nuevamente a Michoacán, a los santuarios. Sara afirma que ya tiene experiencia en viajes en solitario en bicicleta. Realizó un recorrido desde Bolivia a Estados Unidos y también visitó todos los estados de su país, con excepción de Hawái.

¿Quién paga todo esto? Ella misma. Dice que la mitad del año trabaja en el estudio de las ranas y labora en las montañas, en donde no gasta nada y ahorra su dinero. Ahora, comenta que dormirá en el campo y sólo gastará para las comidas.

Además, comenta que hace esto porque le gusta. Quisiera hablar con muchos niños y trabajar con ellos; además de compartir las experiencias que ha tenido en Zitácuaro, en donde ha colaborado con Moisés Acosta en el mariposario.

Sara Dykman indica que ha aprendido mucho sobre las mariposas y se siente muy satisfecha con el trabajo que se realiza en esta ciudad. No obstante, dijo que falta mucha conciencia. En México se tienen que cuidar los bosques y en Estados Unidos y Canadá sembrar plantas de algodoncillo, para que el lepidóptero se alimente y sobre viva.

La mariposa, afirma, es un símbolo de Norteamérica. Para ella no existen las fronteras, como tampoco deben de existir para quienes vivimos en esta región. Ellas han demostrado que podemos trabajar juntos, para un objetivo común.