Especiales

100 AÑOS DE LA CONSTITUCIÓN
La Constitución hoy, escudo libertades ciudadanas
Antonio Tenorio Adame Martes 7 de Febrero de 2017
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La conmemoración oficial del Centenario de la Constitución celebrada este 5 de febrero, en el Teatro de la República, en la ciudad de Querétaro, fue un acto donde privó la solemnidad y faltó la reivindicación del compromiso histórico con el legado de los constituyentes de 1917. El evento fue sellado con una exaltación militar en lugar de evocar a la ciudadanía.

Los discursos se mantuvieron en línea de flotación con bajo nivel argumentativo, en cambio predominó la retórica superficial en torno a reafirmar el presidencialismo, su corolario fue demandar la unidad de la nación en torno al presidente. La Constitución como arma de cohesión nacional fue relegada.
El presidente resaltó que el país atraviesa momentos difíciles y pidió dejar atrás las diferencias para trabajar juntos como en 1917, “la nación está a prueba” dijo, ante desafíos del exterior y retos del interior, para defender el futuro se llama a la unidad en lo esencial como nación en busca de soluciones a las exigencias de nuestro tiempo”. Los constituyentes son ejemplo de superación de diferencias. Se requiere unidad en torno a la soberanía, libertad, justicia, democracia e igualdad. La soberanía para que sean los mexicanos los que forjen su propio destino.

Los discursos se sucedieron con distintita intensidad emocional y ajustados al relativismo histórico del sexenio e incluso con errores historiográficos, todos los oradores exaltaron el sistema político en curso, con énfasis especial puesto en las reformas de último cuño, las estructurales de energía, cuando hoy son rechazadas por el gasolinazo; reafirmaron válidas las 699 reformas que mutaron la Constitución de un proyecto de nación soberana a una incrustada y sometida a la globalización expuesta inerme a las turbulencias del utilitarismo de mercado. En un esfuerzo por sobresalir del común, el presidente de la Conago, Graco Ramírez, lanzó la propuesta de adecuar cambios cosméticos al diseño político para mejorar la eficiencia de la flagelada democracia que aún subsiste
El presidente de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños, ante el amago del exterior, pidió unidad con el jefe del Estado mexicano para que tome decisiones responsables que defiendan la dignidad y soberanía del país.

Por parte del Senado, su presidente, Pablo Escudero, refirió que la unidad nacional nos hace más fuertes a los mexicanos. La Constitución mexicana de 2017, estimó el senador del Verde, refleja la dinámica de una sociedad por avanzar , modernizar y proyectar su futuro.

Conmemoración oficial del Centenario de la Constitución celebrada este 5 de febrero, en el Teatro de la República
Conmemoración oficial del Centenario de la Constitución celebrada este 5 de febrero, en el Teatro de la República
(Foto: Especial)

El pensamiento del presidente



El ejercicio retórico sólo alcanzó a cubrir el aspecto cívico de la ceremonia, sin refrendar el pensamiento político de la nación y el ciudadano que caracterizó a los versátiles constituyentes del Congreso extraordinario convocado para reformar la Constitución de 1856. El presidente de la Republica, Enrique Peña Nieto, convirtió el acto solemne en una actividad oficial administrativa, al final fuera ya de su pronunciamiento oficial desvió la evocación del pasado para reinstalarse en el presente y reafirmar lo que es su vocación preferente: la historia de la milicia, al destacar la museografía itinerante de las constituciones que tuvo a bien de difundir la Secretaría de la Defensa Nacional por toda la República.

Enseguida el presidente Peña pronunció un encendido elogio a la Fuerzas Armadas ante la presencia del secretario del ramo, general Salvador Cienfuegos, para exaltar sus labores en favor de la patria, cuidar que no se demerite la institución al cubrir funciones fuera del marco constitucional, se admite su función política, no la necesidad recurrente de fundir lo civil con lo militar, y menos sobreponer el rigor de la disciplina a las libertades civiles, arriesgándose al extremo de contradecir el sentido histórico de los constituyentes.

