Opinión

MORELIA
Esa izquierda nuestra
Lo sucedido en el antro News Divine muestra la carencia de ética de la izquierda que desgobierna la Ciudad de México
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 2 de Julio de 2008
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Imposible escapar al tema de actualidad, la torpe operación en el antro News Divine, acción que muestra, sin maquillaje, el verdadero rostro de la autodenominada «izquierda».
Salvo por su «objetiva» prensa, esa que ha hecho de la mentira su línea de trabajo, y que intentó, hasta límites ridículos, minimizar la tragedia, el resto del periodismo mexicano y publicaciones internacionales han exhibido la brutalidad e incompetencia de las autoridades perredistas de la Ciudad de México.
Algo de historia. El primer permiso que recibió para operar el News Divine lo otorgó en el año 2002 el entonces jefe delegacional de Gustavo A. Madero, Joel Ortega; permiso que fue ratificado al año siguiente por el mismo Ortega, aunque existían datos que desde entonces dicho antro tenía problemas.
Después de estallar la tragedia, como es habitual en estos casos, las autoridades culparon al dueño de la discoteca, Alfredo Maya. Dijeron que él había provocado la estampida y que había violado todos los reglamentos habidos y por haber. Siempre lentas para reaccionar, esas autoridades tardaron por lo menos 48 horas en comprender la gravedad del problema generado por la muerte de doce personas, entre ellas nueve menores de edad.
Las imágenes y los testimonios de los sobrevivientes no dejan duda sobre la responsabilidad de la policía. Cierto, los dueños del lugar podrán haber violado los reglamentos, pero no provocaron esas muertes, las provocaron los policías que orquestaron, con la patas, un operativo dirigido contra los jóvenes.
Para cualquiera que siga las noticias algo es muy evidente, la vergonzosa hipocresía de la autoproclamada «izquierda», de sus intelectuales y sus amanuenses. Recordemos, cuando en 1971 el grupo de los Halcones, bajo el mando del gobierno del Distrito Federal reprimieron una manifestación y mataron a cerca de 40 jóvenes, entonces la izquierda habló, gritó, criticó y concluyó que fue un genocidio. Igual hicieron con Chuayffet en el caso Acteal, igual con Ulises Ruiz en Oaxaca, con calificativos de «represores» para arriba.
¿Cómo debe llamarse a lo ocurrido ese viernes negro, cuando la autoridad (perredista) capitalina provocó la muerte de jóvenes sólo por ser pobres y clientes de un antro ruinoso? La comparación es pertinente por el silencio de la «prensa de izquierda».
La tragedia, generada por la ineptitud y la corrupción, retrata la personalidad de Marcelo Ebrard. Reaparece la sombra de Tláhuac, su miedo y su incompetencia. La evidente incapacidad de Ebrard y sus altos mandos debe hacer reflexionar en los próximos procesos electorales. La Ciudad de México no merece este tipo de «autoridades».
Ciertamente Fox hizo una gestión mediocre, y quizá lo único relevante fue cesar a Marcelo Ebrard por su notoria ineptitud durante el linchamiento de policías en Tláhuac. López Obrador lo rescató colocándolo en otra posición política para asegurar control en el Distrito Federal. En reciprocidad, Marcelo ha sido el más servil y radical de sus lacayos. De las arcas capitalinas ha salido buena parte de los recursos que mantienen el movimiento mesiánico de AMLO. El lenguaje del jefe de Gobierno es el de un buscapleitos y se complace en mostrar continuamente su desafecto por Felipe Calderón y el PAN. Entiendo que es su manera de mostrar agradecimiento al Mesías.
Lo sucedido en el antro News Divine muestra la carencia de ética de la izquierda que desgobierna la Ciudad de México y el fracaso de la idea de que los problemas pueden soslayarse mientras Ebrard salga en las fotos inaugurando pistas de hielo, «playas» hechizas y bailando un vals en fiestas de quinceañeras.
El operativo no fue en contra de un antro, pues de haber sido así, bastaba un inspector para clausurarlo. El ataque fue a los jóvenes. Y ¿qué dibujan ahora los moneros que viven y respiran sólo para burlarse de las autoridades que no son del PRD? ¿Qué dice ahora esa prensa «objetiva» que ha llegado al colmo de inventar el homicidio de una anciana en Veracruz, con tal de culpar al Ejército? ¿Y doña Rosario Ibarra de Piedra, hipotética luchadora en contra de los abusos del poder? Tal parece que esta señora sólo defiende a los integrantes de su banda y que sus intereses no son los derechos humanos, sino su grupo político.
Y aquí una pregunta para los «luchadores sociales» habilitados como autoridades: ¿Lo ocurrido en el News Divine podría suceder en los antros a donde acuden los hijos de los funcionarios del gobierno del Distrito Federal, en Las Lomas o Polanco? ¿Se atreverían a desnudar y fotografiar a las hijas de sus jefes? No lo creo. Y no porque en estos sitios no se vendan drogas y alcohol a los adolescentes, sino por algo que ya señaló George Orwell en Animal farm, «todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».
La izquierda mexicana ha mandado a la letrina todos los principios que predica. Lo que hizo el gobierno perredista del Distrito Federal fue un acto fascista que terminó en masacre. Es la filosofía represiva del 68, intimidar y reprimir, aunque sólo fueran adolescentes que tomaban y bailaban en una tardeada en un antro pobretón.
¡Qué barbaridad con estos perredistas! Ni lo que ellos, en su demencia, llaman «ultraderecha», ha realizado acciones de ese calibre donde gobierna.
Estos señores salieron peores.