Opinión

MORELIA
PRD, relevo en Michoacán
El discurso de Fabiola Alanís al rendir protesta como líder del PRD insiste en los tópicos de la izquierda esquemática
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 14 de Mayo de 2008
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Por fin este pasado domingo 11 de mayo se concretó el relevo de los personajes que oficialmente fungirán como directivos del PRD michoacano. Con
un enorme retraso, medido en días si se toma la fecha de la elección, o en horas si se considera sólo la ceremonia del relevo oficial.
Lo significativo del evento no fue la falta o no de un quórum legal, total, para eso se las arregla, y muy bien, cualquier partido político que se respete; tampoco la asistencia o no de determinados representantes de X o Z tribu. Lo relevante fue el discurso de la nueva dirigente, la C. Fabiola Alanís (ignoro sus galardones académicos). Y fue relevante no porque dicho discurso haya sido una pieza de oratoria digna de Demóstenes, Cicerón o Churchill, o ya de perdida de alguno de los excelentes jilgueros del desaparecido PSUM. No, lo relevante fue el haber escuchado una pieza oratoria enmarcada en el más rancio y esquemático izquierdismo de pacotilla, quizá útil en un mitin de una plaza de pueblo o en el patio de alguna de las «casas de estudiante», esas de hipotética orientación marxista-leninista. De ninguna manera fue un discurso adecuado para un evento de la categoría en que se dio. Esta persona sigue insistiendo en una fantasía y, evidentemente no ha podido (o querido) procesar otras informaciones, incómodas, pero más apegadas a la realidad. Insiste en atemorizar al auditorio con el fantasma del PRI y del PAN, como entes malignos aliados en contra de la «fuerza popular» (pensará que el PRD es depositario único de la «fuerza popular»). Remata satanizando las «reformas estructurales de la derecha» que atentan contra «los derechos históricos de los trabajadores» (aplausos, diría Memo Ríos).
Contrasta la perorata de la C. Alanís con el discurso del líder saliente, Armando Hurtado, el cual, en una meritoria (y rara) muestra de sensatez y autocrítica, escasísimas en el PRD nacional, reconoce que el partido se encuentra muy dividido, enfrentado, y lanza una seria advertencia para el caso de continuar las cosas así: «O resolvemos de fondo la crisis que atravesamos o más temprano que tarde el PRD no será útil a la sociedad». Un término de fisiología médica da origen a una frase afortunada: «El partido se encuentra en estado de shock». Shock o «choque» en español, es, en palabras profanas, un proceso grave, muy grave, potencialmente mortal, caracterizado fundamentalmente por una hipoperfusión tisular, misma que puede tener varias etiologías. Hablando en cristiano, es un estado donde la oxigenación y nutrición de los órganos vitales falla y si no se maneja bien, rápido y a tiempo, el paciente muere. Así de sencillo.
Sé que la nueva lideresa está considerada como una simpatizante de Alejandro Encinas, deprimente personaje devenido en peón de AMLO. Las dudas surgen: ¿Seguirá igual?, ¿tendrá la suficiente independencia?, ¿encontrará nuevos horizontes?, ¿habrá leído (y entendido) a Lampedusa o a Maquiavelo? Ya se verá. Por lo pronto el alicaído PRD, con su gabinete estatal de «bajo perfil» (académico y de estatura), en asociación con la impresentable estructura magisterial «democrática» y otras alimañas está absolutamente frito. Las preferencias por dicho partido están actualmente por debajo de su piso histórico. Pero aún tienen un remedio: Pueden optar por vivir en una realidad alterna, leyendo exclusivamente el periódico objetivo y mirando quincenalmente a Federico Arreola con sus moneros; así serán felices, cuando menos hasta las elecciones intermedias.
Add: Si alguien desea conocer la mayor sarta de tonterías emitida en un acto protocolario, en todo lo que va del año en Michoacán, puede leer el discurso de la representante de la CUL en el acto conmemorativo del natalicio de Hidalgo en el Colegio de San Nicolás, en su párrafo sobre la educación médica. Transcribo una parte: «Ahora sufre las consecuencias de un modelo educativo neoliberal que se quiere implementar a través de una instancia privatizadora, que no es más que un organismo de universidades privadas evaluador de universidades públicas, para decir que las últimas no justifican sus presupuestos porque no cumplen con los estándares que ellos, a conveniencia propia, establecieron, y porque no son un medio del desarrollo del capitalismo, es decir, sus carreras no sirven a los intereses monopólicos de la burguesía».
Con semejantes «defensores» de la calidad médica ya resolvimos el problema. Nuevo dolor de cabeza para el camarada Gordillo.