El pensamiento de los constituyentes, rechazo al militarismo



El espíritu que privó en la última sesión de clausura del Congreso de 1917 se rescata en el reconocimiento que emite el diputado por el Distrito Federal, originario de Tlaxcala, Ursayn Ugarte, al expresar la congruencia y continuidad entre el origen de la lucha armada para restablecer la legalidad recogida en el Plan de Guadalupe, y el logro alcanzado con la Constitución que recuperaba ese orden basado en la obediencia de la ley. El diputado Ugarte ofrecía a la vez que la firma de los diputados se estampara en la Constitución con la misma pluma estilográfica de oro que se utilizara al firmar el Plan de Guadalupe.

Es preciso subrayar que no fue la usurpación de la presidencia de la República la que dio origen al proceso reivindicador constitucional roto por el golpe militar. No fue el crimen del presidente Madero y el asalto al Palacio Nacional de Victoriano Huerta con la falsa bandera de restablecer el orden social con bayonetas la que inspiró la elaboración de un código fundamental. Sino fue la convocatoria de Venustiano Carranza que respondió un grupo de ciudadanos a revertir la ruptura del orden constitucional, fue con el Plan de Guadalupe con el que se forjó un nuevo ejército formado originariamente por civiles y ganada la batalla se dieron la tarea de erigir un nuevo constituyente.

A la valoración histórica manifestada en tribuna del Congreso por el diputado Ugarte respondió el diputado por Michoacán, Francisco J. Múgica, quien rescató un breve relato de los orígenes ciudadanos para someter a un ejército que traicionó sus obligaciones de servir y proteger a la población. Una oración vibrante y lúcida que estalló entre aplausos el compromiso de defender la Constitución que en ese instante se aprobara, con el riesgo de ofrecer la vida si fuera necesario, no sin insistir en la necesidad de situar al cuerpo armado nacional en funciones asignadas por la Constitución para que la vida civil no se volviera a comprometer, el Ejercito sería guardián de las libertades civiles. Ahí reside una de las máximas reservas del legislador michoacano para evitar el militarismo ahogara la libertad civil. Sin embargo, el presidente Peña Nieto invirtió los términos de la ecuación, la ceremonia de los 100 años de la Constitución en Querétaro sirvió de marco para adornar a la Fuerzas Armadas, ¿debilidad o fuerza?, queda bajo el misterio de un futuro incierto y difícil de descifrar.

Fue la convocatoria de Venustiano Carranza que respondió un grupo de ciudadanos a revertir la ruptura del orden constitucional, fue con el Plan de Guadalupe con el que se forjó un nuevo ejército formado originariamente por civiles y ganada la batalla
Fue la convocatoria de Venustiano Carranza que respondió un grupo de ciudadanos a revertir la ruptura del orden constitucional, fue con el Plan de Guadalupe con el que se forjó un nuevo ejército formado originariamente por civiles y ganada la batalla
(Foto: Especial)


De la soberanía al acoso de la nación



Durante los años de 1982 a 2013, la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos sufrió adecuaciones para incorporarla a la Unión Americana, se puso en sus manos el destino nacional; en consecuencia, se desvirtuaron los principios fundamentales al cambiar el sentido de la Carta Magna al afectar negativamente al poder constituyente originario de la Constitución Social de 1917.

Se remató el patrimonio nacional y se desvaneció la figura de la nación, usurpando su sitio la supra nación, una desviación difusa de convenios y tratados internacionales con la supuesta intención de formar una comunidad planetaria donde se privilegia al mercado.

El Centenario de la Constitución obliga a explicar lo ocurrido con su aplicación, no sólo observar las más de 699 modificaciones que sufriera su texto original, cuyo articulado sólo 22 preceptos no fueron cambiados, o sea el 16 por ciento se conserva como fue aprobado. Uno de los artículos más alterados fue el 73, referente a facultades del Congreso, así, mientras el Poder Legislativo se achicaba, en proporción geometría crecía el Poder Ejecutivo, es decir que sirvió para forjar un presidencialismo siempre actual, revalorizado cada vez más pudiente.

