Opinión

MORELIA
Complacencias y realidades
La postura calderonista de debatir niega sistemáticamente el diálogo, por lo que se vislumbra un nuevo enfrentamiento con las cámaras de televisión como ventaja manipuladora, por medio del cual pretende subsanar su ilegitimidad política
Carlos Enrique Tapia Miércoles 29 de Agosto de 2007
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Felipe Calderón quiere la tribuna del Congreso de la Unión para imponer su punto de vista; piensa que una pelea en horario triple A es
un debate. Quiere que los diputados lo complazcan para intentar legitimarse con un nuevo golpe mediático. En suma, es un hombre rijoso cuyo interés no es discutir los grandes y graves problemas nacionales, sino pelear, confrontarse y crispar aún más los ánimos.
El señor Calderón busca armar un espectáculo mediático para después encuestas manipuladas y amañadas lo proclamen campeón, con lo que medios impresos y electrónicos afines lo coronarán como visible y único vencedor. Un show en el que los panistas son comparsa perfecta; los priístas, cómplices idóneos como hasta ahora; y los pocos perredistas y algunos acompañantes que lo repudian aparecen como intolerantes, perdedores y simples aguafiestas.
La postura calderonista de debatir niega sistemáticamente el diálogo, por lo que se vislumbra un nuevo enfrentamiento con las cámaras de televisión como ventaja manipuladora, por medio del cual pretende subsanar su ilegitimidad política mientras la realidad sigue golpeando a las mayorías de este país. En su visita a las zonas por las que atravesó el huracán Dean agradeció a Dios por no haber pérdidas humanas, pero nada dijo de la devastación de la agricultura, afectaciones a las playas de Cancún y otros sucesos que los medios afines han guardado con celo.
En el plano de la realidad y la cotidianidad Calderón tiene muy malas cuentas. Por un lado, las cifras de crecimiento económico anual han sido movidas a la baja y el desempleo, a contrapelo de las infames y dudosas cifras recién celebradas, sigue su marcha. Según el INEGI, la tasa de desocupación nacional a julio llegó a 3.95 por ciento de la PEA, 0.07 por ciento arriba de la de junio, en cifras desestacionalizadas.
Asimismo, con información también del INEGI la actividad industrial apenas creció 0.1 por ciento, respecto al mismo mes de 2006, cuando registró 7.1 por ciento, lo que da una idea del estancamiento del sector en los últimos doce meses. En el sector, la construcción apenas aumentó 1.1 por ciento (7.8 por ciento, junio 2006); las manufacturas retrocedieron 0.3 por ciento (7.6 por ciento, junio 2006), y la generación de electricidad, gas y agua registró 2.1 por ciento (cinco por ciento, junio de 2006).
Respecto a los daños causados por el huracán Dean en cinco estados, cifras oficiales registran unas 310 mil hectáreas siniestradas, una tercera parte en Veracruz. También afectó 125 mil colmenas de las más de 200 mil censadas en Campeche, y en Quintana Roo arrasó 70 por ciento de la extensión forestal de goma natural de exportación. A estos daños habrá de agregarse las pérdidas de infraestructura en la mayoría de los sectores y la vivienda.
Calderón lanzó su pequeña guerra contra el narcotráfico para legitimarse, pero sobre los nimios resultados destaca el reacomodo de los cárteles y una ola de ejecuciones y abusos; caridad y asistencialismo en vez de políticas públicas; desempleo; estancamiento económico; Elba E. Gordillo peleando contra la secretaria de Educación Pública; acuerdos secretos con Estados Unidos para apoyar la guerra de Bush; política antinmigrante en ese país y colaboracionismo de México; encarcelamiento y abuso contra los migrantes centroamericanos.
Esta es la pequeña historia que Calderón no ha podido enfrentar, pero con la toma de la tribuna de la Cámara de Diputados busca de nueva cuenta emprender un espectáculo mediático para legitimarse. No le interesa debatir, solamente pintar un mundo que entre la mayoría de los mexicanos es una pesadilla cotidiana. Así le vende petróleo barato a Bush, pero pretende aumentar el precio de la gasolina, con el apoyo de la comparsa priísta.
Según una reciente encuesta pagada por uno de los medios impresos afines al calderonato, el 50 por ciento de los encuestados sigue percibiendo a AMLO y al PRD como los principales opositores al régimen en Los Pinos, lo que refuerza la idea de que a pesar de la aparente aceptación mediática y estadística, un buen porcentaje de los mexicanos está aún muy lejos de tragarse las mentiras de los medios y Calderón.
También otro periódico de igual color que el anterior manipula los resultados de su propia encuesta al firmar que la mitad de los mexicanos cree que «trabaja mejor de lo que esperaba», pero otras cifras sugieren que más del 40 por ciento de los encuestados vive peor o igual de mal con Calderón, y 52 por ciento dice que ha hecho bien las cosas «pero no se ha visto gran cosa».
Los datos, descontextualizados por los periódicos que pagaron sus encuestas, muestran el interesado comportamiento de los medios. A eso le apuestan los jilgueros mediáticos que desde esos ambos impresos vilipendian a la oposición de izquierda partidista y no partidista que critica la postura calderonista de usar la tribuna de la Cámara de Diputados para reñir ante las cámaras de televisión, en lugar de enfrentar los grandes problemas del país.
Fragmentos: Para «controlar» la inmigración indocumentada, Bush amenaza a los empleadores con multas y pérdida de registro, pero acorde con The Washington Times (08/23/07), entre los 100 peores empleadores estadounidenses que usan trabajadores no autorizados están 17 agencias gubernamentales federales, estatales y locales, cuyos empleados usan números de Seguro Social que especifican que no están autorizados, aunque los mismos son legales; 44 por ciento de una muestra de empleados gubernamentales. Otra perla del calderonismo: «quien irrumpe reglas institucionales» ¿?, se asuma al «haiga sido como haiga sido»; ese es el nivel de los panistas. Lenguaje Fox otra vez.