Opinión

MORELIA
BM, FMI: Imposición y cinismo globalizado
Durante los últimos años el BM y el FMI, jefaturados por Estados Unidos, han impuesto políticas de apertura comercial y reestructuración económica favorables a ese país y otros de similares condiciones, mientras en países como México las décadas perdidas se siguen acumulando
Carlos Enrique Tapia Miércoles 24 de Octubre de 2007
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Buena parte de los estudios, informes y recomendaciones del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional están marcados por el cinismo, la imposición y el desfase, por decir lo menos; no hay asomo de autocrítica y promueven lo que después destacan como «resultado no deseado», pero responsabilizando únicamente a los gobiernos que obligatoriamente aplican sus políticas.

En la reciente reunión conjunta de ambos organismos en Washington, DC, entre elogios a la «nueva» meta del BM sobre una «globalización incluyente y sostenible» y la bienvenida al nuevo presidente de dicha instancia, se abordaron asuntos que sin duda contradicen los resultados de las políticas y estrategias puestas en marcha desde hace al menos 35 años.

Durante ese lapso, según el BM, los flujos de comercio se duplicaron, la apertura disminuyó el costo de bienes y servicios, los países exportadores crecieron, y «casi» 300 millones de personas salieron de la pobreza. Pero, diagnostica, persiste la marginación y el rezago en países, regiones, grupos dentro de los países e individuos.

Esta situación de exclusión, «tiene muchas causas, entre ellas, conflictos, mala gestión de gobierno y corrupción, discriminación, falta de atención a las necesidades humanas básicas, enfermedades, falta de infraestructura, mala gestión económica y falta de incentivos, inexistencia de derechos de propiedad y de un estado de derecho, e incluso la situación geográfica y el clima».

Por ello, su «nueva misión» será «contribuir a una globalización incluyente y sostenible, para superar la pobreza, aumentar el crecimiento cuidando el medio ambiente, y dar oportunidades y esperanzas a cada persona». El diagnóstico del BM tiene elementos parcialmente ciertos, pero ignora deliberadamente tres: la extrema concentración de la riqueza, la profunda desigualdad en la distribución del ingreso y la exclusión que ambos procesos producen, los cuales son impulsados por las políticas de este organismo y el FMI.

Resultan cínicas las recomendaciones que vierten sobre la pobreza en México. Aceptan que disminuyó, según sus datos, pero su ritmo es inferior al de otros países, debido a la baja tasa de crecimiento de la economía y la «extraordinaria concentración de la riqueza», por lo que vivimos en una sociedad no equitativa, debido al lento crecimiento y la pausada reducción de la pobreza.

Según sus pronósticos, si México creciera a una tasa anual de cinco por ciento la pobreza y la inequidad disminuirían. Señalan que no hay un crecimiento suficiente de la producción y lo poco que se produce está altamente concentrado. El 20 por ciento de los mexicanos de menor ingreso «sólo» realizan 4.3 por ciento del consumo total de bienes de la economía. Es decir, la mayoría de los mexicanos son pobres porque no consumen de acuerdo con estándares internacionales.

El cinismo globalizado de ambos organismos financieros es realmente preocupante, pues mientras los tecnócratas acogen con particular entusiasmo las «nuevas» estrategias, el problema de la pobreza en países como el nuestro es reducido a un simple asunto de consumo y bajas tasas de crecimiento. Sin duda el mundo estaría mucho mejor sin discursos y recetas que en los países «desarrollados» nadie «consume».

Durante los últimos años el BM y el FMI, jefaturados por Estados Unidos, han impuesto políticas de apertura comercial y reestructuración económica favorables a ese país y otros de similares condiciones, mientras en países como México las décadas perdidas se siguen acumulando, destacando el incesante crecimiento de la pobreza, la desigualdad e iniquidad.

Fragmentos: 1. Entre evidentes irregularidades, señaladas por expertos, no jilguerillos y «analistas» mediáticos (El Universal, medios electrónicos) que aplaudieron la «mejor oferta», y nada dijeron de no pagar impuestos, malbaratar una compañía saneada con dinero nuestro y las violaciones a las leyes del IPAB, ese engendro financiero que nos cuesta miles de millones anuales, aprobado en su momento por Calderón, Aeroméxico quedó en manos de Banamex y acompañantes como pago de favores. 2. La Iniciativa Mérida o Plan México, es un abusivo instrumento militar del calderonato para amedrentar a la población, no para combatir al narco y la delincuencia; Calderón se sube a la guerra antiterrorista de Bush, confirmando su supina ignorancia Calderón y la de su secretaria de Relaciones Exteriores de la historia de nuestro país. 3. Dos hechos electorales en Michoacán: Ausencia de árbitro (IEM) que nos cuesta millones y un panismo calderónico que apuesta por la guerra sucia, la mentira, el miedo y la violencia mediática.