Opinión

MORELIA
Contra la razón y por la fuerza
La integración del gabinete del gobernador Godoy es, definitivamente, un claro aviso de la manera como piensa gobernar. Fuera de tres o cuatro personajes de reconocida trayectoria, el resto es como se ha dicho, «de bajo perfil»
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 20 de Febrero de 2008
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En un mundo normal, cuando se trata de nombrar al principal responsable de una institución, sea ésta pública o privada, la más elemental lógica dicta seleccionar
al mejor entre los mejores. Si además se trata de una institución de índole académica la decisión obligadamente se ve influida por la necesidad de seleccionar a un personaje que además de probada eficiencia en el trabajo cuente con alto nivel académico. Después de todo él va a ser el rostro visible de esa institución, será, vamos a decir, su «carta de presentación».
Ahora bien, eso dicta la lógica, pero evidentemente ésta no aplica en la administración y la política en Michoacán, no por innecesaria, sino porque la decisión que se tome para nombrar o no a determinado personaje está condicionada al cumplimiento obligado, fatal e ineludible de compromisos previamente pactados.
La integración del gabinete del gobernador Godoy («maestro» para sus ahora numerosos fieles), es, definitivamente, un claro aviso de la manera como piensa gobernar. Fuera de tres o cuatro personajes de reconocida trayectoria, entre ellos uno que repite por virtud de una incómoda y potencialmente peligrosa situación financiera, y con la inocultable evidencia de que el primer círculo está ocupado por personajes absolutamente subordinados desde hace años al gobernador, carentes de todo valor intrínseco, el resto es como se ha dicho, «de bajo perfil», y con la circunstancia agravante de portar la etiqueta de desechable impresa en el lugar más visible.
Ahora bien, dentro de los nombramientos que pueden ser cuestionables en este gabinete resalta, por la gravedad del caso, el de la titular de la Secretaría de Educación. Ningún político medianamente informado puede ignorar que México se encuentra en el sótano de la calidad educativa mundial entre los países de la OCDE. Y por si eso no fuera suficiente, Michoacán es el estado más atrasado. En otras palabras, la educación en México es pésima y Michoacán tiene la peor de todo el país. ¿Culpa de quién?, de muchos, comenzando por el corrupto sistema, pero indudablemente también por los pésimos maestros y las aún más pésimas Normales que tenemos. No podríamos estar más mal, o cuando menos eso creíamos, hasta escuchar, con verdadera alarma, el nombramiento de Aída Sagrero Hernández como titular de la Secretaría de Educación en el Estado.
¿Quién es esa persona? Una maestra de preescolar, de mortecino currículum y sin mayores credenciales que las de pertenecer al grupo magisterial que ha dañado fatal e irreversiblemente a la educación en Michoacán, una pieza menor del grupo de Raúl Morón, Pérez Medina y Sergio Espinal, personajes con los cuales el ciudadano gobernador debe estar sumamente comprometido para haber realizado tan cuestionable nombramiento.
Esta maestra es la misma que el 17 de septiembre de 2002, junto con una horda de aproximadamente 40 agresivos y alcoholizados integrantes de la tristemente célebre Coordinadora de Trabajadores de la Educación ingresaron por la fuerza al estudio de una televisora local, y en medio de gritos y coces hicieron lo que mejor saben hacer, impedir la libre manifestación de ideas de los enviados del CEN del magisterio, Sanjuana Cerda y Lucino Soriano. No contentos con impedir la transmisión del programa y causar múltiples destrozos, la horda de enardecidos «maestros» los vejaron y golpearon; después, con la ropa desgarrada y el brassiere al aire en el caso de Sanjuana, los obligaron a desfilar por la calle sometiéndolos a cuanta humillación puede imaginar y practicar un humano en su mayor cercanía con una bestia. Finalmente, pasado mucho tiempo y cuando por puro cansancio terminaba la «función» bajo la apacible mirada de las autoridades, estas personas fueron «rescatadas» por el entonces secretario de Gobierno, el actual gobernador Godoy.
Se levantaron denuncias, se realizó una mexicana investigación y varios individuos, no puedo llamarlos profesores, fueron detenidos, entre ellos la ahora flamante secretaria de Educación, Aída Sagrero. La fianza fue pagada de inmediato para que no se fueran a molestar los que manejaron los hilos de estas marionetas.
Ahora bien, con estos datos, ¿qué futuro le espera a la educación en Michoacán, estado que se encuentra por sus propios méritos como último entre los últimos en este renglón? Nada bueno con estos personajes. ¿A alguien le importa el destino de la educación en Michoacán? No lo sé, pero por lo pronto es evidente que la tragedia educativa a este gobierno no le quita el sueño. En la lógica partidista-perredista de esta administración importan los compromisos, las cuotas, el proyecto personal y sectario. ¿Y la educación?... que se vaya al carajo.
Ni modo, Michoacán seguirá siendo «el estado torpe». Aunque les incomode.
drvazquez4810@yahoo.com