Opinión

MORELIA
Pemex, ¿de quién es, a quién sirve?
De que hay petróleo en el Golfo lo hay, el problema es extraerlo a más de tres kilómetros de profundidad.
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 5 de Marzo de 2008
A- A A+

Cuando escucho hablar de Pemex lo primero que viene a mi memoria, aparte de la desfasada ceremonia del 18 de marzo, son dos adjetivos: corrupción
e ineficiencia, fracciones de segundo después recuerdo una larga lista de nombres, todos emblemáticos de Pemex, el ingeniero Jaime Merino, Joaquín Hernández Galicia, Chava Barragán, Héctor García Hernández alias El Trampas, Sergio Bolaños, uno de los mayores «prestanombres» del Sindicato de Pemex y los impresentables Romero Deschamps y Aldana.
El cacicazgo merinista
En los 50, desde las oficinas de la Superintendencia de Pemex, el ingeniero Merino estructuró una vasta red de control político y económico. El tráfico de plazas, la venta de concesiones para las obras de Pemex y el control total de la economía regional a costa de actos ilegales, amenazas y asesinatos permitieron a Merino amasar una enorme fortuna. Una investigación periodística, llevada a cabo por Antonio Caram, reveló la fantástica riqueza de Merino. Se calculaba que algunas de sus propiedades valían más de 100 millones de los pesos de aquella época. Y lo mejor, todo con un sueldo nominal de siete mil pesos mensuales, más viáticos.
Corrupción en Pemex
Por allá de los años 40, don Jesús Silva Herzog decía que el sistema político mexicano se sostenía sobre tres pies: El PRI, la corrupción y el asesinato. Setenta años después hemos mejorado, ya no son sólo tres pies, el PRI se ha aliado con el PAN, la corrupción y el asesinato siguen, y se ha agregado algo potencialmente más nefasto, un PRI reciclado con el nombre de PRD.
La raíz del poder sindical
El sindicato petrolero es considerado como el organismo sindical más corrupto y el más charro por no defender los derechos laborales y por el desvío de recursos para campañas políticas del PRI y del PAN a través de convenios, un solo ejemplo de lo anterior es el llamado Pemexgate, que fue el desvío de fondos de Pemex al STPRM para apoyar la campaña de Francisco Labastida. Fue un desastre, ni los millonarios fondos llegaron a sus destinatarios ni Labastida ganó.
Los asesinatos
Sindicalismo petrolero, asesinatos y corrupción son sinónimos. Dos crímenes entre muchísimos otros delinean el inicio y el fortalecimiento de las etapas más tenebrosas del sindicalismo petrolero, la muerte a balazos de Heriberto El Güero Kehoe al término de una asamblea sindical en los años 70 y la de Óscar Torres Pancardo, ocurrida en un supuesto accidente el 8 de septiembre de 1983.
Desde los 70 se fue concentrando el poder sindical alrededor de Joaquín Hernández Galicia (a) La Quina y Salvador Barragán Camacho (a) Chava. El STPRM se nutrió con el apoyo de Pemex y con los multimillonarios negocios del sindicato. Sólo por comisiones y ayuda para «obras sociales» el sindicato obtuvo de Pemex cinco mil millones de pesos entre 1980 y 1982, a esto hay que agregar los 100 millones de pesos mensuales de cuotas durante 1983. (Proceso 327. 7-febrero-83).
Otra fuente de riqueza, desde 1977, se concedía al sindicato el 40 por ciento de los contratos de perforación de pozos, que Pemex otorgaba a terceros, con lo cual se autorizaba al sindicato a subcontratar por su cuenta. Además, el sindicato recibía el dos por ciento del monto total de las inversiones que realizaba Pemex. (Proceso 327, 7-febrero-83).
En 1988 La Quina comete un error fatal, decide apoyar al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. La Quina fue capturado un 10 de enero de 1989, junto con otro grupo de petroleros. El hombre que manejaba recursos millonarios y le gritaba a los presidentes ya estaba en la cárcel.