En consecuencia, el “hiperreformismo” se desenvuelve en un círculo vicioso que oscila entre el mercado hasta el presidencialismo cesarista en sus diversas fases, militar autoritario con 79 reformas, el burócrata autoritario con 126, o el globalizador autoritario 486; de la primera etapa se percibe un afán de innovación institucional, con la radicalización de las reformas sociales, agraria, educativa, y la Expropiación Petrolera de Lázaro Cárdenas, luego a partir de Alemán los cambios se orientan a atemperar y agotar las demandas sociales condescendiendo ante la represión de la Guerra Fría cuyas consecuencias se dejaron sentir en el movimiento del 68 y obligando a la apertura electoral con el inicio del pluripartidismo no sin señalar también el desplazamiento del mercado global con la apertura de deuda externa cuyo inicio paulatino cobra intensidad en el régimen de Miguel de la Madrid para llegar a su culminación con el TLC promovido por Salinas de Gortari y perfeccionado por Peña Nieto con la desintegración de Pemex que pasó a manos privadas a la vez que anuló los derechos de la nación sobre el dominio primigenio y a la propiedad originaria de los recursos y los energéticos establecidos en el artículo 27.

El interés nacional comienza por definirse desde la concepción de la nacionalidad, cuya valoración el presidencialismo no supo apreciar debidamente, más bien se utilizó para camuflar el fracaso de no arraigar a la población en su propia patria otorgando una fuente segura y suficiente de trabajo. La responsabilidad oficial se tradujo en el beneficio de emigrar al extranjero y descargar la solución de los problemas propios en las ventajas relativas que se ofrecía fuera de las fronteras, se pensó, así, que los Estados Unidos nos iban a sacar de la pobreza. ¿Cuál es la estimación de la nacionalidad mexicana frente a la de Estados Unidos?, ¿cómo es valorada por los migrantes?, como un buen recuerdo o un pesado obstáculo. Para comenzar nadie habla de nacionalidad, ¡que desolación!

La responsabilidad presidencial



La sociedad percibe que el presidente no ha defendido el decoro de la nación, no tiene la adecuada capacidad de respuesta para condenar que la dignidad nacional sea agredida sin motivo alguno.
Su afán de obsequios es desmedido, con la entrega de los energéticos fue similar a Moctezuma, Peña realizó un ajuste global sin que los corporativos acreedores lo demandaran directamente, su voluntad obsequiosa excede la responsabilidad de cuidar y proteger el patrimonio de México.

Las 147 reformas de Peña Nieto representan la tercera parte de las reformas globalizadoras, entregaron el patrimonio nacional de energéticos como manifestación suprema de corrupción, un alud de reformas constitucionales que nunca durante su campaña presidencial manifestó que haría como gobierno. Una reforma inaplazable consiste en modificar el artículo 108 constitucional y establecer la responsabilidad política, política y administrativa al presidente.

Para destruir el maleficio del presidencialismo es necesario que al presidente se le revoque el mandato de iniciativa legislativa ante las cámaras; por otra parte, que a los partidos se les obligue incluir en su plataforma de gobierno las reformas a la Constitución, mismas que deben ser vinculatorias para que sólo aquellas sancionadas por el sufragio en elecciones federales sean sometidas a la soberanía de la representación nacional.

La firma de convenios por el presidente no es suficiente para garantizar la plena vigencia del interés nacional, un estudio histórico de los tratados internacionales del doctor Juan José Mateos confiere cómo éste ha sido burlado por los propios firmantes, como ocurrió en el de Guadalupe Hidalgo con el presidente Manuel de la Peña y Peña, o los Tratados de Bucareli por Álvaro Obregón, y más recientemente los suscritos por Salinas, Fox, Calderón y Peña Nieto, donde ya bien se entrega al exterior el patrimonio de los mexicanos o se favorece la seguridad de fronteras, de migración de los Estados Un idos.

Ahora los convenios internacionales aceptados por el presidente deben ser sujetos de ratificación por medio del plebiscito sin mediación ni sustitución alguna cuando se trate de un asunto de soberanía donde solo el soberano, el pueblo, debe decidir si cede o sustituye o intercambia su soberanía.

Es un planteamiento válido a fin de modificar el artículo 135 y se acepte la formación de un Congreso constituyente, como un remplazo al sistema del llamado constituyente permanente, sin embargo, se percibe como un método complejo y poco accesible a los hábitos políticos, además es una decisión de segunda vuelta porque primero se debe ganar una mayoría en el Congreso.

