Opinión

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Migración México-Estados Unidos
De izquierdas a izquierdas
A pesar de la escasa asistencia, quienes realmente quieren cambiar y seguir apuntalando al PRD fueron a votar; lo más interesante fue la vigilancia del proceso perredista
Carlos Enrique Tapia Miércoles 19 de Marzo de 2008
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La izquierda partidista en México tuvo el domingo la oportunidad de mostrar al país sus diferencias respecto a partidos como PAN y PRI, ambos embarcados en una
aventura fraudulenta y autoritaria que busca reeditar el antiguo régimen, pero resaltan los viejos vicios, trampas y desatinos de la clase política mexicana. Entre los grupos que apoyaban a los dos principales contendientes hubo trapacerías que no distinguen a «modernos» de practicantes del supuesto «viejo estilo».
Con todo, a pesar de los peores vaticinios difundidos por los medios impresos, radiofónicos y electrónicos, las presiones del calderonato, el priísmo, algunos empresarios, la elección interna perredista parece haber alterado las pretensiones de la izquierda modosita de Ortega, Zavaleta, Zambrano, y otros «modernos» que de izquierda nada tienen. Hasta el martes a mediodía, el grupo de Encinas, AMLO y buena parte de la militancia perredista parecían tener ventaja.
Los merolicos y medios afines al calderonato amanecieron el pasado lunes de capa caída, furiosos, sepultando a la izquierda, porque su gallo, Ortega, y el chucherío, perdieron, y ya no podrán celebrar en sus sesudos «análisis» la «modernidad y diálogo» de su «izquierda» preferida, cuando se camine a la privatización de Pemex, se impongan las «necesarias reformas estructurales», se reprima a los movimientos sociales, se calumnie a la UNAM.
No hay más que leer algunos comentarios vergonzosos y bochornosos en conocidos periódicos capitalinos, afines al calderonato, donde lamentan que la «izquierda» «moderna y dialogante», es decir, los modositos Chuchos, afines al fraude electoral y al calderonato, haya perdido, porque les «robaron» la elección interna perredista, pero son tan «modernos» que su mapachería y las toneladas de dinero de origen dudoso que usaron para comprar al electorado no les funcionaron.
A pesar de la escasa asistencia, quienes realmente quieren cambiar y seguir apuntalando al PRD fueron a votar; lo más interesante, situación que a cierto medio impreso le escandalizó, fue la vigilancia del proceso perredista. La escasa gente que acudió a las urnas, simultáneamente vigiló la elección, lo cual fue criticado por los mismos que creen que los ciudadanos nada más deberían votar por quienes los medios digan e irse a ver de nuevo a esos medios que caro cobran la mentira y manipulación.
Es necesario apuntar que quienes perdieron, lo reconozcan o no, deberían reflexionar sobre su permanencia en un partido que tendrá que ser, ahora sí, refundado. Todos quienes han hecho de su experiencia política, postura de vanguardia, figura caudillista, histórica presencia, moneda de cambio para favorecer al calderonato con complicidades y distancias de las causas sociales, acercándose modosamente a la derecha, embelesados por su fascistoide encanto, deben irse.
Hay también una percepción clara de la gente, perredistas o no, la izquierda existe. Quienes apuestan a diluir en disquisiciones pseudofilosóficas las discrepancias reales entre derecha e izquierda, juegan al falso fin de la historia y de las ideologías. Los matices, los acentos, las prácticas, los compromisos, entre otros factores, hacen las diferencias. Los grupos que contendieron por lo que queda del PRD tendrán que fijar sus posturas claras. Los Chuchos ya se habían definido por el calderonato y el encanto fascistoide del panismo-priísmo. Encinas tendrá que ser más preciso, más allá de su cercanía con AMLO.
Fragmentos: 1. Leonel Godoy Rangel, apenas cumplió 30 días, pero sus críticos, particularmente antiperredistas y propanistas-priístas, añoran el clásico autoritarismo y la corrupción priísta, y no acaban de alabar el fascistoide encanto panista. 2. El arropamiento del PAN y de Los Pinos a Mouriño es un mensaje de impunidad, complicidad; el PRI redivivo. 3. El gobierno de Bush dispuso el rescate de uno de los bancos de inversión más antiguos de Estados Unidos, pero no al estilo priísta-panista; allá fue un préstamo, acá corrupción y saqueo. 4. Pemex en las encuestas: Gabinete de Comunicación Estratégica, en encuesta en vivienda, 42 por ciento se opone a la entrada de capital privado, 23 por ciento lo acepta; vía telefónica, 41 por ciento se opone y 40 por ciento a favor; María de las Heras: 73 por ciento dice que la propuesta de Calderón es para privatizar y 44 por ciento que hay que hacer más eficiente la empresa. 5. El ataque colombiano a Ecuador encuadra en las estrategias antiterroristas de Bush: guerra y miedo para intervenir apoyado por subordinados. Y el calderonato calla la masacre de mexicanos y el linchamiento a la UNAM.