Opinión

MORELIA
Universidad y gobierno, problema sin solución
Por el bien del Estado, urge poner en orden las llamadas «casas del estudiante», que, en su mayoría, sólo son refugio de oportunistas, fósiles, grupos de choque y pseudoestudiantes irredimibles para efectos académicos
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 23 de Abril de 2008
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«Mano dura contra la delincuencia». «Si hubiera temor no hubiera aceptado el cargo».
Citlalli Fernández, novísima titular de la SSP

La imagen de un grupo de encapuchados festejando el incendio de un vehículo en la principal avenida de una ciudad no es novedad en Iraq, a sus habitan-
tes las escenas de vehículos destrozados y humeantes ya no les dice nada.
Hace escasos dos años también fue una constante en barrios de París con una gran cantidad de inmigrantes árabes. Un poco más atrás la imagen nos remonta al Sarajevo de 1992 y sus conflictos entre serbios, croatas y musulmanes. Para los de mejor memoria o curiosidad histórica la imagen evoca el Beirut de los 80.
Pero resulta la imagen que dio la vuelta al mundo hace una semana no fue generada en ninguno de esos lugares. La patrulla incendiada por un grupo de vándalos se encontraba en pleno Centro Histórico de Morelia. A unos pasos de valiosos edificios, frente a una gran biblioteca, mudo testigo de la barbarie, a unos metros de los edificios que en alguna época, ya lejana, representaron el orden y la autoridad en el estado.
El motivo: el drama anual con la Universidad Michoacana, las presiones de grupos porriles que año con año demuestran su capacidad para doblar a la autoridad en turno pidiendo y logrando concesiones verdaderamente demenciales como es la de acarrear la escoria de otros estados para incrustarla en la complaciente Universidad Michoacana. No importa si el mandamás es del PRI o del PRD, el resultado es el mismo; las autoridades, que en mal momento juraron «cumplir y hacer cumplir la Constitución» invariablemente doblan la testuz.
¿Qué hicieron nuestras autoridades, pagadas por nosotros, durante el reciente bloqueo de la Avenida Madero y el posterior incendio de la patrulla? Nada ¿Excusas?, esas sobran: prudencia, diálogo, paciencia, negociación, acuerdos, etcétera, etcétera. El motivo real es uno solo: miedo. Miedo a pagar los costos de aplicar la ley, miedo a tocar los compromisos de grupos afines. ¿Y el problema académico?, ese no cuenta para nuestras ilustres autoridades perredistas y sus limitados e inhábiles funcionarios.
Nuevamente los ilícitos corrieron por cuenta de la CUL y sus «casas del estudiante», sitios que en la actualidad sólo son guarida de grupos radicales que, obedeciendo consignas de sus patrones violentan el estado de derecho. No es posible negarlo, la Coordinadora de Universitarios en Lucha, la CUL, es una estructura integrada con los «alumnos» más radicales y anárquicos de todo el espectro estudiantil universitario.
La CUL, organización estudiantil que depende (¡Increíble!) de la UMSNH, aglutina al mayor número de esas «casas de estudiante», lugares sin ley ni reglamento que sirven a los intereses particulares de políticos en decadencia, «cartuchos quemados» ya sin redención y que sobreviven por el miedo ancestral, diría más bien genético, de nuestras autoridades.
La CUL, agrupación penetrada y controlada por grupos antagónicos del PRD y del PRI michoacano y otros de valor marginal; no tiene remedio ni justificación alguna, en un verdadero estado de derecho esa estructura ya hubiera desaparecido.
Irritante en grado extremo es la excusa que reiteradamente usan nuestras H. autoridades para justificar su inoperancia cuando hay flagrancia de un delito; «no actuamos para no violentar la autonomía universitaria», afirman muy orondos como si descubrieran el hilo negro.
En la estructura del gobierno del estado hay muchos abogados, en todos los niveles, ignoro si sólo son de membrete o si en realidad saben algo de leyes, pero no se necesita maestría alguna o doctorado para saber a qué se refiere el término «autonomía» cuando se habla de una universidad. Sinceramente no quiero suponer que nuestras autoridades perredistas piensen que la autonomía tiene que ver con algo así como la «extraterritorialidad» o que las universidades son semejantes a una embajada.
La «autonomía» es la facultad que poseen las universidades para autogobernarse básicamente en los aspectos académicos, su organigrama y sus aspectos financieros. Desde el punto de vista jurídico, autonomía universitaria significa la posibilidad que tiene una comunidad de darse sus propias normas, dentro de un ámbito limitado por una voluntad superior que para el caso sería la del Estado.
Todo está reglamentado a partir del artículo tercero constitucional, en su inciso VII por si alguien tiene la curiosidad de leerlo.
Por el bien del Estado, urge poner en orden las llamadas «casas del estudiante», que, en su mayoría, sólo son refugio de oportunistas, fósiles, grupos de choque y pseudoestudiantes irredimibles para efectos académicos. Reglamentar su funcionamiento, transparentar su financiamiento y sus egresos, sus requisitos mínimos de admisión y permanencia, entre otras muchas cosas.
¿Hasta cuándo tendremos autoridades capaces de «cumplir y hacer cumplir la Constitución?». No lo sé, pero considero que en los próximos cuatro años no lo veremos. Si algo caracteriza a la mayoría de nuestras autoridades son dos palabras: temor (al cuadrado) y oportunismo (al cubo). ¿Qué la Universidad está al borde del colapso y en la ruina académica?... mucho gusto. ¿Que la Facultad de Medicina será una fábrica de inempleables?... ni modo. Mientras ellos puedan incrustar en la nómina a sus «favoritos» no hay problema.
Qué pena. Sobre todo por los que creyeron en las promesas de campaña y en los inútiles «foros». Bienaventurados sean.
Add. Mientras envío esto me entero de la enésima toma de la Facultad de Medicina y la ausencia de elementos del orden para proteger a quienes desean estudiar. ¿Es el gobierno que merecemos?
drvazquez4810@yahoo.com