Opinión

MORELIA
Migración México-Estados Unidos
Estado de la Unión, elecciones 2008 y migración
El asunto migratorio, aunque visto de lejos por la opinión pública estadounidense, está dejando huella en el actual proceso electoral de ese país, combinando con racismo, discriminación, etnicidad, antiinmigración
Carlos Enrique Tapia Miércoles 30 de Enero de 2008
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El último informe o Estado de la Unión del presidente George W Bush, poco tuvo de «progresista y fuerte», como el embajador de ese país en México quiere
vender. Es simple propaganda, mercadotecnia, arenga electorera y discurso para el consumo mediático. La búsqueda mediática de consenso por un «legado» militarista, una economía en crisis y un rechazo generalizado de la ciudadanía estadounidense, parece que no tendrá eco.
Cuatro aspectos son de destacar: la guerra en Iraq, la economía estadounidense, América Latina y el populismo y el asunto migratorio. Según Bush, Estados Unidos está ganando la guerra contra el «terrorismo» en Iraq y lugares similares, ignorando que su aventura, cercana al quinto año, no parece tener fin, cuesta alrededor de once mil millones de dólares mensuales, cuatro mil 400 soldados fallecidos, y 900 declaraciones falsas del presidente y su equipo para emprenderla.
Afirmó también que la economía está bajo control, en contra de las evidencias: caída de la Bolsa de Valores, recrudecimiento del problema de las hipotecas de vivienda, aumento de dificultades para pagar tarjetas de crédito. Analistas, expertos, el Foro de Davos, hablan de recesión: «hay preocupación sobre nuestro futuro económico», pero «en el largo plazo, los estadunidenses pueden estar confiados sobre nuestro crecimiento económico», dijo.
Requirió al Congreso aprobar su paquete de estímulo económico, pero sin elevar impuestos. Glorificó el libre comercio como esencial para la economía, pues dijo que el «crecimiento depende cada vez más de nuestra capacidad para vender bienes, cultivos y servicios estadunidenses en todo el mundo», crear buenos empleos en su país, y confiar en que «nuestros trabajadores pueden competir con cualquiera en el mundo».
Acerca de América Latina, exhortó al Congreso a aprobar el Acuerdo de Libre Comercio con Colombia, afirmando que si fracasa «envalentonará a los vendedores del falso populismo» en el hemisferio. Identifica esta iniciativa como respuesta a los «populismos falsos» que rechazan el libre mercado, y confunde a éste con la democracia: el acuerdo «demostrará a nuestros vecinos en la región que la democracia lleva a una vida mejor».
El asunto migratorio prácticamente fue comentado como un encargo para la próxima administración; Bush señaló que «la inmigración ilegal es complicada, pero puede ser resuelta», y reiteró la necesidad de una reforma migratoria. Retórica que únicamente servirá para alentar el sentimiento y las acciones antiinmigrantes que en muchas localidades, condados y estados crecen día a día.
George W Bush habló del Estado de la Unión en un contexto crítico y de rechazo a su administración. Su aprobación pública se desplomó de más de 80 por ciento a 30 por ciento en siete años; muchos ciudadanos reprueban su manejo económico y militar, y las encuestas han registrado durante meses una creciente oposición que opina que el costo en vidas y recursos no valió la pena en la guerra de Iraq.
Previó a su último informe, el Pew Research Center dio a conocer una encuesta en la que las opiniones sobre su legado son altamente negativas: 59 por ciento afirmó que los fracasos caracterizaron la administración Bush más que sus logros. Asimismo, más republicanos (76 por ciento respecto a 65 por ciento en enero de 2007) e independientes (74 por ciento en relación a 60 por ciento en enero de 2007) pusieron a la economía como un asunto muy importante.
Asuntos como la seguridad en salud, la pobreza y el calentamiento global fueron colados como problemas importantes, pero no tan acuciantes como la economía. Así como la economía es hoy una prioridad, la guerra en Iraq, la salud y el terrorismo son menos significativos. En cuanto a opiniones partidistas, entre los demócratas la economía es más preocupante que entre los republicanos, mientras que para éstos últimos la inmigración, el terrorismo y la seguridad nacional son más alarmantes.
Son visiones y contravisiones de temas que preocupan a los estadounidenses y cuyo impacto en nuestro país, como la recesión en marcha o por suceder, no se acaban de valorar suficientemente. El asunto migratorio, aunque visto de lejos por la opinión pública estadounidense, está dejando huella en el actual proceso electoral de ese país, combinando con racismo, discriminación, etnicidad, antiinmigración.
Fragmentos: 1.- Para Creel, como para el calderonato, el problema energético (privatizar Pemex, Luz y Fuerza del Centro, etcétera), se resume a un asunto de «espacio mediático» y no a un problema estructural y definitorio del país. 2.- La diputada Zavaleta, como los izquierdosos chuchos perredistas, apenas articuló algunas frases sobre su reunión «privada» con Mouriño. 3.- Un hecho positivo a favor de los inmigrantes documentados o no: Una reunión en Washington analizará sin prejuicios el impacto del VIH-SIDA entre la comunidad latina o hispana, para desmentir mitos, mentiras y discursos amarillistas sobre esta enfermedad entre los inmigrantes. 4.- Los merolicos derechosos suponen que discutir la legalidad o ilegalidad del señor Mouriño es chauvinismo o xenofobia, cuando su arribo a la Secretaría de Gobernación, no solamente podría ser anticonstitucional sino también falta ver los motivos políticos e intereses económicos que presionaron ese cambio. Magnesia y gimnasia no son lo mismo señores.