Opinión

MORELIA
Repercusiones
Las falacias de Felipe
Felipe Calderón ha hablado con mentiras a los mexicanos a lo largo de su carrera política y en un hombre público, no es poco pecado el autopréstamo de varios millones de pesos cuando fue director de Banobras
Samuel Maldonado B. Martes 15 de Abril de 2008
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Inmediatamente después del decreto expropiatorio del petróleo expedido por el General Lázaro Cárdenas en 1938, las compañías lastimadas en sus intereses económicos han buscado permanentemente y en conjunción con empresarios nacionales e internacionales y políticos mexicanos mal nacidos, la recuperación de una empresa que ha servido de base para el sostenimiento y desarrollo del país y que, desgraciadamente, también para hacer millonarios a muchos que a su sombra y descaradamente la han saqueado, certificando con tal conducta el acertado pensamiento de Mahatma Gandhi, quien dijera que «en la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no para satisfacer la avaricia que termina por avasallar a las personas».
Pero ha sido en los últimos 30 años cuando en forma más hipócrita se han negado los intentos por privatizar «a la gallina de los huevos de oro» y no se diga con Felipe Calderón, que con grandes mentiras, sus esfuerzos persisten disfrazados de grandes promesas como las que recientemente, martes 8 de abril, ofreciera a los mexicanos:
«La buena noticia, mexicanas y mexicanos, es que sí es posible aumentar la capacidad para encontrar nuevas reservas petroleras; que sí es posible ampliar la capacidad de producción de Petróleos Mexicanos en beneficio del país, que mi iniciativa es para fortalecer a Pemex, asegurando en todo momento su carácter de empresa pública, la propiedad exclusiva de los mexicanos sobre todo el control en materia de exploración, explotación, refinación y petroquímica» (Fecal dixit).
Sólo para que no olvidemos quien es Calderón, habrá que recordar que su tesis profesional escribía sobre «La inconstitucionalidad de la deuda pública externa mexicana» y siendo presidente del Partido Acción Nacional, ya en la práctica, ofreció públicamente que a los responsables del gran atraco nacional que fue el Fobaproa: «Hay que meterlos a la cárcel (La Jornada, 29 de octubre de 1998), hay que cobrarles, hay que hacer una auditoría fiscal, hay que hacerles la ley del hielo, tormento chino, pamba, lo que sea ¿no? (Calderón dixit)», para terminar, festejando el día 11 de diciembre de 1998, el triunfo de la operación conjunta entre el PAN y el PRI, cuando en el Palacio de San Lázaro, previa compra de votos de once diputados federales, se alzaban con la aprobación de los pasivos del Fobaproa a deuda pública nacional; es decir, la aprobación, sin auditoría, sin investigación, sin pamba, sin tormento chino, permitió a los empresarios y banqueros neoliberales que no pagaran los 80 mil millones de dólares del quebranto bancario aquel que provocó suicidios, pérdida de pequeñas y medianas empresas, la desolación en el campo mexicano, la gran pobreza en la que están sumidos los mexicanos, ¡ah!, y la concentración de la gran riqueza en pocas manos como las de Slim, los Salinas, los Fernández, los… y otros cuantos mouriños mexicanos.
Felipe Calderón ha hablado con mentiras a los mexicanos a lo largo de su carrera política y en un hombre público, no es poco pecado el autopréstamo de varios millones de pesos cuando fue director de Banobras. Menos puede serlo su visita a Canadá para entrevistarse, el día 25 de septiembre de 2006, con altos funcionarios de la compañía Halliburton Energy Services1, ligada a los intereses particulares de Dick Cheney, quien fuera secretario de Defensa de los Espantados Unidos y con George W Bush .
Pero aún hay más sobre sus mentiras: el escritor norteamericano David de Graw escribió un artículo al respecto intitulado «Halliburton steals Mexico Election (¿Se robó Halliburthon la elección en México?», indicando que Calderón tenía el compromiso de entregar el petróleo a corporaciones extranjeras, afirmando que Halliburton había realizado exploraciones y habían descubierto «el mayor descubrimiento de petróleo en el Golfo de México y que era el hallazgo más grande en una generación».
Telemundo en su programa Contexto, realizado el 26 de septiembre del mismo año, comentó «que había documentos que confirmaban la participación de esta compañía en las elecciones del 2 de julio de 2006, indicando que Calderón había comprometido o mostrado su interés en la privatización de Pemex: Por otra parte, Miguel Tinker Salas, profesor de Historia y Estudios sobre América Latina, del Pomona College, en la entrevista de deferencia, afirmó que «para el gobierno de los Espantados Unidos era vital mantener a nuestro país como socio en el petróleo» por lo que habría que ayudar a Felipe Calderón.
Así que queda demostrado una vez más el interés del capital financiero y de Calderón, no su empeño en sacar a México de su crisis, sino de cumplir los compromisos con Halliburton que hicieron posible llegara (ilegalmente) a Los Pinos.

1 Esta compañía ha estado involucrada en la guerra de Iraq, en la Operación del Desierto, en Kuwait, en venta de gener a dores nucleares a Libia y relaciones comerciales de trabajo personal con George W Bush.