Opinión

MORELIA
PRD ¿Partido de izquierda?
Se acepte o no, decirse de izquierda o de derecha actualmente no significa nada. No son posiciones ni ideologías, es cascajo para engañar incautos
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 13 de Febrero de 2008
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Primero un dato irrebatible sobre la izquierda mexicana: Existen muchas izquierdas, casi tantas como izquierdistas vivos y muertos. ¿Cuál es la ver-
dadera izquierda?, fácil, la que profesa cada uno de los interesados, ¿cuál es la falsa, desviacionista y entreguista?; más fácil, la que siguen los miembros de cualquier otra corriente que esté en pugna con los intereses de la primera.
Los que repasan la historia, que no son muchos, y los que la comprenden, que son menos, recordarán que la oposición topográfica derecha-izquierda proviene de la Revolución Francesa, concretamente de la Convención Nacional (1789); y servía para distinguir a los moderados o «girondinos», que preferían sentarse a la derecha de la presidencia de la asamblea, de los radicales, o «jacobinos», que se ubicaban a la izquierda.
Esta disposición de los votantes diferenciaba solamente posiciones físicas, pero posteriormente «izquierda» simbolizó el republicanismo revolucionario en el siglo XIX en Europa. En la transición del siglo XIX al XX, su uso quedó ligado a los movimientos de carácter socialista y, a partir de marzo de 1919, cuando Lenin organiza la III Internacional, queda definitivamente ligado con la denominación y definición del comunismo.
Pero eso es historia, en la actualidad, los cambios mundiales de los últimos 30 años la han llevado a una crisis de identidad, pues la lucha social se convirtió en lucha partidista y «partido» significa presupuesto y presupuesto es poder y dinero.
Arnoldo Martínez Verdugo, en abril de 1979 afirmaba: «El Partido Comunista Mexicano se organiza para la lucha por una transformación completa radical, de la sociedad mexicana a base de los principios socialistas». Continuaba: «Nuestros principios se basan en los principios del socialismo científico; ésta es la base ideológica del Partido Comunista».
Pero la Reforma Política Mexicana de 1979 fragmentó a una izquierda que nunca pudo superar sus diferencias. El concepto de «izquierda» se fue modificando sin poder definirse dentro de alguna ideología política.
Sin mayores bases filosóficas o ideológicas, el PRD se constituye con el registro del antiguo Partido Comunista Mexicano, aunque notoriamente nada tiene de comunista ni de socialista y su discurso encaja más bien en el más rancio protopriísmo. El concepto de «izquierda» queda sin una clara definición. Sólo se acredita como tal a todo aquello que signifique oposición a lo establecido.
En 1989, Giovanni Sartori definió: «Izquierda es hacer el bien a los demás, derecha el bien para sí; izquierda es Kant, derecha es Bentham». Pero la gran enseñanza de la historia moderna es que las sociedades de la ética benthamiana, las de la «explotación» capitalista y burguesa, han sido las que alcanzaron mayores grados de justicia y libertad, las que garantizaron mayor independencia de la sociedad y de los individuos frente al Estado.
«Las únicas sociedades que han salido de la pobreza», recuerda Sartori, «en el sentido de que los pobres representan en ellas una minoría, son las sociedades a las que la izquierda ha acusado de practicar una explotación capitalista y burguesa. Por el contrario, las sociedades que la izquierda ha reconocido como propias, las sociedades de la hoz y el martillo, han continuado siendo sociedades de pobres o, en cualquier caso, sociedades en que las situaciones próximas a la miseria se han generalizado».
Recordemos que con el calificativo de «izquierda» solían designarse a las personas que luchaban por la justicia social, que anteponían los principios al pragmatismo, que hacían de la democracia un compromiso. Pero cuando vemos que desde esa «izquierda» se cometen abusos, se atropellan derechos, cuando sólo los resultados interesan y se está dispuesto a aceptar cuanta basura expulsa otro partido, sólo porque les traerá votos, ciertamente hay que redefinir el concepto izquierda.
Peor aún, cuando sus «intelectuales» consideran como de izquierda a personajes tan alejados de la honestidad y la democracia como Bejarano, López Obrador, Leonel Cota, Imaz, Padierna, es evidente que existe una grave confusión conceptual. En Michoacán, pensemos, ¿quien de nuestros actuales legisladores y funcionarios es realmente de izquierda? ¿Y, son de izquierda sus incultos amanuenses que rebuznan en varios periódicos locales? Si ésos son de izquierda entonces Marcial Maciel es candidato a santo.
Actualmente el único denominador común de la izquierda mexicana es su intolerancia, intolerancia que los ha llevado a agredir, descalificar y con frecuencia a insultar a cualquiera que no comulgue con sus dogmas. De esto no escapan ni sus correligionarios. Vamos, hasta por una simple esquela de defunción protestan y agreden si no les parece cómo está redactada, véase la ilustradora carta publicada en la siempre cómica sección, «correo ilustrado», del repelente periódico objetivo en su edición del 14 de marzo de 2007, con motivo de la defunción de la esposa de un legislador. La frase incluida en la esquela: «Oramos a Dios para que lleve a sus corazones consuelo y resignación» le resultó inadmisible a un grupo de seguidores del ya demenciado Peje. La protesta, que quiso ser ingeniosa, fue firmada por Rafael Barajas, Marta Lamas, Carlos Monsiváis, Jesús Ramírez Cuevas y Jenaro Villamil.
Recientemente, con gran sinceridad e indigencia argumentativa, uno de los pseudointelectuales de la izquierda mexicana, publica un artículo (en el periódico objetivo) donde admite que la izquierda mexicana es: «Pelada, maloliente, malhablada, provocadora, violentita a veces, inculta, sin valores éticos, oportunista, corrupta, a veces traidora, incapaz de hacer tratos, sin programa cierto, sin verdaderas alternativas que ofrecer» (evidentemente los conoce). Y remata con la soberana imbecilidad de considerar a Bartlett como «de izquierda».
Por todo lo anterior e infinidad de detalles más, poco o ningún respeto tengo por los «intelectuales» de izquierda y sus seguidores, especímenes que sólo han dado muestras de oportunismo e intolerancia.
Se acepte o no, decirse de izquierda o de derecha actualmente no significa nada. No son posiciones ni ideologías, es cascajo para engañar incautos.
drvazquez4810@yahoo.com