Opinión

MORELIA
Mentiras y manipulación de televisoras y abajo firmantes
Los medios electrónicos, junto con algunos impresos, han salido a cuestionar la Reforma Electoral porque lesiona sus intereses económicos, aunque disfracen sus argumentos de defensas democráticas
Carlos Enrique Tapia Miércoles 19 de Septiembre de 2007
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Las televisoras privadas, pretendidas dueñas de quincenas y conciencias mexicanas; reconocidos intelectuales de raigambre derechista; distinguidos jilgue-
ros y merolicos mediáticos -electrónicos e impresos- pro-panistas, derechistas y pro-calderonistas y gobiernistas; las «estrellas» de los canales televisivos de la desinformación, entre otros, protagonizaron en los últimos días varios sainetes, donde alegando defender la libertad de expresión arremetieron en contra del Congreso de la Unión.
El 5 de septiembre pasado, en Milenio Diario y en La Crónica, dos medios impresos emblemáticos del gobiernismo, procalderonistas, y refugio de un buen número de periodistas, comunicadores e intelectuales de derecha, hicieron público un desplegado de 45 personajes ligados a dichos medios, televisoras privadas y radiodifusoras, defendiendo al IFE, sus privilegiados y prerrogativas.
Se autonombran demócratas, defensores de la libertad, la «normalidad democrática», la autonomía del IFE y el pasado proceso electoral, el cual reducen a «errores de operación y comunicación», pretendiendo convertir en verdad absoluta el 0.56 por ciento que instaló a Calderón en Los Pinos. Según los abajo firmantes, vivimos en democracia incuestionable y dicho órgano es una «institución ciudadana» respetada y reconocida por los ciudadanos, acorde a sus encuestas.
A este desplegado se sumó una toma de posiciones de ambas empresas (Televisa y TV Azteca) y la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), por medio de sus voceros y jilgueros mediáticos. Incluso, se supo de un correo electrónico en el que se llamó a los concesionarios del espectro radioeléctrico a dar cabida a comentarios de intelectuales, «analistas» y gente afín a los medios para su defensa.
Sin embargo, al fallar la supuesta defensa del IFE y la pandilla que actualmente lo dirige, las televisoras decidieron arremeter en cadena nacional contra el Senado de la República, abonando más violencia y descalificación a la previamente vertida en los medios. En un sainete de proporciones dramáticas que exhibió la mediocridad de los merolicos y jilgueros de los consorcios, los senadores rechazaron la presión y el abuso del poder.
La pretendida Reforma Electoral no convence a nadie y tampoco es tal. Tiene elementos de revanchismo político, complicidad y negociación, pero va directo al corazón de las empresas televisivas: el dinero público, mío y de usted señor lector, pagado por medio de nuestros impuestos, que año con año llenan sus arcas. La libertad de expresión y el derecho a la información quedaron intactos, como la Constitución lo establece.
Mentira y manipulación sobresalen en los alegatos de los intelectuales, periodistas, «analistas» y demás merolicos y jilgueros mediáticos. La conformación del IFE actual fue producto de negociaciones, complicidades y corrupción, lo que a los abajo firmantes del citado desplegado no cuestionan. Adicionalmente, dicho órgano electoral carga con sospechas, falta de legitimidad y muchas evidencias de enormes privilegios económicos que cuestan a todos los mexicanos.
Con todo, el alegato central no es el IFE como tal o el papel del Congreso de la Unión y sus integrantes, sino la arrogancia convertida en poder económico y simbólico que cotidianamente se traduce en mentira, manipulación, desinformación y violación continua de la ley. Las televisoras y sus defensores alegan que la libertad de expresión está en peligro, cuando sus jilgueros y merolicos abusan a diario de un derecho como si fuera de su propiedad.
Prácticamente, los medios electrónicos e impresos han privatizado el derecho a la información y la libertad de expresión. Merolicos y jilgueros televisivos, radiofónicos y periodísticos denostan, acusan sin fundamento, presionan, falsean información, señalan con odio y manipulan datos y hechos con la finalidad de sembrar temor, miedo y violencia simbólica entre lectores, radioescuchas y televidentes.
El dinero público está detrás de los alegatos. Las televisoras privadas han callado las voces discordantes, ocultado la represión gubernamental, el asesinato de mujeres, las mafias de pederastas, el abuso de los sectores privilegiados, la dramática exclusión social y pobreza de amplios contingentes de mexicanos, y distorsionado con sensacionalismo y escándalo el entretenimiento. El rating, el dinero es el negocio. La libertad de expresión y el derecho a la información son insanas expresiones de una sociedad en la que la mediocracia pretende erigirse en rectora.
Fragmentos: 1. No son «moros con tranchetes» y menos «ponerse nervioso» señor Morelos Borja, es la violencia, mentira, fraude y corrupción panista que ya ronda Michoacán, sin las cuales jamás podrían los azules ganar una competencia electoral. 2. Los soldaditos de Calderón, en abierta violación a las leyes en la materia, dejaron ver el revanchismo, la mediocridad y el miedo de quien no gobierna más que para las cúpulas.