Ante la inminente disyuntiva que representa la elección de 2018 para cambio de poderes, se hace imprescindible llamar la atención sobre la participación en la elección del Ejecutivo y el Legislativo; sin embargo, por la carga histórica del presidencialismo la visión se deforma, se olvida que la elección de legisladores es alterna, y en ella hay que depositar también el esfuerzo y promover un consenso que permita garantizar una mayoría legislativa para garantizar la representación soberana y la calidad del debate que impida los robos al patrimonio nacional y los abusos del poder de toda índole desde Los Pinos.

Es necesario derrotar, como primera prueba de consistencia, la iniciativa del presidente que atenta contra el Congreso al proponer su reducción como modo de ganar una mayoría en el control legislativo; es una injerencia cínica y alevosa contra otro poder, como enseña la historia cuando Agustín de Iturbide no logró controlar al Congreso, entonces pidió su reducción y luego su clausura con la fuerza militar, la farsa terminó cuando se le expatrió.

Acciones en favor de la soberanía



Conviene formular una plataforma legislativa de unidad de izquierda, un consenso parlamentario, para promover el compromiso de los mejores candidatos que bajo el esquema de libre albedrio y voto de conciencia acepten sus consideraciones como mandatos de suprema nación.

El consenso parlamentario de oposición se promoverá bajo el diseño del patriotismo constitucional mexicano.

El patriotismo constitucional es un concepto ideológico formulado por Jürgen Habermas como respuesta a la necesidad de dotar de un contenido democrático a la identidad alemana en su reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial, tras haber quedado `contaminada´ por el nacionalismo extremista del nazismo.
Según esta teoría, el concepto de ciudadanía descansa en un sentido de valores culturales compartidos más que en una historia u origen étnico común. En Europa los supuestos del patriotismo constitucional mexicano se convirtieron en una parte central de las teorías del postnacionalismo, también, desde otra perspectiva, fue capaz de influir en el desarrollo de la formación de la Unión Europea.

La nación se encuentra en vías de su transformación con nuevos horizontes de fortalecer su unión, igualdad y justicia.

El patriotismo y la libertad son inseparables. El patriotismo del que hablamos no se refiere, en consecuencia, a un determinado texto constitucional en su literalidad, sino a los valores y principios democráticos que contiene al otorgar condición universal de en ciudadanos. Dentro de ese entorno la patria une el anhelo moral de los mexicanos.

La semilla de Morelos



La génesis del patriotismo constitucional mexicano debe ubicarse en la promulgación del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, o también llamado Constitución de Apatzingán, como lo revelan los testimonios documentales que le precedieron y le dieron sustento.

La primera Constitución mexicana fue resultado de los trabajos legislativos del Congreso de Chilpancingo, cuyas sesiones iniciaron el 13 de septiembre de 1813, durante su instalación se dio lectura a los Sentimientos de la Nación escritos por el Siervo de la Nación, José María Morelos.

El Congreso se desempeñó en el curso de asambleas itinerantes, dado que se encontraba bajo el asedio del fuego enemigo del Ejército de la Corona española. No obstante las adversidades, el Congreso de Anáhuac logró elaborar y jurar el Decreto Constitucional para la América Mexicana el 22 de octubre de 1814. Posteriormente mantuvo sus labores cada vez con el enemigo más cerca por lo que cambió continuamente de sede hasta que el 15 de diciembre, ya fusilado Morelos, fue disuelto por los mismos insurgentes al mando de Manuel Mier y Terán, el 15 de diciembre de 1815.

El patriotismo constitucional se plantea en la vertiente doble del desarrollo de los sentimientos manifiestos de amor a la patria, que corren a la par con el proceso formación institucional en torno a una idea de organización política expresada como proyecto de futuro social a la par de compromiso jurídico de otorgar su consentimiento legitimo para su cumplimiento y obtener el reconocimiento de la libertad soberana de la nación.