Y ahora ¿qué pasa con Romero D.? Pues quienes disienten con el sindicato petrolero tienen una mala costumbre, suelen morir en forma violenta, frecuentemente en extraños accidentes automovilísticos, como fue el caso en el 2002 de Armando Ruiz Villalón y Genaro Navarro. Igual suerte corrió uno de los mejores reporteros policiacos de México, Jaime Reyes Estrada, cuando investigaba la corrupción del sindicato. Su pequeño auto fue embestido por una pipa de Pemex.
¿Qué hacer entonces? Sin corregir primeramente el problema del sindicato resulta ocioso elucubrar sobre el régimen de propiedad, cambios fiscales y pelearse por la nacionalidad de hipotéticos inversionistas. La incómoda realidad es que la principal empresa de México está ahorcada por el sindicato.
Se acepte o no, es imposible hacer una reforma energética sin tocar los sindicatos de las empresas del sector, tan imposible como hacer un omelette sin romper el cascarón del huevo. Hacer algo frente a los sindicatos tiene un costo alto, pero no hacerlo es la ruina segura.
¿Cuál es la situación actual de Pemex?: Es probablemente la empresa petrolera más ineficiente y mal administrada del mundo, un dato, cuenta con 140 mil trabajadores para extraer 3.4 millones de barriles diarios. Antes del 2002 Venezolana producía lo mismo con 34 mil trabajadores. Otro dato: sus trabajadores son tremendamente ineficientes, por ejemplo en Noruega se requieren tres obreros para extraer un barril de petróleo, en México siete.
Ya no dispone de yacimientos fáciles de explotar. Cantarell declina a razón de doce por ciento anual. Si no encuentran nuevos pozos, México tendrá que importar petróleo en diez años. Se tienen que buscar nuevos yacimientos en costosos proyectos de aguas profundas, que requieren varios años antes de rendir, pero resulta que la legislación mexicana le prohíbe asociarse con compañías extranjeras que podrían aportar financiación y tecnología.
De que hay petróleo en el Golfo lo hay, el problema es extraerlo a más de tres kilómetros de profundidad. Y aquí en donde irresponsables e ignorantes demagogos afirman, sin base técnica sólida, que si se le entregan a Pemex los instrumentos indispensables de carácter financiero y tecnológico, todo se podría hacer. Así de sencillo
El ayatola de Macuspana y sus mentirosos voceros del periódico objetivo rebuznan que con dinero suficiente Pemex puede comprar tecnología para perforación profunda y que el gobierno «espurio» simplemente inventa que dicha tecnología la tienen sólo unas cuantas compañías públicas o privadas en el mundo y no la venden, sólo se puede acceder a ella mediante contratos de riesgo compartido. Pues bien, eso es cierto, dicha tecnología no está en venta, les agrade o no.
Recientemente, el 24 de febrero de 2008, el ya demenciado e irascible AMLO y orangutanes que lo acompañan lanzaron la amenaza de que si llega alguna iniciativa de reforma energética a las cámaras, no dijo que si se aprueba, sino que simplemente si llega a las cámaras, pasarán a la acción, en nombre de la patria, la dignidad y el pueblo bueno.
Anunciaron «cercos ciudadanos» al Congreso, tomas de aeropuertos, carreteras, instalaciones de Pemex, y otras imbecilidades. La amenaza es inequívoca, el orate López y sus homínidos están cancelando el debate.
Ese mismo día los orangutanes del mesías agredieron a González Garza y a Navarrete; traidores, fue lo más suave que les dijeron. En entrevista posterior afirma el propio Navarrete: «Nunca, en 19 años de construcción del PRD habíamos visto lo que pasó el domingo: que la gente, envenenada por el discurso de la descalificación, asuma que lo patriótico es agredir»... «Quienes siembran vientos, cosechan tempestades», sentenció al final.
drvazquez4810@yahoo.com