La primera Constitución mexicana fue resultado de los trabajos legislativos del Congreso de Chilpancingo, cuyas sesiones iniciaron el 13 de septiembre de 1813, durante su instalación se dio lectura a los Sentimientos de la Nación
La primera Constitución mexicana fue resultado de los trabajos legislativos del Congreso de Chilpancingo, cuyas sesiones iniciaron el 13 de septiembre de 1813, durante su instalación se dio lectura a los Sentimientos de la Nación
(Foto: Especial)


Sobre el patriotismo constitucional



El patriotismo constitucional es un concepto ideológico formulado por Jürgen Habermas como respuesta a la necesidad de dotar de un contenido democrático a la identidad alemana en su reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial, tras haber quedado "contaminada" por el nacionalismo extremista del nazismo. Según esta teoría, el concepto de ciudadanía descansa en un sentido de valores culturales compartidos más que en una historia u origen étnico común.
En Europa los supuestos del PCM se convirtieron en una parte central de las teorías del postnacionalismo, también, desde otra perspectiva, ha influido en el desarrollo de la formación de la Unión Europea.

En España la divulgación del término PCM ha permitido su utilización desde muy distintos puntos de vista, originariamente desde la izquierda, y luego desde la derecha. Particularmente se ha utilizado para reivindicar la identidad unitaria española frente a los nacionalismos periféricos.

En el núcleo del debate subyace el remordimiento del nazi fascismo con sus variantes en el franquismo, el conflicto principal es el rechazo al nacionalismo excluyente de la preguerra, como un antecedente, por otra parte, el viejo continente experimentó el ascenso de un proyecto de integración, originado tanto en el rechazó a los conflictos de fronteras y de orden bélico, como de orden étnico de las minorías adyacentes.

La nación se encuentra en vías de su transformación con nuevos horizontes de fortalecer su unión, igualdad y justicia.


Una visión diferente a la planteada por la corriente alemana, la constituye el referente de Tomás Pérez Vejo, al adoptar un rechazo más abierto al nacionalismo segregacionista del separatismo vasco, desde su perspectiva el Estado se constituye en un tiempo histórico de continuidad finalista, cuando alcanza sus propias características que considera genuinas rechaza otras que considera ajenas, sin precisar se llega a una situación en que no se sabe bien si el Estado inventa o descubre la nación, de cualquier manera es capaz de forjar una identidad pero este es un problema de vivencias, o de creencias. De tal suerte se adquiere una visión pre moderna en tradición teológica naturalista de raíz estamental, donde no respeta derechos individuales. Da la impresión de que la idea de una nación de ciudadanos libres de vivir en comunidad, ajena pensamiento político contemporáneo, esclavos de una concepción nacional fatalista, racista de una nación como miembros en contra de nuestra voluntad. Por tanto, no existe patriotismo cívico, en sentido de Habermas de “sociedad de ciudadanos con patriotismo constitucional”. Y sí un patriotismo esencialista, de tipo cultural, que después cada uno canaliza en función de sus peculiares creencias. Una conciencia nacional que defina lo nacional en términos de ciudadanía democrática con un referente estatal está todavía por crearse en la práctica totalidad de los países del mundo, si no en todos.

Si Habermas promovía el PCM desde la necesidad de obtener la absolución de provocar la Segunda Guerra Mundial, pero sobre todo por la derrota infringida; el saldo definitorio de España era el rechazo abierto al nacionalismo. Al invocar a Octavio Paz se reflexiona sobre la soledad abierta en la que también la trascendencia se encuentra en otras manos de otros solitarios.

Somos, por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres. La realidad estamos frente al mito, en cada uno conviven tradiciones e identidades múltiples, somos la máscara que llevamos cada momento. La idea de individual ha monopolizado la conciencia de occidente, estamos
irremediablemente solos, sin identificación en su totalidad ni poder disolverse en ningún grupo, ni menos todavía, un Estado capaz de ser la prístina expresión de una identidad colectiva. Cada vez se piensa por mayor número que la patria es uno mismo.

Ante las dos posiciones divergentes, se debe asumir la que corresponde a países como el nuestro para tratar de definir de como juega el pensamiento del PCM a favor de una resistencia que permita mejores condiciones de negociación ante los países y organismos internacionales que mantienen el control financiero y militar en el mundo.

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